G. K. Chesterton. Pequeña historia de inglaterra.
Ensayo / mayo 23, 2014

Otro ensayo de Chesterton, donde ya me voy acostumbrando a encontrarme una de cal y otra de arena; artículos con los que comulgo y otros que hacen que se me pongan los pelos de punta de las neuronas como escarpias. En este caso tres han sido las dificultades. Primera, una edición electrónica horrible y mal maquetada, rescatada de los primeros tiempos. Ignoraba que existía otra versión más nueva de Acantilado porque me empeñaba en buscarla como ‘Pequeña..’ y ahora está traducida como ‘Breve…’. La tenía disponible en la biblioteca y no la supe ver. La segunda es que si no conoces previamente la historia de Inglaterra no te vas a enterar de la mitad… como me ha pasado a mí. Culpa mía y de mi ignorancia, igual en la otra versión orientan mejor a los gañanes como yo. Por último como en otras ocasiones no estoy muy de acuerdo con el autor, y aunque coincido en que la edad media no es tan oscura como la pintan tampoco fue un vergel idílico de donde proviene la actual democracia y los sindicatos de los trabajadores. Pero aquí habría mucho que discutir y como antes mi ignorancia tampoco me dejaría decir cosas…

G.K. Chesterton. Cómo escribir relatos policíacos.
Ensayo / febrero 14, 2012

Acantilado, 2011. 256 páginas. Trad. Miguel Temprano García. Aprovechando que se celebra la BCNegra en la biblioteca tenían una selección del género, incluído éste, y yo no me puedo resitir a nada de Chesterton. El título es ligeramente engañoso, ya que en realidad es una recopilación de artículos sobre él género, entonces incipiente. El tema hace que sus reflexiones no tengan la universalidad habitual, pero aún así he seleccionado una gran cantidad de fragmentos que creo merecen ser difundidos aquí. Sobre la juventud de este tipo de novelas: Ningún libro es tan fácil de releer, a excepción de los grandes clásicos. Resulta muy misterioso, pero si leemos seis veces un libro de Dickens es porque ya lo conocemos; en cambio, si podemos leer seis veces una novela popular de detectives es sólo porque podemos olvidarla otras seis veces. Una novela tonta de seis peniques (y no me refiero a una tontería a medias o dudosa, sino a una plena, fuerte, rica y humana) tiene por lo tanto la naturaleza de una posesión inmortal e inagotable. Su conclusión es tan fatua y absurda que, por muchas veces que la oigamos, siempre nos cogerá por sorpresa, como una explosión o un fusil…