Lola Sanabria. Partículas en suspensión.

febrero 12, 2020

Lola Sanabria, Partículas en suspensión
Talentura, 2013. 140 páginas.

No pongo la habitual lista porque al tratarse de microrrelatos hay demasiados como para nombrarlos a todos.

Historias solventes, correctamente escritas, con los habituales giros del género pero, por desgracia, también con algunos tics del mismo. Hay algunos muy buenos (dejo muestra) y otros bastante olvidables.

En conjunto, bien. Aquí hay dos reseñas excesivamente elogiosas: Partículas en suspensión y Partículas en suspensión.

Recomendable.

Ganar el cielo
«Dios olvidó cerrar la puerta de atrás del infierno», sentenciaba mi madre; y añadía que entre nosotros vivían las criaturas malignas que habían escapado. Se colocaba las gafas sobre la punta de la nariz, esparcía las lentejas en el hule de la mesa y mientras separábamos las que tenían bicho de las sanas, me hablaba de las avispas, a las que quemaba vivas con trapos empapados en alcohol, de las ratas a las que exterminaba con veneno. Terminaba con mi padre. Decía que se vio obligada a internarlo en un sanatorio. Levantaba los ojos a las moscas agonizantes, con las patas pegadas a los tirabuzones de miel que colgaban del techo, y suspiraba. «Tengo medio cielo ganado con él». Medio cielo era poco. Por eso, cuando la embolia la incapacitó, volví a traer a casa a mi padre.

Accidente casero
Ahora, todos los días lo saco al sol de la terraza en su silla de ruedas, me siento frente a él, con el plato sobre el regazo, y le doy cucharadas de sopa mientras le digo: «Una para ti, otra para la puta con la que pensabas marcharte».

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