Librería Show Books

octubre 20, 2007

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En todas las calles hay un local maldito. Ningún negocio acaba de cuajar, siempre acaba desocupado y los siguientes en probar tampoco tienen suerte. No hay nada sobrenatural en esto; la fase más dura de una empresa son los inicios y es muy normal que cierre antes de los primeros años. Por eso, hasta que alguien no consiga superar esos años malos y estabilizarse, el desfile será contínuo. La culpa no la tiene el local, sino lo difícil que es sacar un negocio adelante.

Al lado de mi antiguo portal había un local de estos. En los casi cinco años que viví allí tuvimos una floristería, una bollería y una tienda de lámparas -y seguro que me dejo alguno-. Ahora, sin embargo, está ocupado por Show Books, la llibreria de l’espectacle. Una librería especializada en todo tipo de libros relacionados con el teatro, la danza, los títeres y, sobre todo, el crico.

Alguien podría decir que ya existe una librería teatral, la famosa Millá -de la que también hablaremos en esta sección-. Pero el planteamiento de Show Books es diferente. Aquí no encontraremos textos de obras de teatro – aunque los distribuidores no parecen darse por enterados y siguen enviándoles catálogos. Lo que Show Books ofrece a sus clientes es una selección cuidada por mano experta de libros sobre las artes escénicas. Técnicas, biografías, historia, ensayo, algunos de ellos inencontrables. Con una especial atención al mundo del circo, algo perfectamente comprensible teniendo en cuenta que su fundador Genís Matabosch tiene una larga experiencia en el tema.

La decoración es impresionante. El local es muy, muy pequeño. Tanto que sólo hay dos estanterías, a izquierda y derecha (del espectador) que para compensar llegan hasta el techo. Un techo que, como pueden ver en la siguiente fotografía, remeda el artesonado de un teatro. Junto con la cortina roja del fondo uno tiene la sensación de encontrarse en un diminuto teatro, antes del comienzo de una función. Para acceder a los libros superiores hay una escalera, aunque uno echa de menos un columpio para trepar hasta las alturas y leer los títulos inaccesibles desde el suelo.

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No soy el primero en glosar las virtudes de esta librería. Ya Sergi Pàmies, muy leído en este Cuchitril, ha descrito en Género chico el placer de husmear en su fondo especializado. Cualquier profesional de las artes escénicas debería visitar -aunque sólo sea por curiosidad- este espacio minúsculo pero exquisito.

¿Conseguirán vencer la maldición del local vacío? Espero que sí. Si quieren contribuir a su éxito sólo tienen que acercarse a la calla Muntaner 25, muy cerca de la Gran Vía. ¿No saben como llegar? Aquí tienen el mapa:


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5 comentarios

  • julian octubre 20, 2007en8:10 pm

    «La Central», en la calle Mallorca, tampoco está mal, ¿no?. En mi último relato «En Roma, por la noche, parece que se oigan leones», digo un par de cosas acerca de esa libreria. Saludos!.

    http://www.lacoctelera.com/el_clavadista_solitario

  • MeZKaL octubre 21, 2007en1:19 pm

    ¿Este es el local donde estaba el Topolino ese?
    En la época de la bollería no recuerdo haber visto NUNCA nadie dentro de la tienda XD

  • Palimp octubre 22, 2007en11:39 am

    Sí, La Central está muy bien -aunque prefiero la del Raval-. Puede ser que aparezca por estas páginas, aunque de momento sólo aparecerán librerías de segunda mano o especializadas.

    Sí, Mezkal, aquí estaba el Topolino. En la época de la bollería no había casi nadie, pero en la del Topolino no estaban ni los dueños, que se pasaban el día fuera.

  • Sergi Bellver octubre 25, 2007en11:01 am

    Cuando vivía en otro barrio de Madrid, cerca de la glorieta de Bilbao, había dos locales malditos a ambas orillas de la fuente central. Lo único que tuvieron en común los sucesivos negocios que intentaron sobrevivir fue el gremio: restauración apresurada. Un asador de pollos, una salchichería, una taberna, un rollo étnico de diseño, un turco, y los que ahora figuran, de momento: un fast-turco y un oriental (también versión rápida) que usa bandejas con muy mala leche (te tiran la comida en cuanto te descuidas).

    Cada negocio no sobrevivía más de año y medio. Ojalá a alguien se le hubiera ocurrido una librería como esa… (algún día tendré que ponerme a ello, e inventar algo así, que de escribir no se vive).

    Un abrazo, Palimp.

    pd: y perdona el mareo e-postal de hace un par de meses y el posterior autismo (general hacia el mundo por mi parte). Se trataba de una propuesta para participar en unas conferencias sobre literatura digital en Andalucía, pero demasiado pronto se cerró el cupo de asistentes (yo tampoco fui). Mis disculpas.

  • Palimp octubre 25, 2007en6:17 pm

    Si te inventas algo así, dilo para que te apoyemos.

    No te preocupes por el mareo e-postal, y aquí me tienes para lo que haga falta.

    Un abrazo

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