Jean Rostand. Ciencia Falsa y Falsas Ciencias.

abril 30, 2005

Biblioteca general Salvat, 1971. 176 páginas.

Un biólogo a pie de calle

Jean Rostand, hijo de Edmond Rostand (Cyrano de Bergerac) del que pueden encontrar una breve reseña biográfica aquí, fue biólogo, historiador de la ciencia y publicista. En este volumen se reunen una serie de ensayos que relacionan la biología con los acontecimientos cotidianos. Los ensayos son los siguientes:

Ciencia falsa y falsas ciencias

Ensayo sobre los famosos rayos ‘N’ descubiertos en Francia a principios del siglo XX, y sobre los que se llegaron a escribir tratados completos antes de descubrir que sencillamente no existían.

Biología y derecho

Las complicaciones que las nuevas técnicas de reproducción asistida pueden provocar en la sociedad. Curioso ver como en algunas cosas estamos igual que hace treinta años.

Las singularidades del hombre

Catálogo de ‘rarezas’ biológicas, como son los gemelos, hombres con el corazón a la derecha, etcétera.

Biología e infancia inadaptada

Posibles influencias de los componentes biológicos en el desarrollo de la personalidad, y un lúcido ensayo sobre lo que debería, en realidad, preocuparnos.

Unidad y diversidad en biología

Una breve comparación entre el papel de la diversidad en la biología y en las instituciones sociales.

El cine y la biología

Loa al cine por sus excelentes posibilidades para captar fenómenos que se escapan al ojo humano; bien por su rapidez o por su extraordinaria lentitud.

El conjunto está algo desfasado, teniendo en cuenta la rapidez con la que ha evolucionado la biología en estos años; pero siempre es un placer leer las palabras de alguien con la cabeza encima de los hombros. Para mi ramalazo escéptico el primer capítulo es de quitarse el sombrero y, por desgracia, totalmente actual. Leamos sus consejos:

Si hay alguna esperanza de terminar algún día con la ilusión metapsíquica, y en general, con todas las ilusiones que alimentan a las seudociencias, es menos por la oposición directa, que por medio de una conveniente educación, de una higiene preventiva de las opiniones. Enseñar a los jóvenes la mentalidad crítica, ponerles en guardia contra las mentiras habladas y escritas, crear en ellos un terreno espiritual en el que la credulidad no pueda echar raíces, enseñarles lo que es coincidencia, probabilidad, razonamiento de justificación, lógica efectiva, hacerles comprender lo que es un hecho y lo que es una demostración…

Siguen haciendo falta libros de divulgación. Aunque haya buenos libros modernos, a veces se disfruta también de un buen libro añejo.

(Un día, un libro 19/365)

10 comentarios

  • Gabriel enero 14, 2006en2:37 am

    es una pagina interesante tiene buen contenido pero hace falta informacion mas novedosa solo como consejo. Van por buen camino sigan asi o mejor si es posible

  • Palimp enero 14, 2006en4:19 pm

    Gracias. Intentamos que aparezcan cosas novedosas y clásicos de hoy y de siempre.

  • César García enero 15, 2007en3:27 pm

    Rostand sorprende con su abierta sinceridad que raya en el cinismo más desarado, pero el hecho es que él es simplemente un materialista entre los materialistas, aunque él llegue a admitir que aún el materialismo más burdo es demasiado simple. Su obra está virtualmente desprovista de carga moral, descalifica y ataca directamente a las «pseudociencias» y especialmente a las formas filosóficas más especulativas (como la metafísica kantiana) en nombre de la ciencia, ya que la ciencias es todo lo que el ser humano ha podido legar en el mundo. Hablando del hombre, Rostand cree que el hombre deriva de una serie infinita de casualidades desde la formación de la primera molécula compuesta en el «charco cálido» hasta la aparición de los primeros primates con cerebro y que caminaban erguidos. El hombre especula demasiado debido a la gran capacidad cerebral que posee, lo cual, sin embargo, no es más fenomenológico que el que ciertos camellos tengan callosidades virtualmente desprovistas de utilidad alguna en sus rodillas, es decir, el cerebro humano -al igual que el hombre mismo- no es sino un mero accidente biológico.
    En fin, lean a Rostand y ya sea que la aprecien o la desechen al caño, su obra tendrá una reacción en ustedes.

  • Palimp enero 17, 2007en12:19 pm

    Gracias por su aportación, aunque no me ha quedado claro si está o no de acuerdo con las tesis que defiende Rostand.

  • antonio salgado nolasco agosto 8, 2007en8:56 am

    Blog de alto nivel cultural

  • Palimp agosto 9, 2007en10:18 am

    Gracias

  • popo septiembre 23, 2007en2:21 pm

    Esta excelente su pagina me agrada sigan asi.

  • Palimp septiembre 25, 2007en7:42 pm

    Lo intentaremos. Gracias.

  • DFRF noviembre 18, 2007en5:28 am

    Es un excelente libro, creo que todos aquellos que queremos ‘hacer algo de ciencia’ deberíamos leerlo, por lo menos para entender el riesgo que la búsqueda de la verdad implica para la misma verdad

  • Palimp noviembre 19, 2007en12:21 pm

    Pues sí, por lo menos la parte de los rayos ‘N’

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