Siruela, 2008. 152 páginas. Tit. Or. My life in the bush of ghosts. Trad. Maribel de Juan. Huyendo de la guerra un niño se interna en la maleza, que resulta ser la entrada a un mundo mágico habitado por fantasmas. Con un periplo a medio camino entre Alicia y el país de las maravillas y una pesadilla de Stephen King irá recorriendo diferentes pueblos y sobreviviendo en un entorno extraño. El libro tiene muchas cosas buenas: es original, usa una prosa más cercana a la narración oral que a la académica, es un buen combinado de imaginación y la tradición cuentística de África, nos sumerge en un ambiente onírico muy sugestivo. Por contra a veces las aventuras pecan de repetitivas, huyendo de un poblado de fantasmas para acabar en otro no muy diferente. La experiencia de asomarse a otro mundo narrativo. El pueblo sin esperanza Cuando entramos en este maravilloso pueblo que es el pueblo sin esperanza, fuimos derechos a casa de su abuela en donde nos encontramos con muchos fantasmas que nos recibieron con alegría porque son de su familia. Pero no vi a su abuela, porque estaba encarcelada dentro del fuego eterno. Cuando entramos en este pueblo sin…
Siruela, 2004. 158 páginas. Tit. or. Der räuber. Trad. Juan de Sola Llovet. El libro que leí antes de éste, Ágape se paga de Gaddis, tiene el mismo espíritu fragmentado, pero, pese a haber sido escrito muchos años después, me pareció mucho peor. La novela trata -si es que trata de algo- del enamoramiento del bandido por una camarera, narrada por un escritor que continuamente se dirige a nosotros y que parece tener oídos en todas partes. Escrita en microgramas -escritura pequeña y apretada en hojas sueltas y descifrada con dificultad por los editores- parece ser que se escribió en 1925. Hace 90 años y parece más moderna que el 90% de lo que se publica ahora. Hay frases, párrafos enteros, que son deslumbrantes. Las aventuras del bandido son un breve hilo conductor entre reflexiones, recursos estilísticos y malabarismos con el lenguaje. Una auténtica sorpresa y una verdadera delicia. Muy recomendable. Antes de ocuparnos de la mujer extravagante a quien el bandido encontraba simpática —«la gente que tiene caprichos por lo menos tiene algo», pensaba él—, quisiéramos presentarles a dos compañeros de colegio del bandido. Ambos llegaron muy lejos. Uno se hizo médico; el otro, impresor. Con el tiempo, este…
Siruela, 2014. 506 páginas. Cuando era un joven punkarra epataba a mis compañeros declarando mi amor por la Zarzuela y demostrándolo cantando fragmentos. Ahora que voy camino de los cincuenta sigue siendo raro, pero ya no sorprendo a nadie (lo hago estando a la última de grupillos indies). La Zarzuela, que nació con la pretensión de ser popular -y lo consiguió- hoy en día está muy denostada. Sin embargo muchos músicos y directores de orquesta ensalzan su valía. La cosa se mueve entonces entre el desprecio general, que ejemplifica esta nota al pie del libro: Nunca me olvidaré de una reunión de junta directiva en el madrileño Círculo de Bellas Artes, en la que uno de los principales pintores españoles, muy disgustado por el, a su juicio, poco nivel de las últimas exposiciones que se habían encadenado en nuestra sala, se dirigió a mí y me dijo con vehemencia: «Pues claro que estoy indignado: tú imagínate que un día terminamos aquí haciendo… no sé… ¡zarzuela!; ¿qué te parecería?». Fue el sustantivo más despectivo que creyó encontrar. Y el halago que funciona de epílogo a la obra y que reproduzco al final, donde José María Martín Porras, maestro de generaciones y…
Siruela, 2003. 414 páginas. Juan Filloy fue todo un personaje, como se desvela en el epílogo final. Trabajo de juez toda su vida sin salir de Córdoba, Argentina. Sus primeros libros se los editaba el mismo y los repartía entre sus amigos. A pesar de todo la calidad de su prosa lo hizo tan conocido como para aparecer en un lugar destacado en Rayuela. También era un hombre de muchas manías. Todos los títulos de sus obras tenía siete letras, y un libro suyo se compone de nada menos que 2000 palíndromos. Anécdota del epílogo: Metódico obsesivo como Óptimus, su célebre personaje de Op Oloop (1934), Filloy se trazó un plan literario original: publicar un libro por año, que sólo podrían leer sus amigos o colegas a quienes él enviara ejemplares por correo. Y después de esos siete libros se llamó a silencio y se mantuvo casi tres décadas sin publicar. Entre 1939 y 1967 hay una enorme pausa en su bibliografía, aunque él no dejó de escribir ni un solo día y fue guardando su obra inédita en la caja fuerte de su despacho. Durante todos esos años su labor como magistrado lo forzó al recato y le impidió…
Ediciones Siruela, 2006. 150 páginas. Cartero de muñecas Primer libro que leo de Sierra i Fabra y casi de casualidad; se lo regalaron a mi mujer y yo lo pillé en un descuido. Está inspirado en un artículo de César Aira basado a su vez en un hecho real de la vida de Kafka. El artículo no lo encuentro en Babelia pero está reproducido en varias bitácoras, por ejemplo aquí: La muñeca de Kafka. El núcleo de la historia es éste: En 1923, viviendo en Berlín, Kafka solía ir a un parque, el Steglitz, que todavía existe. Un día encontró a una niñita llorando, porque había perdido su muñeca. Kafka inventó al instante una historia: la muñeca no estaba perdida, sólo se había ido de viaje, para conocer mundo. Y le había escrito a su dueña una carta, que él tenía en su casa y le traería al día siguiente. Y así fue: esa noche se dedicó a escribir la carta, con toda seriedad. (Dora Diamant, que cuenta la historia, dice: “Entró en el mismo estado de tensión nerviosa que lo poseía cada vez que se sentaba a su escritorio, así fuera para escribir una carta o una postal”). Al…