Philip Kerr. Una investigación filosófica.

julio 15, 2019

Philip Kerr, Una investigación filosófica
Anagrama 1996, 2000, 2007, 2010. 382 páginas.
Tit. or. A philosophical investigation. Trad. Mauricio Bach.

En un futuro cercano (tan cercano que ya lo hemos pasado) existe un programa capaz de identificar posibles criminales basándose en un análisis biológico. Se les asigna un nombre en clave y asistencia psicológica. Pero algo debe ir mal porque un asesino en serie se dedica a matarlos de seis tiros en la cabeza con un arma de gas comprimido. La inspectora Jakowicz es puesta al cargo de la investigación.

Me habían hablado muy bien de este libro y ha sido una decepción. Empezando por el apartado ciencia ficción que ha fallado estrepitosamente. Está ambientado en el 2013 y claro, nada que ver. Pero no me ha parecido lo peor, la trama bastante simplona y los personajes llenos de tópicos. Las menciones a los filósofos y esa apariencia de intelectualidad me han parecido mero postureo metido con calzador.

Alguna cosa interesante: la idea de que, en vez de meter a la gente en la cárcel les induzcan un coma punitivo. Te duermes con veinte años y te despiertas quince años después cuando has cumplido tu deuda con la sociedad.

En general, decepcionante. Eso sí, tiene muchísimas ediciones.

Miró hoscamente al tercer inspector, el que no había querido mirar las fotos del cadáver de Mary Woolnoth y que hasta el momento había guardado silencio.
-¿Y usted? -le preguntó bruscamente-. ¿Entra en el juego o no? Debería pujar, si no se quedará fuera.
De hecho, pensó Jake, todo el asunto parecía una monstruosa partida de póquer.
El tipo levantó las manos en señal de capitulación.
—No, este caso no es mío -dijo. Y paseando la mirada por la mesa, añadió—: Pero, si quieren mi opinión, estoy con la inspectora jefe. Yo diría que es un trabajito del Asesino del Lápiz de Labios.
-Opino lo mismo -añadió Dalglish.
El primer inspector hizo una nueva mueca.
-Déjalo correr, George —dijo Dalglish—. Escucha, sé que estás buscando desesperadamente alguna pista, pero aquí no la vas a encontrar, de eso estoy absolutamente seguro. Tu Asesino del Martillo jamás ha cometido un crimen fuera del perímetro de Hackney.
El segundo inspector seguía sin estar en absoluto convencido.
-Reccpcionistas, mecanógrafas, empleadas de la limpieza -reluriluñó-. El hecho es que todas trabajan en oficinas. Y sabemos que el Mensajero selecciona a sus víctimas en ese entorno. Las asesina cuando hace una entrega. -Se calló un momento y añadió-: Escuchad, no renuncio a barajar a Mary Woolnoth como una posible víctima de mi asesino.
Dalglish lanzó una mirada a Jake, que se encogió de hombros.
-Mientras mi hombre encabece la lista de sospechosos, no tengo ninguna objeción -aceptó-. Y te mantendré al corriente de cualquier novedad.
Dalglith volvió a concentrarse en su ordenador. l’.nloiHes, asunto zanjado -dijo-. Es la número… Seis i cspoiulió Jake. Seis |i.n.i

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