Ocultar lo que leemos
Noticias / mayo 3, 2011

El Dr. Repronto hace una interesante reflexión sobre la razón por la cual algunas personas forran sus libros con papel opaco que impide saber lo que están leyendo: De tapadillo Hay que reconocerlo; no tiene el mismo encanto leer a Bolaño que a Dan Brown, lo que leemos dice más de nosotros que lo que llevamos puesto y no podemos dejar los prejuicios de lado.

Stanislaw M. Ulam. Aventuras de un matemático.
Ensayo / abril 29, 2011

Nivola, 2002. 316 páginas. Tit. Or. Adventures of a matematician. Trad. Ricardo García-Pelayo Novo. Matemática atómica Este libro es una recomendación de Wraitlito y tengo que agredecérselo. Stanislaw Ulam no es muy conocido en nuestro país (la prueba está en la escueta entrada en la wikipedia en comparación con la inglesa: Stanislaw Ulam), pero es un personaje que ha tenido mucha relevancia en la configuración del mundo moderno. ¿Cómo puede un matemático cambiar el rumbo de la historia? Participando en el proyecto Manhattan y siendo una pieza clave para el desarrollo de las bombas de hidrógeno. Entre sus logros está el conocido método de Montecarlo, clave para la aplicación de los ordenadores a la resolución de problemas que por su complejidad no se pueden abordar directamente. La biografía es un poco descarnada, y cuenta más de la vida de los que le rodeaban que de la suya propia. No hay cotilleos ni anécdotas jugosas de la trastienda de la creación de las bombas, pero algo se cuenta. Tampoco entra en arduos detalles de su investigación científica, pero nombra puntualmente sus múltiples proyectos. Lejos del tratamiento actual de muchos descubrimientos científicos que parecen películas de acción con final feliz, el libro…

Puertas al campo
Noticias / abril 28, 2011

Yo, y mucha gente, ya lo decíamos: Nicolas Sarkozy reconoce errores en la ley francesa contra las descargas de Internet De aquí a un año veremos el resultado de la ley Sinde. El mismo.

Leopoldo Alas «Clarín». Su único hijo.
Novela / abril 27, 2011

RBA 2008. 255 páginas Escenas de matrimonio Los clásicos tienen un problema. Siempre hay alguien que te recomienda las últimas novedades literarias, pero pocos los que dicen frases del tipo ‘Tienes que leer a Aristófanes, tío, es buenísimo’. Las grandes obras de la literatura universal tienen una recomendación perpétua, lo que equivale a no tener ninguna. Por suerte para los tacaños como yo los clásicos siempre están en los mercados de saldo. Como las editoriales no tienen que pagar derechos siempre hay alguna que se anima a editarlos. Con poco dinero te haces una estupenda biblioteca y con un poco de disciplina descubres autores maravillosos. Lo digo siempre: hay que perder el miedo a los clásicos. El libro-ladrillo se inventó en el siglo XX: toda la literatura anterior puede sufrir en ocasiones de lenguaje florido, pero siempre es inteligible. Si es un clásico tiene todas las papeletas de ser muy ameno. No recuerdo cuando redescubrí a Leopoldo Alas, pero fue un día feliz. También ha sido una suerte que en la colección Grandes autores hayan publicado su narrativa completa. Si también hubieran publicado sus ensayos hubiera sido la monda, pero eso es ya pedir demasiado. Su único hijo es la…