Alianza editorial, 1981. 352 páginas. Dividido en dos partes, los liberales y los nacionales, nos retrata la España justo antes y después de la guerra civil, que coincide también con el paso a la edad adulta del protagonista y se articula alrededor del funeral de doña Nati. Los cuentos nos van mostrando diferentes momentos del pueblo, con una galería de personajes que, leídos ahora, están más vivos que nunca. Le comentaba a una amiga que leer este libro te hace comprender la historia reciente de España mucho más que cien tratados sesudos. Si además le sumamos el enfoque cotidiano, a pie de calle, que tanto me gusta, el conjunto es un libro excepcional, de los mejores que he leído este año. Cuando, casi comenzando la lectura, me topé con el cuento de los dos amigos (en un viaje de tren, con mi hijo dormido en mi regazo, pasando las páginas con una sola mano), me atravesó de tal manera que pensé que solo por ese cuento ya merecía la pena haber empezado el libro. La suerte es que hay más, muchos más, cuentos de la misma calidad literaria y hondura sentimental (que no sentimentaloide). Todavía mantengo en la portada la…
AMG, 2001.47 páginas. Ganadores del concurso de relatos del colegio de aparejadores que son los siguientes: Desiderio C. Morga, Lunes de función pública. Bruno Montané. Un trabajo en la frontera. Victoria Pérez Herreros. La boca del tiburón. Bastante bien escritos aunque tampoco emocionantes. El ganador tira un poquito del cliché del poeta que, caminando, contrapone lo cotidiano con la elevación espiritual pero acaba concluyendo que nadie es más que nadie. Está bien. Cruzo el puente camino de Correos, las berrañas están mustias de escarcha y el río me envuelve en su sonido antiguo. Siento tanta tristeza y desapego contemplando los barbos, los montes a lo lejos, que me reclino un poco en la baranda añorando la niñez que perdí río abajo. Al otro lado está la expansión dotacional y los servicios. Un amplio aparcamiento que sirve además para dar mercadillo los jueves. El parque infantil: columpios, toboganes de material homologado; alguna brecha verde a modo de parterre cuaresmal y arbolillos chaparros -aligustres, japónicas, boleanas- acordes con el mobiliario pétreo dispuesto por el Gabinete Técnico de Urbanismo y Gestión, antes Oficina de Obras. Un bulevar que agrupa una docena de bancos, el hotel y los bares selectos. En un viejo calvero…
Candaya, 2024. 156 páginas. Igual que en aquel Madre mía la autora construye una especie de ensayo basado en sus propias experiencias sobre la necesidad de tener una casa y la dificultad casi titánica de encontrar una en estos tiempos. Problema que está más de actualidad que nunca, debido a los altos precios de los alquileres y a la casi imposibilidad de comprar una vivienda. La única posibilidad, como cuenta la autora, es buscar en los pueblos, y aún así la cosa está difícil. Pero no creamos que es una crítica social, al contrario, más bien una narración de los vaivenes emocionales dentro de una situación de incertidumbre, las diferentes maneras de encarar una relación de pareja y la búsqueda de un lugar que podamos llamar hogar. No me ha impactado tanto como el otro y es normal, porque la muerte de una madre tiene mayor potencia emocional que la falta de un techo, pero Florencia escribe de maravilla y saca petróleo de cualquier parte. Muy bueno. En junio, agotada de cuidar también a la mayor, y muy cansada de amar, supe que tenía que dejar esa relación. Me propuse la ruptura. El padre me dijo: Me sorprendió que no…
Pez de plata, 2024. 130 páginas. Antología de relatos de ambiente asfixiante, en las fronteras del horror y lo asombroso, pequeños retratos de situaciones que nos dejan clavado el desasosiego en el cerebro. En apenas una página es capaz de dibujarnos un mundo oscuro y terrible. Aunque cada relato es independiente el conjunto se refuerza mutuamente, como si fuéramos descendiendo los escalones que nos conducen a ese gran infierno del título. Para cuando queremos darnos cuenta, ya estamos ardiendo. Personalmente considero que Ivan Humanes es un gran cuentista, y este libro puede leerse como una segunda parte de aquel Los caníbales, que me sigue pareciendo uno de los mejores libros de cuentos que he leído. Ahora se suma esta teoría infernal que ahonda más en el ambiente terrorífico y que te sacude en cada página. Las ilustraciones que acompañan al libro son, además, magníficas. Muy bueno. Está obcecado con jugar debajo de la cama, sacar la mano y dar sustos a las visitas; gritar muy fuerte. A mí me gusta más acercarme a nuestros padres cuando duermen y lloran en sueños. Entonces abro el bote de cristal y encapsulo su líquido mágico. Luego regreso feliz a mi rincón. A veces,…
AMG, 2002. 36 páginas. Segundo premio de un concurso de relatos, me ha resultado bastante insípido tanto el que da título al libro, que trata sobre una conferencia que paradójicamente aboga por darlas en unas condiciones un tanto extravagantes. Los dos restantes, El veneno de la escritura y Técnicas para ponerse a salvo, son bastante flojitos. Se deja leer. Que debe, lo antes posible, dividir al auditorio en dos bandos y atraer a su causa a una de las partes, a ser posible la que cuente en sus filas a los individuos más fornidos, que le servirán de parapeto para poder escapar (“Divide y vencerás”, “Difama que algo queda”, “Quien da primero da dos veces” son frases que atestiguan la importancia histórica de la estrategia). Que nunca podrá contar con las personas habituadas al escándalo, gente insolidaria y camorrista que no respeta nada. Y, finalmente, que no hay enemigo pequeño: hasta la anciana más inofensiva sabe abrir la caja de los truenos repitiendo, debido a una fingida sordera, una misma pregunta doce veces (y todas, por supuesto, conocen el manejo del bastón). Sin duda que toda buena conferencia consiste en un intercambio, ya de conocimientos, ya de léxico, ya de…