Gary Spencer Millidge. Alan Moore Storyteller.

diciembre 2, 2015

Gary Spencer Millidge, Alan Moore Storyteller
Planeta, 2012. 320 páginas. Trad. José Torralba.

Para los aficionados al cómic Alan Moore no necesita presentación. El hombre que revolucionó las historias de superhéroes con Watchmen, y que tiene obras tan impresionantes como V de Vendetta y La liga de los hombres extraordinarios. Si no lo conocen, lo recomiendo desde ya, porque aunque no es de mis guionistas preferidos leer sus obras siempre es una delicia.

Con este libro tengo sentimientos encontrados. Por un lado es una revisión exhaustiva de todas las obras de Moore y aporta información muy interesante y, sobre todo, documentación gráfica excelente. Abunda en detalles de las otras actividades del autor (músico, performer, mago y filántropo). Se adjunta un catálogo de obras y una cronología.

Por otro lado no se aporta nada más que la recopilación de datos, no hay un análisis de las obras, los fragmentos de entrevista son correctos pero poco más. La traducción no está especialmente bien revisada y hay errores de composición (dejo aparte la cuestión de no poner traducción -ni siquiera al pie- de las páginas de cómics que se incluyen).

Disfrutar he disfrutado, pero me da un poco de rabia porque podría ser mejor. Otras reseñas aquí: [Libros] Reseña de «Alan Moore: Storyteller», de Gary Spencer Millidge y Alan Moore Storyteller, que explican con bastante profusión el contenido.

Calificación: Bueno.

Extractos:

Moore se sorprendió con la ineptitud de la Agencia. «Si estás en una lista negra de la CÍA, no tienes que preocuparte de nada. Sin embargo, si tienes un nombre parecido al de alguien que está en una lista negra de la CÍA, entonces estás muerto. Lo más importante que he aprendido sobre las conspiraciones es que sus teóricos creen que hay conspiraciones de verdad, supongo que porque es más reconfortante. Pero la verdad es que el mundo es caótico. La verdad es que el control no lo tiene ni una cabala bancaria judía, ni alienígenas grises, ni rep-tiloides de doce pies provenientes de otra dimensión. El mundo carece de timón».


Neonomicon, una secuela de la lovecraftiana The Courtyard, fue el primer material de nuevo cuño escrito expresamente por Moore para Avatar Press. Encargada poco después de haber cortado definitivamente toda relación con DC, el guionista dijo sobre ella mientras la escribía que estaba cargada «de mala leche envenenada».
El material se publicó en cuatro comic books comercializados a lo largo de 2010. «Es una versión moderna de las historias de Lovecraft, pero me dije «bueno, vamos a añadirle racismo y también misoginia… y veamos qué pasa». Resulta raro, porque es una historia muy desagradable. Puede que haya sufrido un pequeño maleficio; algunas veces, eso afecta a la escritura».
Neonomicon cuenta la historia de un par de agentes del FBI que se encuentran investigando una serie de asesinatos espeluznantes, todos aparentemente relacionados con los textos de Lovecraft. El dibujante de la obra, Jacen Burrows, comentó lo siguiente: «Ver a Lovecraft canalizado a través de Alan Moore es algo oscuro, perturbador y desconcertante. Aquéllos que no estén familiarizados con Lovecraft o The Courtyard seguirán encontrando aquí una obra de terror impactante e intensa».
El segundo número de Neonomicon, que incluye una secuencia que muestra una orgía y una violación, causó una pequeña ola de controversia cuando una tienda especializada de Taiiahassee (Florida) se negó a poner a la venta esa entrega -y cualquiera posterior- alegando que la tienda «estaba profundamente consternada por el hecho de que Alan Moore continúe usando su reputación como autor de cómics para promover sus extrañas filosofías sexuales». Otra tienda especializada de Florida, A Comic Shop, respondió lo siguiente: «Alan Moore tiene muchas filosofías extrañas. ¿Por qué la gente solo tiene problemas con las sexuales?».


Moore es muy crítico con las sumas implicadas en las películas de Hollywood; Watchmen costó oficialmente unos 200 millones de dólares, pero él sospecha que en realidad fue bastante más cara. «Estamos hablando de cientos de millones de dólares que apenas se recuperaron. Y este es un mundo que se cae a pedazos». Su opinión es que cifras tan descomunales habría sido mejor gastarlas en curar las enfermedades del mundo, controlar los disturbios civiles de Haití o apuntalar los diques de Nueva Orleans «que en películas idiotizadas que solo sirven para llenar por un par de horas la vacía existencia de algún adolescente occidental mimado». «¿Podemos permitirnos el lujo de seguir haciendo películas? Bueno… podamos o no, sé que las seguiremos haciendo».

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