Reservoir books, 2023. 192 páginas. Mientras los hombres del castillo están de caza, las mujeres esperan y preparan a Matilde para que cumpla el papel que tiene asignado. Sin embargo su hermana Teresa intentará buscarle un final diferente. Libraco. Uno de los mejores cómics que he leído en mucho tiempo. Brutal. Gráficamente, es impecable. Cada página, cada viñeta, es una obra de arte. Por la composición, por el trazo, por las imágenes. Me ha dejado con la boca abierta. Pero es que la historia… tela. Aunque lo que podríamos llamar la trama principal es fácil de entender, confieso no haber entendido del todo ni las referencias ni los motivos de los sucesos que van ocurriendo. Pero ¡qué poesía! No hay página que no te sugiera mil ideas o que te atrape por la belleza de su lenguaje. Si este es el cierre de la trilogía que empieza con The black holes y continua con Grito nocturno no se podía encontrar un final mejor. Borja nos planta delante de las narices una verdadera obra de arte. Yo lo he leído dos veces. Y lo leeré todavía más. Imprescindible.
Anagrama, 2024. 430 páginas. Un enorme perfil de Silvia Labayru, que fue torturada en la ESMA estando embarazada por pertenecer al movimiento clandestino montoneros y que fue liberada después de dar a luz a su hija en el centro de tortura gracias a la llamada que da título al libro. En este libro se habla de la situación política argentina, de los centros de detención, de la tortura, de las violaciones, de las acusaciones de traición que sufrieron quienes sobrevivieron a los centros, de como sigue la vida después de un suceso traumático, de la personalidad de Silvia… Tantas cosas que solo el talento de Leila es capaz de tratarlas con una objetividad subjetiva que logra un equilibrio perfecto, sin cargar las tintas en ningún sentido. Hay páginas que te ponen los pelos de punta, pero también situaciones cotidianas, momentos en los que Silvia es una mártir y otros en los que es una mujer normal y corriente con sus manías como cualquier otra persona. La mirada de Leila se fija en lo que se tiene que fijar y el resultado es un libro inmenso, que va más allá del perfil de Silvia pero, a la vez, la retrata como…
Cuadranta, 2024. 122 páginas. Tenía muchas ganas de leer el poemario de Rosa, de quien ya reseñamos su novela Qué hacemos con el tiempo que nos queda, que, pese a ser novela negra, tenía a la poesía con un papel protagonista. Yo había tenido la ocasión de escuchar algunos de los poemas que se incluyen en este libro, y siempre me había maravillado la capacidad de síntesis de sus versos y cómo provoca, a partir de situaciones cotidianas, imágenes muy potentes. La soledad, el dolor, atraviesan estos poemas que -personalmente- he leído con un ay en el alma y los ojos enrojecidos. Me gustan especialmente los párrafos poéticos, que encabalgan frases que parecen un recitado directo, muy rítmicas, y de una calidad extraordinaria. Como muchos de los poemas, por otro lado. Muy bueno. Digo no. Digo no. Qué infantil paladar, qué huesos asomaban bajo la camisa de dormir, qué demonio salió de aquel hombre y aquella mujer. Qué necesidad de estirar tanto la piel bajo la tela que cubría la rabia, el miedo y la fatiga como un dios de las pequeñas cosas desterrado del pasillo. Qué trayecto embarrado, qué bruscas tempestades en la mirada de los dos, qué lodo…
Dronte, 1976. 160 páginas. El contenido puede verse aquí: Nueva dimensión 81 Que son tres cuentos, Factor limitador sobre una gigantesca computadora, Orlado en negro sobre traiciones en el espacio y Marchantes de arte sobre las diferencias culturales en tono humorístico. El plato fuerte es la novela corta El que da forma, que ya había leído en otras antologías, muy new age sobre un aparato que permite curar a los pacientes introduciéndose en una especie de sueños lúcidos, muy bien escrito y que solo por este merece la pena el volumen. Se incluyen también tiras humorísticas de Johnny Hart, de la serie hoy clásica B.C. Muy bueno. Render la miró. Llevaba un vestido verde oscuro que parecía ser de terciopelo. Unos diez centímetros a la izquierda sobre el corpiño había un prendedor que tal vez era de oro. En el centro del prendedor había una piedra roja que podría haber sido un rubí, y alrededor de la piedra, la silueta tallada de una copa de oro. ¿O eran más bien dos perfiles que se miraban uno al otro a través de la piedra? A Render el diseño le pareció vagamente familiar, pero no logró ubicarlo en ese momento. La joya…
Universidad de Murcia, 2024. 138 páginas. Cada nuevo libro de Myriam Soteras es una fiesta. Sus plaquettes (vendrá reseña en breve), aquel magnífico Papel de lija, sus intervenciones en la charca literaria son de obligada lectura. Ahora se suma esta Espera instrumental, libro ganador del XXI premio de poesía Dionisia García. La estructura del libro, en la que ocasionalmente se alternan pequeños párrafos de prosa poética que hacen referencia a las esperas, los aviones, los avisos, con poemas en páginas alternas, hubiera necesitado una edición un poco más cuidada. Un poco de información en la contratapa no hubiera estado mal. Pero poco importa el continente si el contenido es de la calidad habitual de Myriam que habitualmente siempre tiene un verso luminoso en cualquier poema. En este libro hay varios poemas que me han atravesado por su tristeza afilada y sin esperanza. Muy bueno. Dicta la sentencia: — Allá habrá luz y tú andarás tras ella. —Tendrás una cabeza. Manos. Hiel. —Te latirá por dentro sangre propia. — Aprenderás la espera. Habrás nacido. Firmas. — Morirás. Ya estás muriendo. Te conformas con rasurar. Aceptas la brevedad del resultado. Renuncias al dolor. A arrancar de raíz. Escoges la poda. Incrementar la…