Witold Gombrowicz. Ferdydurke.
Novela / agosto 25, 2005

Quaderns Crema, 1998. 378 págs. Tit. Or. Ferdydurke. Trad. Anna Rubió y Jerzy Slawomirski. ¡Culo, culo, culo! Me gustan las cosas que se salen de la norma. El libro La perversa obra de Godo tenía páginas francamente malas, pero me dice mucho más que el código DaVinci. Los alaridos de algunas canciones de Corcobado pueden parecerme excesivos -y en ocasiones ridículos-, pero son música celestial al lado del enésimo grupo pop de moda. Prefiero la peor obra de Tàpies a cualquier bodegón y la polipoesía al ripio. Navegar entre los excesos y llegar a buen puerto no es tarea fácil. Pero no siempre la originalidad extrema produce obras fallidas. En ocasiones, para deleite de los teratólogos como yo, dan lugar a verdaderas obras maestras. Es el caso de este libro. Si hemos de creer a la contraportada, el libro nace del orgullo herido de un joven autor humillado por la crítica incompetente, y tenía que ser, de entrada, un ensayo sobre la falacia de los criterios estéticos que se suelen aplicar a la literatura. Pero el libro se convierte en una alegoría narrada con un lenguaje transgresor y divertido. Un joven escritor se convierte frente a Pimko -un crítico literario…

[*] Quim Monzó. El millor dels mons.
Cuentos / junio 21, 2005

Quaderns Crema, 2001. 283 páginas. La vida es una mierda Vaya por delante que soy un total y absoluto admirador de Quim Monzó. Primero me leí toda su obra en castellano. Más tarde, al empezar a manejarme con el catalán, aproveche para utilizar su narrativa como método de inmersión lingüística. Cuando ya dominaba la lengua, volví a leerlo para disfrutarlo. Y cuando sacó el libro ’80 cuentos’, me lo volví a leer, simplemente, por puro vicio. El cuento no es un género fácil, pero Monzó es todo un maestro. Todo esto lo aviso para que se sepa que mi subjetividad habitual está en este caso elevada al cubo; consideren los elogios de este libro en su justa medida o acompáñenme en mi entusiasmo. Hay dos autores catalanes de cuentos por los que me alegro de haber aprendido el catalán, uno es Quim Monzó y la otra es Empar Moliner, de la que desgraciadamente no existe ningún libro en castellano. Espero que no tarden (Ya lo han hecho). El título del libro está escogido a conciencia; ya había oído por ahí que éste era el libro más pesimista de Monzó, pero se quedan cortos. Monzó siempre ha tenido esa mezcla peculiar…