Editorial Anagrama, 2005. 245 páginas. Narraciones extraordinarias Lo compré estas navidades para autoregalármelo y tuve la suerte de encontrar todavía la primera edición -ventajas de comprarlo en un pueblo- antes de la reedición obligada tras la concesión del Cervantes. Aunque tenía muchas ganas de leerlo no pude; éste era el libro que la desesperada búsqueda de una hipoteca me impidió leer. Como si estuviera en un bucle infinito debía releer los párrafos porque no me había enterado de nada. Pasados los nervios pude disfrutar de su lectura. En la portada encontramos el siguiente texto, donde nos descubren el origen del Pitol escritor: Dice Pitol que en unas vacaciones, solitario en una casa de campo, comenzó a escribir sus primeros cuentos. Debía de tener veintitrés o veinticuatro años. Pasaba allí la convalecencia de una ruptura amorosa, también la primera. Se proponía odiar al mundo, pero no lo conseguía. Por las mañanas escalaba las alturas de una cordillera donde se enclavaba su cabana. En esos paseos intentaba rodearse de una aureola romántica, decadente, aun diabólica. Buscaba los acantilados más escabrosos, los más peligrosos, pero al llegar allí cualquier tentación tanática se disolvía de inmediato; le venían a la mente los acantilados de…
Algunos de los seguidores de este blog me han dicho en privado que lo tengo más abandonado que la madre de Leonor en los telediarios. El motivo ya lo he dicho por aquí: traslado de despacho y traslado de casa. Ya estamos en nuestra propia casa, pero la cosa no ha acabado; cajas por colocar, obras por hacer, pintar, limpiar, ordenar, buscar los elementos más imprescindibles que siempre están en el último sitio donde miras… un pequeño caos que por el momento nos sigue impidiendo una vida ‘normal’. Nada me gustaría más que seguir reseñando y, sobre todo, poder visitar y leer con tranquilidad los blogs amigos, pero de momento no podrá ser. Un poco de paciencia que ya no falta mucho.
Editorial Anagrama, 1992. 329 páginas. Tit. Or. Hitsuji o meguru boken. Trad. Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala. Cacería metafísica Murakami por aquí, Murakami por allá. Que si su útlima novela es comercial y ha perdido garra, que si no es verdad, que si tomba, que si gira… Me había propuesto leer algo de este autor por aquello de que algo tendrá el agua cuando la bendicen, cuando me encuentro esta entrada de Francisco Herrera y descubro que, como tantas otras veces, ya lo había leído. Compré ‘Crónica del pájaro que da cuerda al mundo’ por su extraña y Mironiana portada (que fuera de Tusquets también ayudó un poco) y me encontré más de lo que esperaba. Una espléndida novela difícil de clasificar. Quedó apuntada para relectura y lo recomendé y presté mucho en su momento. Me impresionó, sobre todo, el protagonista. La confianza más allá de la duda que deposita en su mujer, narrada con envidiable maestría, fue capaz de hacerme replantearme mi actitud ante la vida. ¿Ustedes creen que la literatura puede hacernos cambiar? En mi caso fue así. Animado por estos antecedentes cuando vi -casualidades de la vida- La caza del carnero salvaje en la estantería de novedades de…
Como puede verse en el blog de la blogs & beers este mes repetimos encuentro de bitacoreros en Barcelona. Parece que la cosa va a ser un poco más oficial, ya que asiste Rebecca Blood autora del libro Universo del weblog. Espero que sea tan buena como la última. Bitacoreros barceloneses ¡Os esperamos!
Edicions La Magrana, 1988, 1990. 63 páginas. Tit. Or. Manuel de civilité pour les petites filles. Trad. Oriol Castanys. Cuidemos nuestros modales Andaba detrás de este libro como diez años y mira por donde me lo encuentro en casa de mi amigo Mezkal. Se lo tomé prestado junto con otro que espero leer en breve también de tema erótico. Pierre Louys es conocido por su obra poética, pero a mi me deslumbró una edición de la sonrisa vertical que agrupaba ‘Diálogos de cortesanas’ y este ‘Manual de urbanidad para jovencitas’. Al final pueden leer un extracto para que se hagan una idea del tipo de manual al que me refiero. Estos días la sin par Vailima ha organizado un concurso de relatos eróticos en el que me hubiera encantado participar. Valga esta entrada como homenaje al concurso; en posteriores ediciones espero estar ahí. La literatura erótica -salvo excepciones- no suele tener buena prensa. Al igual que la comedia parece tener una maldición encima; no es lo suficientemente seria. En el caso de la obra que nos ocupa parece doblemente cierto, ya que utiliza el sexo con una irreverencia que mueve a la risa. Pero nos equivocaríamos si tachamos sin más…