Nnedi Okorafor. Binti y Binti Hogar.

julio 1, 2019

Nnedi Okorafor, Binti Hogar

He leído la primera y segunda parte de este Binti y no voy a leer más. Binti es una adolescente que ha sido seleccionada para estudiar en una prestigiosa universidad de otro mundo. Aunque su familia está pegada a sus raíces y nunca abandonan su tierra ella se escapa y vuela hasta su destino. En el camino se encontrará con inesperados problemas.

La trama es bastante facilona, con sabor a novela juvenil sin muchas complicaciones, y argumentos que hemos leído mil veces (la chica con habilidades peculiares, los objetos mágicos, los extraterrestres extraños, el papel de elegidos…). La segunda parte, con la tribu del desierto y sus orígenes me ha resultado algo mejor (sobre todo esos movimientos de manos) pero tampoco va mucho más allá.

Se deja leer.

Entré en el despacho de la doctora Nwanyi con las mejillas húmedas y ella sonrió, me estrechó con firmeza la mano y cerró la puerta. Ese primer día nos pasamos una hora hablando sobre mi familia, las costumbres himba y las duras expectativas que recaían sobre las chicas de familias tanto himba como khoush. Resultaba muy fácil hablar con ella; ese día aprendí más cosas sobre los khoush que en toda mi vida. En algunos aspectos, himba y khoush eran como el día y la noche, pero en cuestiones relacionadas con las niñas, las mujeres y el control, éramos iguales. Me llevé una gran sorpresa. Ese primer día no hablamos de lo ocurrido en la nave, y me alegré. Al terminar, regresé a mi habitación sintiendo que había visitado un lugar cercano a mi
hogar.
Con el tiempo sí que ahondamos en mis experiencias en la nave y descubrimos la crudeza de
aquellos sucesos. A lo largo de esos meses con la doctora Nwanyi, supe por qué me costaba tanto dormir, por qué mi corazón palpitaba con tanta fuerza sin razón aparente, por qué lo pasaba tan mal en las estaciones de la lanzadera solar y por qué no podía ni pensar en subir a bordo de una nave. Pero ahora algo había cambiado en mí. Estaba lista para regresar al hogar. Necesitaba ir a mi casa.
El día posterior al enfrentamiento entre Okwu y su profesora, había concertado una cita con Harás, quien dirigía la universidad. Cuando nos reunimos, le conté que sentía una necesidad imperiosa y Harás lo entendió. Al cabo de una semana, la universidad había concedido permiso a Okwu para viajar y llegó a un acuerdo con la ciudad khoush de Kokure y con Osemba, mi pueblo natal, para que permitieran la visita de Okwu como embajadora. Okwu sería la primera medusa en pisar territorio khoush en son de
paz.

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