Ed. Crítica, 1980, 2000. 251 pág. Recopilación ‘de aluvión’ Hace ya unos días pasé por casa de un buen amigo a comer y como es un hacha de la lingüística, rebusque en su biblioteca a ver que le podía pedir prestado (ya comenté en otro post que de las dos clases de tontos, los que prestan libros, y los que los devuelven, yo pertenezco a las dos). Libros tiene muchos, y muy buenos, pero la mayoría son ‘demasié pa mi cuerpo’, así que le pedí dos; ‘Introducción a la sintaxis generativa’ y éste. Lázaro Carreter, que falleció hace poco (aunque no encuentro ninguna noticia por Internet), se hizo famoso por su columna, publicada despues en libro, ‘El dardo en la palabra’, dónde se dedicaba a denunciar todo tipo de ‘malas costumbres’ en el lenguaje. Con él descubrí lo mal que hablaba y la cantidad de barbarismos que utilizo. Lo sigo haciendo, pero por lo menos ahora soy consciente. En este libro no encontraremos ninguna recomendación del buen decir, sino una recopilación de artículos sin mucha relación entre sí, supongo que editados para aprovechar el tirón del éxito del ‘dardo en la palabra’. Los artículos están muy bien, y pueden dividirse…
Liberalismo socialista El segundo libro que aparece en esta bitácora dentro del programa que me he impuesto: ‘aprenda economía y política en un tris y sin moverse de casa’. Para conocer mejor que se esconde detrás de la pérfida mente liberal ¿Qué mejor que ir directamente a las fuentes? Dicho y hecho; John Stuart Mill al canto. Pero ¿Dónde está el liberal comeniños? En ningún lado. Tenía que haber leído con más interés las entradas de The Happy Butcher y hubiera sabido de antemano que el concepto actual de liberal no se corresponde con lo que pensaba John. El tomo que presento se compone del ensayo ‘Sobre la libertad’ quizá el más famoso de sus escritos, acompañado de varios escritos breves sobre el socialismo. Los comentaré brevemente por separado. Ya en el prólogo nos advierte el autor de que el tema a tratar no es el del libre albedrío, sino el conflicto entre libertad y autoridad. ¿Hasta que punto puede el Estado inmiscuirse en la libertad individual? Cuanto menos, mejor. Textualmente, es deseable que en los asuntos que no conciernan primariamente a los demás, sea afirmada la individualidad. Por ejemplo, debería permitirse la libertad religiosa y la libertad de expresión….
Ed. Edhasa / Nebulae, 1985, 1986. Trad. María Elena Rius. Tit. Original: The Wind Twelve Quarters, 1975. 206 pág. Y van dos Como había comprado el I (ver post anterior), aproveché para releer el II. Los mismos datos que para la historia de ayer (y además es que lo escribo seguido y luego lo pondré ‘en diferido’, es viernes por la noche, y de aquí a poco me meteré en la camita, a dormir un poco que me lo he ganado). Seguimos con más cuentos. Cosas En un mundo al parecer a punto de desaparecer, un artesano de los ladrillos parece empeñado en construir una extraña y última obra. Mientras todo el mundo abandona el pueblo, el y una viuda con su hijo encontrarán una extraña salida. Un viaje a la cabeza Este fue para Le Guin un relato ‘sacacorchos’, porque se quedó atascada en el proceso de escritura, hasta que un estallido parece sacarlo de su estupor. Y no es extraño porque de textura surrealista, empieza buscando su identidad y acaba perdiéndolo todo. Mas vasto que los imperios y más lento De este relato me encanta el título, sacado de un poema de Marvell. El cuento, pese a ser…
Imaginación desaforada No es raro que un escritor utilice un seudónimo. El travestismo en el seudónimo era relativamente común en el siglo XIX y principios del XX, cuando muchas mujeres utilizaban nombres masculinos para publicar sus libros. Más raro fue que en plenos años setenta, cuando las mujeres empezaban a liderar el campo de la ciencia ficción, la antropóloga Alice Hastings Sheldon escogiera el nombre de James como seudónimo. Algo que no debía saber Robert Silverberg cuando escribió lo siguiente en el prólogo -por lo demás, estupendo-: Se ha sugerido que es una mujer, teoría que encuentro absurda porque hay para mí algo ineluctablemente masculino en sus narraciones. No creo que las novelas de Jane Austen puedan haber sido escritas por un hombre ni las de Ernest Hemingway por una mujer; del mismo modo creo que el autor de los cuentos de James Tiptree es un hombre. Cuya metedura de pata podemos relacionar con esta entrada de ‘Apostillas’. El libro es una recopilación de los siguientes relatos: Todas las clases de sí La leche de Paraíso Y he llegado a este lugar por caminos errados El último vuelo del doctor Ain Amberjack A través de una chica, oscuramente La muchacha…
Ed. Edhasa / Nebulae, 1985, 1986. Trad. María Elena Rius. Tit. Original: The Wind Twelve Quarters, 1975. 206 pág. Muestrario de talento Vivo entre librerías de viejo. Es un hecho accidental, en nada influido por mi aficción a la lectura sino por la suerte de encontrar un piso decente en Barcelona por un precio que no te deje pobre a fin de mes, pero me encanta. Volvía el otro día de un cliente cuando pasé por una de ellas, y me quedé a husmear entre los libros ‘de saldo’ que suelen exponer en la trastienda. Compré dos; el quijote y éste. Lo compré porque pensaba que no lo tenía; no se pueden imaginar la cantidad de libros repetidos que he ido comprando (bueno, tampoco son tantos) porque no sabía si los tenía, o sólo los había leído. El caso es que tuve suerte; no lo tenía, tenía el volumen II y con este completaba un libro que la costumbre editorial española había partido en dos. Vaya por delante que Ursula K. Le Guin no es una de mi escritoras preferidas. Pero es la autora de uno de los mejores libros de ciencia ficción política; ‘los desposeídos’, y la colección de…