Alianza Editorial, 2005. 238 páginas. En un menú de la Mancha No sé por qué incluí este libro en la lista del esclavo lector, no me resultaba nada atractivo y ni siquiera lo compré, venía de regalo al comprar otro y ya saben como soy yo con los regalos. En vista de la poca gracia que me hacía leerlo mi compinche de andanzas informáticas decidió apadrinarlo. Por molestar. Teniendo según que amigos no hace falta tener enemigos 😛 . El libro se compone de varios apartados: descripción de la cocina manchega actual y reseña de algunos de sus restaurantes más interesantes, incursión en algunos de los platos que aparecen en el Quijote desvelando su composición y comentando en donde podemos comerlos en la actualidad y, la parte más jugosa del libro, una serie de recetas de la zona manchega. Aunque no soy amigo de los libros de gastronomía lo poco que tiene de ensayo este libro es lo suficientemente breve como para leerlo con interés. No cuenta nada profundo pero se deja leer. El plato fuerte es la gran cantidad de recetas que incluye, algunas con una pinta realmente apetitosa. Todavía no he probado ninguna pero todo se andará. No…
Esperanza. Ésta es una bitácora dedicada casi exclusivamente a las reseñas literarias. En muy pocas ocasiones he comentado asuntos de mi vida privada. Hoy haré una excepción. Muchos de los lectores habituales han notado que de un tiempo a esta parte las reseñas han aparecido con más lentitud de lo acostumbrado. Esto no quiere decir que haya dejado de leer -¡eso nunca!- ni de escribir -tengo más de cuarenta reseñas escritas-. La causa era cierto problema personal que me tenía bastante preocupado, hasta el punto de no tener muchas ganas de tener la bitácora actualizada. En la vida, por desgracia, te encuentras a muchas personas de mala fe. No quiero entrar en detalles, pero llevo casi un año -abogados de por medio- intentando desligarme de una sociedad y hoy, por fin, lo he conseguido. Mucho he tenido que ceder, pero por fin puedo respirar tranquilo. Espero que el blog salga también ganando. Gracias por haber estado ahí.
Ediciones 1984, 1984. 288 páginas. Introducción y notas: Bruno Damiani No hay coños de balde Otro libro más del (antiguo) esclavo lector, que ya había leído pero que tenía ganas de releer. Nunca me canso de decir que los clásicos están más vivos que muchos libros contemporáneos y aquí tenemos un ejemplo. Más de un best-seller podría aprender del salero y la gracia de las aventuras de esta lozana andaluza. Andaba un poco preocupado porque no recordaba muy bien el argumento, y al leerlo he comprendido por qué: no lo hay. Como en muchos libros de la época no hay una historia que vertebre el relato. Se trata más bien de una sucesión de historietas, anécdotas y descripciones de la época. La Lozana nació en Córdoba y su padre sólo le dejó a su viuda una casa en pleito y algunas deudas. Tras la muerte de su madre se queda sola, aunque consigue amancebarse con un mercader genovés con el que vive una temporada feliz sin que le falte de nada. Pero el padre del genovés no ve con buen ojo la relación de su hijo y lo encarcela arrojando a nuestra protagonista al agua. Ultrajada y sin dineros consigue…
Hay obligaciones que se realizan con gusto. Felicitar a la única vecina bloguera de la que conozco el cumpleaños es una de ellas. Ahí va (click para agrandar): (Texto: ¡Esconded los cuadros! ¡Viene Vailima con las tijeras para preparar otra «La parte por el todo»!) Felicidades.
(Y que a lo mejor tampoco te importa saberlas :P) Me pasa este meme Carme, a quien tuve el honor de conocer en la última BBB a la que fui. Como soy muy cumplidor, aquí van mis cinco: 1.- En mi casa somos muy beleneros, yo incluso gané un premio en el concurso de mi instituto con el belén familiar. Hace ya muchos años empezamos a poner al niño Jesús fuera de la cuna: nadando en el oasis, jugando con los patos e incluso debajo de una lavandera -que parecía estar dándole unos buenos azotes. Desde entonces es tradición esconder al niño: alguien de la familia lo camufla en el belén y ahí se queda hasta que alguien lo encuentra y… vuelta a empezar. 2.- A pesar de mi estética a lo Machado (ya conocéis mi torpe aliño indumentario) en la universidad me llamaban el Punki, por mis gustos musicales. Siempre me han gustado también otras cosas, pero todavía me sé de memoria la letra de casi todas las canciones de La Polla Records, Eskorbuto o Extemoduros. Claro que también me sé -y sabía entonces- la letra de muchas zarzuelas… 3.- Odio la cursilería y la moralina: me producen sarpullido…