Suma de Letras, 2004. 264 páginas. Error En la cuarta entrega del laberinto mágico Aub intenta un experimento. Escribir un libro como si fuera un guión de cine. Es algo que le va bien al estilo del escritor, que tan buena mano tiene para los diálogos y las escenas. Sin embargo, en mi opinión, resulta ser el libro más flojo de los seis. Se describe la vida de los prisioneros en los campos de refugiados franceses. Digo bien, prisioneros, porque se trataron más bien de campos de concentración, una antesala de lo que después serían los campos nazis. No es Aub el único que describe así la situación, y yo he podido hablar con gente que lo vivió en persona y así lo dicen. Se les trató como auténticos prisioneros de guerra. Por eso dejo en segundo plano los fallos que pueda encontrar a la estética del libro y recomiendo su lectura aunque sólo sea por saber la historia. Aub aprovecha sus libros para discutir sobre ideología y a veces para enjuciar las decisiones de los dirigentes, pero en este y en su último libro denuncia una situación que no ha tenido mucho eco. El mal trato que dio Francia…
Alguien, en algún momento, debió dar nombre a las cosas. Nombrar objetos no debió ser difícil. Me imagino a los primeros poseedores del lenguaje al ver un animal nuevo, pongamos un elefante, y pensar en alguna manera de designar a ese bicho. Pero las coas inmateriales son harina de otro costal. ¿Quién pensó que ese sentimiento de añoranza de algo debía llamarse nostalgia? ¿O que cuando algo se repite podemos llamarlo patrón? El lenguaje evoluciona y aparecen palabras nuevas o nuevos significados de algunas existentes (me estás rayando). Pero la sociedad está evolucionando más rápido que el lenguaje y alguien ha pensado ponerle remedio. Se llama Jorge Mux, es un aficionado profesional y ya lleva cuatro años inventando palabras imprescindibles para nombrar conceptos que están flotando en el ambiente: Exonario Como Catalán de adopción que soy sufro de apoquinalgia, que es dolor intenso que produce por lo general al ruin o tacaño un gasto económico a su entender excesivo. Como todo el mundo he sufrido cronoclepsia, o robo del tiempo ajeno. Y soy capaz de distinguir una vulgar equivocación de una equinvocacion, que es cuando muchas personas invocan a una misma entidad a la vez. Buceen por sus páginas; miles…
Drakontos bolsillo, 2009. 234 páginas. Tit. Or. Letters to a young matemathician. Trad. Javier García Sanz. Sabios consejos No es el primer libro que reseño de mi admirado Ian Stewart. Es un excelente divulgador de las matemáticas y con una imaginación desbordante. En esta ocasión el libro son una serie de capítulos que son cartas a una joven interesada en las matemáticas. Dos son los hechos destacables: en primer lugar que cubren perfectamente la historia de alguien que comience a pensar en hacerse matemático, desde lo que podríamos llamar el bachillerato hasta el post doctorado o trabajo investigativo. Para cada una de las fases el autor tiene una serie de consejos que dar, que serán sin duda de interés para quien se encuentre en esa situación. En segundo lugar se las arregla para introducir divulgación matemática de la buena entre tanto consejo, consiguiendo que el libro tenga interés también para los que no vamos a seguir esa opción profesional. Como muchos de los libros de divulgación que leo últimamente, me atrapó más que un superventas y me dejó un muy buen sabor de boca. Muy recomendable. Extracto:[-] Dejemos aparte la cuestión de la utilidad de tales matemáticas; las aplicaciones también…
Si ayer hablábamos de experimentos literarios en la red hoy traigo aquí otro experimento de nuestra amiga Neus. Ha escrito un cuento de navidad ambientado en una cena de empresa y ha editado 20 ejemplares. Ya tienen dueño 19, y el restante se pone a subasta. Los beneficios irán a la Asociación Europea contra el Cáncer de Cuello de Útero (ECCA) y el precio de salida es de un euro. Toda la información en su bitácora: Office Party: Se subasta ejemplar único Anímense a participar.
La red ha dado la facilidad a muchas personas para publicar de una manera rápida cosas que en otras épocas se hubieran quedado en el cajón. Buscando de todo hay y algunas bitácoras dedicadas a la creación tienen una calidad estupenda. Pero hay otras que sin salir del ámbito de la ficción intentan explorar las nuevas posibilidades que la red ofrece. Muchos escritores aprovechan el Twiter para crear microficciones. Otros aprovechan el estilo diario propio de la bitácora para hacer una novela en línea. Es el caso de Diego Llergo, que publica Diario rojo del caos, el diario de un asesino en serie que va publicando por entregas. Aprovecen para echar un vistazo también a Las orillas del estigia, narración en retazos. Aprovecho para barrer para casa. Hace tiempo participo en las Histories veïnals, relatos a cuatro manos facilitados por la comunicación en la red. En esta ocasión el organizador ha decidido hacer caso de mis locuras y amparar los Hipertextos vecinales, relatos que cada escritor participante puede continuar o desdoblar, creando un texto que se va bifurcando en diferentes opciones. Pueden verlo aquí: Hipertext Veïnals. Si tienen sugerencias de creaciones digitales que aprovechen de una manera u otra las…