Fernando Escobar Páez. Miss O’Ginia.

abril 2, 2014

Fernando Escobar Páez, Miss O Ginia

Poco a poco van surgiendo editoriales que se dedican a publicar libros electrónicos, a precios asequibles y de autores no por poco conocidos de menor calidad. Hace poco me enteré de la existencia de Editorial Foc, que además son vecinos, y pude hacerme con un ejemplar electrónico de Miss O’Ginia.

Aquí se nos ofrecen cuentos crudos, sexuales y descarnados. Pacatos abstenerse. La corrección política ni está ni se la espera. Helados de semen, bestialismo con tapires, abuelos que preparan el desayuno a sus nietas con su propio miembro, mujeres que sólo se acuestan con mongolitos… el catálogo es tan amplio como perturbador.

Además del escándalo, dos son los pilares en los que se asientan estos cuentos. Por un lado un sentido del humor negro pero efectivo, por otro un hálito poético aunque perverso. Este aspecto se revela mejor en la segunda de las tres partes (Sísifo de algodón). Hay veces que, en mi opinión, el tiro se queda corto, pero el intento merece la pena.

Sin DRM ni otras zarandajas se vende por apenas 2,5 € aquí mismo: Catálogo. Aquí tienes una reseña: ‘Miss O’ginia’ contra lo políticamente correcto y al final, como siempre dos extractos para que se hagan una idea. Por suerte ya no tengo publicidad de google.

Calificación: Bueno, abstenerse estómagos delicados.

Extracto:
El mejor cunnilingus
Verito, el mejor cunnilingus lo dan los tapires. Empezó como un juego inocente entre colegialas borrachas que se dejaban lamer sus partes pudendas por el rottweiler de la casa. Pero Verito sintió más satisfacción de la que imaginaba con la lengua del perro y, pese a la sensación de babas y suciedad que ni diez duchas vaginales pudieron atenuar, aquello fue tan intenso que los jueguitos y la experimentación siguieron.
Verito lo ha probado todo, incluidos los seres humanos. Hasta lo intentó conmigo, pero mi problema es que —según Verito— tengo los labios muy finos y mi técnica de succión es deficiente. Además, se queja de que mi hábito de fumar le deja la concha apestando a tabaco, mientras que sus preciados tapires no fuman y se alimentan exclusivamente de plantas selváticas y bellotas, lo que le da a su vagina un delicado aroma de «amanecer amazónico». Ningún hombre puede competir contra su proboscis móvil y sensible, capaz de realizar exploraciones de hasta treinta centímetros de diámetro sin necesidad de mover el resto de la cabeza, los orificios nasales de su corta trompa pueden ser aplicados sobre cualquier punto de ese círculo. Es como si Dios hubiera creado a esa especie animal con el exclusivo propósito de que olfateara las entrepiernas de las cristianas.
Convencer al macho tapir de que le proporcione sexo oral a una mujer no es difícil. Se empapa el pubis con orina de la hembra en celo y listo: manadas de cuadrúpedos acuden a olisquear la vagina de Verito.
Su zoofilia me divierte, pero empiezo a sentir celos de los tapires. Un perro o una serpiente tienen una sensualidad que hace comprensible —y hasta deseable— que una chica normal quiera mantener relaciones sexuales con ellos. Pero ¡un tapir!, el más torpe y primitivo de los perisodáctilos: es demasiado.


Sodomicemos a Silvio
Si una mujer de veinte y seis años tiene por referente intelectual a Silvio Rodríguez significa que —además de estúpida— es mal follada.
Ergo, la muchacha en cuestión busca aliviar su resequedad vaginal con los «compañeros poetas» y, cuando se aburre de sus pingas pequeñas, se afilia a cinco movimientos sociales distintos con la esperanza de encontrar algún eunuco revolucionario que exprese su resentimiento social mediante dicotomías aburridas como «cambio de época versus época de cambio», puesto que, tal como afirma el Ministerio, «la lucha de clases es (h)arte» y «nuestro gobierno es tan democrático que hasta las feas tiene derecho a recibir verga».
Para reafirmar su compromiso con «la causa», estas amantes de la trova cubana follan con cualquier longo justificando su ninfomanía mediante este silogismo: mientras más cobriza es la piel del pene mayor altruismo social… ¡Su humanismo es tan grande que no reniegan de fornicar con cualquier gringo que aprenda kichwa y use huipala! Que la mejor forma de luchar contra El Imperio es contagiar con garrapatas y hedor andino a los falos eurocentristas.
La C.I.A. se equivocó al intentar asesinar a Fidel Castro. El mal primigenio de Latinoamérica no se halla en ese anciano sangriento, sino en Silvio Rodríguez y su cursilería oligofrénica que ha incitado a esta «mala raza paridora» a vivir en malsana promiscuidad. ¡Sodomicemos a Silvio con su propia guitarra y que sus hemorroides llenas de astillas y clavijas purifiquen este continente de toda la mierda engendrada por sus alaridos!

4 comentarios

  • Cities: Walking abril 2, 2014en9:44 am

    Lo tengo pendiente. Me quedo un poco, erm…, «inquieto» tras leer tu reseña y los extractos.

  • Palimp abril 2, 2014en6:42 pm

    Ya me contarás. No es Bataille, pero tiene su punto. Los extractos no son de lo mejor.

  • Fernando Escobar Páez diciembre 20, 2014en3:02 am

    Gracias por tu lectura y por la difusión que le das a mi trabajo… llegué por accidente a esta web y está interesante.

    Abrazo

    Att: Fernando (el autor de ese libro cochinote)

  • Palimp enero 20, 2015en9:03 am

    Gracias a ti por escribirlo 🙂

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