Julio Cortázar. Todos los fuegos el fuego.

febrero 22, 2009

Editorial RBA, 2008. 140 páginas.

Julio Cortázar, Obras Completas
Decir adios

Otro de los grandes escritores de esta colección, para mí, en concreto, el más grande. Ya lo he comentado en alguna otra ocasión (Julio Cortázar) y es una alegría tener sus obras completas.

En este libro se incluyen los siguientes cuentos:

La autopista del sur
Un atasco en la autopista dura varios días, hasta el punto de tener que organizarse para conseguir agua y comida.

La salud de los enfermos
Para evitar que la enfermedad de su madre empeore, la familia le oculta la muerte de uno de sus hijos.

Reunión
Una guerrilla ha desembarcado en la isla. El protagonista (espoiler) es el propio Che: La revolución más profunda y Che Cortázar.

La señorita cora
Un quinceañero de buena familia se somete a una rutinaria operación de apéndice y será asistido por una joven enfermera.

La isla a mediodía
Un asistente de vuelo se obsesiona con una isla que se ve en el mediterráneo al mediodía, hasta el punto de decidir ir a visitarla.

Instrucciones para John Howell
Al asistir a una obra de teatro a un espectador le obligan a participar como uno más de los actores bajo oscuras amenazas.

Todos los fuegos el fuego
Separados por dos mil años de distancia dos triángulos amorosos -uno en el antiguo imperio romano y otro en la actualidad- comparten destino común.

El otro cielo
Antes de su boda un joven descubrirá el paraiso en el barrio de alterne, asustado por la sombra de un asesino de prostitutas.

Si hay un eje común en todas las historias es la pérdida de algo: un ser querido, un conocido, el paraíso. Cuando leí La autopista del sur, hace ya veinte años, me impactó su final, que nunca he olvidado. También recordaba bien La señorita cora, todo tristeza. Igual melancolía provoca El otro cielo, entrada en el mundo adulto y sustitución del cielo por un purgatorio gris.

Junto con la misteriosa La isla a mediodía son mis cuatro relatos preferidos. Todos los fuegos el fuego es un título imponente, pero nunca me ha emocionado, a pesar de sus reminiscencias borgianas. Parecido planteamiento tiene -creo recordar- Noche boca arriba y está mejor resuelto.

Cortázar es bueno y además muy asequible. Para leer y releer hasta el fin de los tiempos.

Descárgalo gratis:

Julio Cortazar – Todos los fuegos el fuego.pdf

(Te hará falta el programa EMule)


Extracto:[-]

Y sí, son siempre lo mismo, una los acaricia, les dice una frase amable, y ahí nomás asoma el machito, no quieren convencerse de que todavía son unos mocosos. Esto tengo que contárselo a Marcial, se va a divertir y cuando mañana lo vea en la mesa de operaciones le va a hacer todavía más gracia, tan tiernito el pobre con esa carucha arrebolada, maldito calor que me sube por la piel, cómo podría hacer para que no me pase eso, a lo mejor respirando hondo antes de hablar, qué sé yo. Se debe haber ido furiosa, estoy seguro de que escuchó perfectamente, no sé cómo le dije eso, yo creo que cuando le pregunté si podía llamarla Cora no se enojó, me dijo lo de señorita porque es su obligación pero no estaba enojada, la prueba es que vino y me acarició la cara; pero no, eso fue antes, primero me acarició y entonces yo le dije lo de Cora y lo eché todo a perder. Ahora estamos peor que antes y no voy a poder dormir aunque me den un tubo de pastillas. La barriga me duele de a ratos, es raro pasarse la mano y sentirse tan liso, lo malo es que me vuelvo a acordar de todo y del perfume de almendras, la voz de Cora, tiene una voz muy grave para una chica tan joven y linda, una voz como de cantante de boleros, algo que acaricia aunque esté enojada. Cuando oí pasos en el corredor me acosté del todo y cerré los ojos, no quería verla, no me importaba verla, mejor que me dejara en paz, sentí que entraba y que encendía la luz del cielo raso, se hacía el dormido como un angelito, con una mano tapándose la cara, y no abrió los ojos hasta que llegué al lado de la cama. Cuando vio lo que traía se puso tan colorado que me volvió a dar lástima y un poco de risa, era demasiado idiota realmente. “A ver, m’hijito, bájese el pantalón y dese vuelta para el otro lado”, y el pobre a punto de patalear como haría con la mamá cuando tenía cinco años, me imagino, a decir que no y a llorar y a meterse debajo de las cobijas y a chillar, pero el pobre no podía hacer nada de eso ahora, solamente se había quedado mirando el irrigador y después a mí que esperaba, y de golpe se dio vuelta y empezó a mover las manos debajo de las frazadas pero no atinaba a nada mientras yo colgaba el irrigador en la cabecera, tuve que bajarle las frazadas y ordenarle que levantara un poco el trasero para correrle mejor el pantalón y deslizarle una toalla. “A ver, subí un poco las piernas, así está bien, echate más de boca, te digo que te echés más de boca, así.” Tan callado que era casi como si gritara, por una parte me hacía gracia estarle viendo el culito a mi joven admirador, pero de nuevo me daba un poco de lástima por él, era realmente como si lo estuviera castigando por lo que me había dicho. “Avisá si está muy caliente”, le previne, pero no contestó nada, debía estar mordiéndose un puño y yo no quería verle la cara y por eso me senté al borde de la cama y esperé a que dijera algo, pero aunque era mucho líquido lo aguantó sin una palabra hasta el final, y cuando terminó le dije, y eso sí se lo dije para cobrarme lo de antes: “Así me gusta, todo un hombrecito”, y lo tapé mientras le recomendaba que aguantase lo más posible antes de ir al baño. “¿Querés que te apague la luz o te la dejo hasta que te levantes?”, me preguntó desde la puerta. No sé cómo alcancé a decirle que era lo mismo, algo así, y escuché el ruido de la puerta al cerrarse y entonces me tapé la cabeza con las frazadas y qué le iba a hacer, a pesar de los cólicos me mordí las dos manos y lloré tanto que nadie, nadie puede imaginarse lo que lloré mientras la maldecía y la insultaba y le clavaba un cuchillo en el pecho cinco, diez, veinte veces, maldiciéndola cada vez y gozando de lo que sufría y de cómo me suplicaba que la perdonase por lo que me había hecho.

9 comentarios

  • Guillermo febrero 22, 2009en6:38 pm

    Qué clase de libro… La señorita Cora se constituyó en una de esas fantasías literario-eróticas de aquellos años de adolescencia. Y ni qué decir de El otro cielo: uno de esos cuentos que lo hacen creer a uno que escribir como Cortázar -un maestro, un nudo- es más o menos fácil. El toparse con la realidad es lo que duele… Y uno lo alivia leyéndose Bestiario y Octaedro.

  • Miguel febrero 22, 2009en11:39 pm

    Lo del título del cuento Todos los fuegos el fuego y su comparación (a la baja) con La noche boca arriba parece que lo has leído de mi mente 🙂 No es tan difícil coincidir en eso supongo, pero me ha llamado la atención…

    También me ocurrió lo mismo con La isla a mediodía y Axolotl, pero veo que en ese caso no opinamos lo mismo.

    Sí que diría que la presencia de La autopista del sur, La señorita cora o El otro cielo harían que mereciese la pena cualquier libro. Si están los tres juntos, ya parece un milagro 🙂

    Saludos y enhorabuena por el blog

  • Seikilos febrero 23, 2009en6:54 pm

    Creo que es el libro de Cortázar que más me gusta. Rayuela me parece un plomo, por otro lado.

  • Palimp febrero 23, 2009en8:35 pm

    Veo que hay coincidencia en varias cosas :). La señorita Cora: el argumento es muy simple entonces ¿Cómo logra conmovernos tanto? Esa es una mano maestra. El otro cielo; no es difícil sentirse protagonista.

    Prefiero La isla a mediodía a Axolotl, siempre me ha dejado una sensación de desconcierto, de algo que no llega a explicarse, porque nadie lo sabe. Es un l¡milagro que Cortázar escribiera tanto y bueno.

    Seikilos, por una vez vamos a discrepar: Rayuela me encanta.

  • Monica Wendt marzo 31, 2009en2:28 am

    La autopista del sur me deja perpleja…. las cosas cambian de repente… sin explicación, me parece asustador.

  • Palimp abril 1, 2009en6:37 pm

    A mí el final siempre me ha dejado muy triste.

  • david abril 16, 2009en5:54 am

    Estos cuentos son sencillamente geniales, sobre todo la autopista del sur, donde el narrador hace un mundo netamente diferente con lo que se vivía en París. Algunos de estos estos cuentos me recuerdan a Dante, la divina comedia…. La superpocisión de ocaciones insoñables, y el contenido abstracto, me dejan perpleja.

  • Palimp abril 16, 2009en12:24 pm

    Coincidimos en lo de geniales.

  • David TALLE mayo 21, 2009en10:45 am

    Hola señores, por favor quisiera que me diera un ejemplar de «Todos los fuegos el fuego de Julio Cortázar. Le agradesco.

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