Oliver Sacks. El tío Tungsteno.

octubre 30, 2019

Oliver Sacks, El tío Tungsteno

Memorias del famoso neurólogo Oliver Sacks, centradas en su afición juvenil a los experimentos, teniendo entre otras figuras principales la de su tío Tungsteno, dueño de una fábrica de bombillas y cuyas manos estaban permanentemente impregnadas de ese metal.

Sorprende la facilidad de acceso a toda serie de compuestos peligrosos y la alegría con las que un chaval hacía experimentos que en muchas ocasiones tenían desastrosas consecuencias. También que después de esta carrera con la química la dejara de lado y buscara su vocación profesional por otro lado.

Entretenidas anécdotas que nos enseñan el amor de un niño por la química y que nos transmiten ese amor y nos educa sobre las bases de la misma.

Recomendable.

Una manera sencilla de fabricarlo es verter ácidoclorhídrico diluido sobre sulfuro ferroso. (Yo me hice un grancacho de sulfuro ferroso calentando hierro y azufre juntos hastaque se pusieron al rojo y se combinaron. El sulfuro ferrosoborboteo cuando le echo acido clorhídrico, y al instante emiluna enorme cantidad de sulfuro de hidrógeno apestoso y asfxiante. Abri de un golpe las puertas del jardín y sall fuera tambailandome, sintiéndome muy raro y mal, recordando lo venenoso que era el gas. Mientras tanto, el infernal sulfuro (hablahecho mucho) segula emitiendo nubes de gas tóxico, que pronto invadió la casa. Por lo general, mis padres eran increiblemente tolerantes con mis experimentos, pero después de eso hicieron instalar un extractor de gases e insistieron en que usara,para tales experimentos, unas cantidades de reactivos menos generosas.

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