Reservoir books, 2020. 150 páginas. Medea sufre su castigo: ser inmortal dentro de un bloque de hielo que navega a la deriva por un mar infinito. Apenas algunos elementos que interrumpen su existencia (un brote, un albatros) y sus pensamientos, susurros que el viento trae a su sueño inquieto. Fermín firma una obra de estética minimalista, tanto en dibujo como en guion, pero que captura el espíritu de esa Medea indomable, que elige su destino y no se arrepiente de nada. Me ha fascinado. Muy bueno.
Siruela, 2020. 250 páginas. En una noche de insomnio la escritora recibe la visita de un hombre misterioso, con el que supuestamente había quedado para realizar una entrevista. A lo largo de la conversación dialoga acerca de su propia obra, sus memorias, sus proyectos de futuro, todo bajo la sombra irreal de un ambiente ligeramente onírico. Que bien me cae Carmen y que alegría me da que este libro, extraño pastiche que se autodescribe en el interior al decir que tenía que cumplir la promesa que le había hecho a Todorov de escribir una novela fantástica y también de escribir unas memorias, sea tan bueno. Aquí se mezcla todo en ese territorio extraño que es el sueño, donde todo cabe si está bien escrito. Porque qué bien hila la autora esos recuerdos del primer franquismo con las reflexiones acerca del hecho de escribir, el análisis de su propia obra o el adelanto en formato libro del libro que le daría más fama, Usos amorosos de la posguerra en España. Al mismo tiempo construye un artefacto metanarrativo que ahora nos parece hasta inocente, pero que en aquel momento tuvo que impactar. Se critica a sí misma por boca del misterioso interlocutor…
Páginas de espuma, 2011. 126 páginas. Aunque no es una escritora muy conocida sus cuentos me han dejado muy buen sabor de boca. Aquí una reseña excelente: El perro que comía silencio del que extracto esto: Sus cuentos tienen la fuerza de toda buena literatura: absorben, transfiguran, rompen y recomponen; y una es diferente cuando acaba de leer. Muy bueno. Cuatro horas al cubo Todo comenzó con un estornudo. Yo por cortesía le dije Jesús, ella me respondió que no me tomara la molestia, que era atea. Nos embalamos de inmediato en un diálogo sobre religión, pasando por obispos muy fecundos, viajes a la India y muchos otros temas que podrían llenar cuatro horas de tren y varios vagones. Esta vez decidí fingirme un profesor de filosofía y letras. Separado, bien optimista. Amante de los niños, claro. Mis padres vivirían lejos, en Tierra del Fuego al menos, y yo, aunque soñador, sería un tipo muy asertivo. Cuatro horas de tren no son solo cuatro horas. Es una vida pequeña, cuatro horas al cubo. El marco perfecto para mostrarse encantador, recreándose una personalidad de salón y un curriculum como siempre se ha querido tener, y representar el rol del rufián, el…
108 páginas. 27 relatos que juegan en el margen entre la realidad y el ensueño, por el territorio del realismo mágico, generalmente llenos de ternura, de personajes que no terminan de encajar donde están y que buscan algo, no saben qué, que muchas veces acaban encontrando. Un aroma que viaja por las calles de la ciudad, una mujer que busca una isla, personas cuya vida está dirigida por el azar o por la serendipia, picnics en los que aparecen personajes inesperados, sirenas que encuentran el amor con pastores o gigolós que tienen citas peculiares. Una antología de relatos que deja un buen sabor de boca. Bueno. El soldat Van quedar a 1 altra banda del riu. El Dniéper, riu cabalós, amplíssim. Aïllats. D una banda, el riu; de l’altra, l’exèrcit ucraïnès que avança furiós, a l’alçada de la ciutat de Kherson, al sud del país. Acorralats. El ministre de Defensa repassa els mapes i la situació sobre el terreny. Només queda un pont practicable per abastir amb munició i aliments els milers de soldats russos. Insostenible. Marxaran d’allà. Acabarà el malson. Repleguem forces. Comença la retirada. No sap encara com ha pogut passar. Moment de confusió. Ell, atrapat sota el…
Pre-textos, 2013. 90 páginas. No sé de dónde me vino la recomendación de esta autora pero se lo agradezco de corazón. Venía de leer el libro de Riechmann que no me había dicho demasiado y lo achacaba a mi poco gusto por la poesía, pero al leer estas páginas veo que no. Porque me han impactado, me han sacudido. Unas frases cortas y cortantes, un ritmo sincopado, oscuro, que me ha llevado en vilo de un poema a otro, saboreándolos con avidez, hipnotizado por el lenguaje de Ada, que en ninguno de los poemas me ha dejado indiferente. Muy recomendable. Espera ante esta puerta que abre hacia la muerte. Mantente vertical como lo harás después de traspasarla. Piensas no sabes cómo has llegado hasta aquí. No pienses. No respires. No escuches lo que dejas detrás lo que llega tal vez del otro lado. No hay otro lado. No hay ni siquiera esta puerta que abre hacia la muerte. El mar a nuestros pies como si fuera paisaje pasto para la deglución de la mirada. Vinimos hasta aquí para beber la luz pero la luz nos escupió su desprecio.