Liliana Muñoz. Los umbrales.

junio 8, 2026

Liliana Muñoz, Los umbrales
Tránsito, 2026. 176 páginas.

Hay quienes escriben cartas de despedida y quienes escriben un libro entero porque la persona a la que va destinada lo merece. La autora mezcla pasado y presente en descubrirnos con ternura y humor la importancia que Yoli, su tía abuela, ha tenido en su vida.

Un libro que, a pesar de abundar en recuerdos alegres, y de contar las cosas con mucho sentido del humor, no puede dejar de apretarte el corazón y dejarte una angustia en el pecho. Sobre todo si hay fragmentos que te resuenan por su cercanía.

Muy bueno.


Ya que estamos echando el chal, recuerda que está toda la historia de tu tío Fernando con la mujer esa, la que decían que era cabaretera. No me creas nada, eran puros chismes y además ya me patina la memoria. Lo bueno es que a las hijas les fue bien. Casi todas se fueron a Estados Unidos y no volvieron más; las que volvieron viven a tres cuadras de aquí y de repente asoman la cabeza por detrás de la reja para saludarme. Por cierto, ¿tú conociste a mi hermano Manuel o no habías nacido cuando murió? Trabajaba en la radiodifusora, era un buen hombre. Sus hijas y él se despegaron de la familia, no sé por qué, pero cuando comenzamos a hacer novenas en casa, una de ellas vino a visitarme y me di cuenta de que era idéntica a tu tía Elsa. Más linda la chiquita, la hija de Manuel. En realidad, Elsa era muy bonita. Por ahí debe haber una foto, pero a ella sí la debes tener presente. ¿Te acuerdas o no te acuerdas? Vivía junto a tu abuela y de pequeña siempre cruzabas la reja e ibas a visitarla. Era cha-parrita tu tía Elsa, olía a Maestro Limpio y le gustaba usar vestidos con estampados. A Elsa la anduvo enamorando un pianista durante mucho tiempo y ella se hizo la difícil, pero bien que lo quería. Un día, a él le surgió un trabajo en Estados Unidos y se tuvo que ir. Tu tía no lo quiso acompañar. Como parecía que Olga y yo íbamos más en serio con nuestros novios, dijo que no podía dejar a mi mamá sola en la casa y decidió quedarse. Él se buscó a otra por ahí, creo que a una gringa, y se casó con ella. Cuando Elsa se enteró tiempo después, se le rompió el corazón. Por eso nunca se
casó. De todos modos, tu abuela, Elsa y yo siempre fuimos muy unidas, así que no le faltó compañía. íbamos juntas a todas partes (tu abuela menos, ya ves que era medio desabrida) y la verdad es que la pasábamos bien.
Ay, hija, si al final cada uno carga su propia cruz. Ahora solo quedo yo. A saber cuánto tendré que esperar para venir a jalarte los pies.
casó. De todos modos, tu abuela, Elsa y yo siempre fuimos muy unidas, así que no le faltó compañía. íbamos juntas a todas partes (tu abuela menos, ya ves que era medio desabrida) y la verdad es que la pasábamos bien.
Ay, hija, si al final cada uno carga su propia cruz. Ahora solo quedo yo. A saber cuánto tendré que esperar para venir a jalarte los pies.

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