Acantilado, 2008. 1174 páginas. Trad. Miguel Temprano García. Enorme recopilación de todos los cuentos del padre Brown, un cura que resolvía crímenes mediante paradojas, análisis del carácter y, según los envidiosos, porque se lo chivaba dios al oído. Huyendo de pistas mundanas como cenizas, pasteles con olor a almendras o perros que no ladran, el padre Brown siempre se pregunta por las cosas que no se preguntan los demás porque él -como los detectives más famosos de la historia- también sabe desde el principio donde hay que mirar. He echado un poco de menos algún prólogo o un mínimo aparato crítico, porque estas ediciones de Acantilado suelen venir muy bien arropadas, pero no hay nada. No me quejo, porque aunque Chesterton ha sido muy editado en nuestro país no siempre ha estado bien traducido y tener todos los cuentos, más algunos inéditos, recopilados en un solo volumen es algo de agradecer. Sobre los cuentos en sí los amantes como yo de Chesterton disfrutarán de volver a encontrarse con tan peculiar personaje. Baste decir que yo quería haberlo leído poco a poco, intercalando otras lecturas entre los diferentes libros y prácticamente lo he devorado de un par de sentadas. Una cosilla…
Salamandra, 2021. Recopilación en formato libro de los trampantojos de Max que sigo semanalmente y que es un placer ver impresos en esta edición tan cuidada. Además del dibujo, con una línea clara tan depurada que es casi divina, son excelentes los temas tratados. El mundo del libro, los autores, el arte, la inspiración, los textos en su laberinto… Hay viñetas absolutamente geniales, dejo muestra para que se hagan una idea. Buenísimo.
AMG Editor, 1998. 130 páginas. Antología del poeta y ensayista argentino Carlos Mastronardi, que uno no es capaz de imaginar que carambolas llevan a que la única edición de sus poemas disponible en toda la red de bibliotecas de Barcelona sea esta edición de Logroño. A mí me llegó por paisanaje, tengo unos cuantos libros de AMG básicamente porque me los cedió una amiga de Logroño. Una edición de bolsillo pero excelente, con un prólogo de Alejandro Bekes que nos pone en contexto al autor y da notas de la selección realizada. Los poemas me han gustado mucho, sobre todo a partir de la mitad del libro, que es cuando ya había entrado en ese particular universo donde se mezcla lo cotidiano y lo decadente, el simbolismo y el olor salvaje de la tierra. Muy bueno. La dádiva sin rostro En aquellos dormidos años, cuando tu pie probaba la dulzura y la suave redondez de la mañana, eras callada y sumisa a los jardines. Con amable poder te dominaban la azucena y las voces oscuras que venían de los cercanos, deleitosos campos. Alguien quiso durar en tus cantos distraídos. Junto al otoño, cuando regresaban con fatiga las cuidadosas gentes por…
Capitán Swing, 2022. 312 páginas. Tit. or. Islands of abandonment. Trad. Lucía Barahona. Colección de artículos sobre diferentes lugares del mundo en los que el ser humano estuvo pero ya no, paisajes postapocalípticos reales donde la naturaleza ha vuelto a reclamar lo que es suyo y la huella humana se mezcla con una serie de especies que vuelven a colonizar lo que antes fue suyo. Es fascinante ver que basta con que el ser humano abandone un lugar para que todo vuelva a cobrar vida de nuevo. El caso más extremo podría ser Chernobyl, un lugar contaminado con radiación pero que, en contra de lo que se pueda suponer, está lleno de vida. Es un sitio mortal pero plantas y animales se abren paso porque pese a la presencia de la muerte invisible no está lo más mortal de la naturaleza: el hombre. Tan solo hay una pequeña isla de cianuro procedente de la guerra que es tan tóxica que nada puede crecer en ella, en el resto se va produciendo una reocupación que tiene nombre y ciencia que la estudia. Primero líquenes y musgos, después plantas pequeñas e insectos, por último -en el mejor de los casos- árboles y…
Visor, 2016. 120 páginas. Antología de la poesía de Pizarnik, a la que llego a través de La muerte me da y que, honestamente, me ha dejado con la boca abierta. Poemas de otro mundo, que me han recordado a esa otra poeta alienígena que es Emily Dickinson, con una crudeza y crueldad en algunos de sus versos, que destilan soledad y desolación, manchas de nicotina en los pulmones del alma. Es un libro de la biblioteca y me ha sorprendido doblar las páginas en los mismos lugares que quien lo leyó antes que yo, una extraña comunicación fantasma entre lectores que nunca se conocerán pero que están unidos por la misma fascinación por los mismos poemas. Buenísimo. Aquí vivimos con una mano en la garganta. Que nada es posible ya lo sabían los que inventaban lluvias y tejían palabras con el tormento de la ausencia. Por eso en sus plegarias había un sonido de manos enamoradas de la niebla. Es un cerrar los ojos y jurar no abrirlos. En tanto afuera se alimenten de relojes y de flores nacidas de la astucia. Pero con los ojos cerrados y un sufrimiento en verdad demasiado grande pulsamos los espejos hasta que…