Wang Shuo. Haz el favor de no llamarme humano.

junio 4, 2007

Ediciones lengua de trapo, 2002. 316 páginas.
Tit. Or. Qianwan bie ba wo dang ren. Trad. Gabriel García-Noblejas

Wang Shuo, Haz el favor de no llamarme humano
Superhombre postmoderno

Si normalmente limito mis lecturas al ámbito hispanoamericano por aquello de evitar la traducción, mucho menos buceo en literaturas más o menos exóticas, como puede ser la china. Pero este libro me llamó la atención. Tal como reza la publicidad es mordaz, satírico, Punk-lit… bueno, tenía que averiguar que había de cierto.

China ha sido derrotada en los juegos olímpicos de Seul, y el Comité Nacional por la Movilización Popular está empeñado en limpiar esa mancha. Para eso han mandado jinetes a los cuatro puntos cardinales buscando al heredero de una legendaria técnica de artes marciales, la secta del Sueño Revelado. Milagrosamente encuentran a Yuanbao, un conductor de bici-taxi, al que elevarán a la categoría de mito nacional. Pero crear un superhéroe no es tarea fácil, y Yuanbao deberá pasar por exorcismos, clases de ballet, anuncios televisivos e incluso un cambio de sexo para transformarse en el modelo a seguir por el pueblo chino.

La novela, aunque tiene puntos realmente graciosos, no es una novela redonda, como muchas de esta editorial. El lenguaje es desenfadado (aunque es mucho decir llamarlo punk) y está bastante bien traducido, pero es más comercial que vanguardista. La publicidad de la contraportada, que lo define como la novela más brillante de la década, etcétera, etcétera es bastante exagerada, como es habitual.

Con todo, conserva el valor documental de una sociedad bastante desconocida y que resulta ser no muy diferente de la nuestra: lo que nos asemeja es más de lo que nos diferencia. Las peripecias de Yuanbao son una excusa para hacer desfilar a unos cuantos personajes representativos de la china actual. Más que un entretenimiento pero menos que, pongamos por caso, un Vonnegut.

Escuchando: Sense answers. El Inquilino Comunista.


Extracto:[-]

—Si me permiten —intervino Zhao, el presidente de la Secretaría General del comité chino de competición con el foco dándole en la cara—, quisiera ahora exponer el estado de la cuestión en cuatro apartados y comunicarles cuáles han sido los avances logrados por la Secretaría. Tengan la amabilidad de esperar a que dé fin a mi informe para empezar con sus ruegos y preguntas, preguntas que pueden hacerme en persona o por escrito y que responderé sin falta; si no entraran dentro de mis competencias, sería el compañero al cargo quien se ocupara de contestarlas. Bien. En primer lugar, quisiera mostrar públicamente mi más firme confianza en el grupo que forma la Secretaría; es un grupo excelente que ha tenido excelentes resultados. En segundo, quisiera recordarles que este grupo ha estado desempeñando un arduo trabajo y, como muestra de ello, es mi deseo leerles estas cifras que tengo aquí: desde los albores de sus fatigas, ni uno solo de los camaradas de la Secretaría ha podido comer una sola vez con tranquilidad y sobremesa; ni uno solo se ha podido echar una siesta a gusto; entre todos, sumando todas las distancias individuales, han recorrido en sus gestiones el equivalente a ir desde Pekín a San Francisco cruzando el Pacífico en línea recta, han consumido siete mil sopas de sobre con fideos, fumado más de catorce mil cigarrillos y bebido más de cien kilos de té, y las cuentas de todos estos gastos están claras como el agua, que ni un céntimo se nos ha metido a nadie en el bolsillo. Lo tercero que deseaba señalar es que hasta en aquellos casos en que alguno de los camaradas hubiese podido echar una yemita de huevo a la sopa o algo de ginseng al té para tonificarse en las largas noches de cansancio interminable, hasta en esos casos hemos tomado nota de ello, y a la vista de todos está en los libros de cuentas. Correcto. Hummm.

»Dicho esto, pasemos al último y cuarto apartado referente al estado de la Secretaría. Recordarán que, en la última junta de accionistas, se tomó la resolución de buscar a un especialista en las artes marciales de la secta del Sueño Revelado. Pues bien, nada más acabada aquella junta despachamos en su busca ocho corceles con ocho jinetes hacia todos los puntos cardinales, y los resultados a las diez de la noche de ayer, hora local, eran estos:

»Que, habiendo regresado siete de esos ocho mensajeros desde los puntos más remotos del mundo, y habiendo atravesado altas cordilleras y surcado turbulentos mares, arribaron todos con las manos vacías. Esto quiere decir que nuestra última esperanza está depositada en el octavo corcel, que aún está por llegar, pero cabe decir que se trata de la más eficiente de nuestros camaradas de la Secretaría, la más capaz, la más aguerrida; «¡Vuelve con él b no vuelvas!», le dije al partir, y bastaría con que la persona que estamos buscando aún tenga los pies sobre la tierra para que Bai la encuentre y nos la traiga. Mi confianza en ella es absoluta. No obstante, si queremos prever con seriedad lo que se nos avecina, deberíamos también considerar la posibilidad de que ese maestro en artes marciales de la secta del Sueño Revelado haya pasado ya a mejor vida. Sería posible, desde luego, porque, a fin de cuentas, la última vez que supimos algo de él, quiero decir, la última noticia que tuvimos de él data de hace noventa años y es una fotografía en la que se le puede ver, bastante bien, junto a otros héroes de la rebelión de los Bóxer camino del paredón.

Zhao tomó de la mesa un portafolios negro.de piel, lo abrió y sacó una fotografía ampliada en blanco y negro en la que se veía a una serie de soldados que, con las espadas desenvainadas al hombro, conducían a unos hombres en fila india camino de la muerte. Una diminuta flecha dibujada en negro señalaba a uno de estos; tenía la coleta sin cortar, larga y enroscada en un cuello grueso y fuerte como el de un buey, y estaba todo él ennegrecido por el sol.

6 comentarios

  • MeZKaL junio 4, 2007en3:33 pm

    Eso de que lees a mayormente a hispanoamericanos debe ser excluyendo tu extensa biblioteca de ciencia ficción 🙂

  • Palimp junio 4, 2007en4:51 pm

    Por supuesto 🙂 Aunque la ciencia ficción que se escribe ahora en hispanoamérica tiene la misma o mejor calidad que mucha norteamericana.

  • Magda junio 5, 2007en3:42 am

    Me pasa lo mismo que a ti, Palimp, evito las traducciones aunque a veces me es imposible porque no resisto la tentación de leer a escritores que me gustan mucho y que no hay otra que leerlos traducidos, lo que hago es buscar buenas ediciones pero a veces son carísimas.

    La portada del libro parece muy bonita.

  • Palimp junio 5, 2007en9:41 am

    La portada es impresionante. Me alegra verte de nuevo en la blogosfera; imagino que has disfrutado mucho el viaje a Budapest.

  • Magda junio 5, 2007en10:25 pm

    Tanto lo disfruté, querido Palimp, que no me quería venir…

  • Palimp junio 6, 2007en9:32 am

    A ver si alguna vez tienes que venir por España a algún congreso.

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