Anton P. Chejov. Narraciones.

junio 5, 2005

chejovnarraciones
Biblioteca básica Salvat, 1970. 171 páginas.
Traducción: José Laín Entralgo.

Retrato del desengaño

Otro libro de la colección Salvat y otro clásico de la literatura rusa. Libro que recuerdo haber leído a la tierna edad de 12 añitos aunque no entendiera mucho lo que leía. Como decía Vailima, a mí también me gustaba curiosear entre las estanterías de libros; solía escoger los de relatos porque me parecían más asequibles que las novelas.

No sabía que un cuento puede condensar la misma intensidad que una novela. Los relatos de Chejov lo hacen. Si bien su fama se la debe al teatro (pese a que sus obras no tuvieron mucho éxito, hasta que llegó Stanislavsky), sus cuentos respiran el mismo ambiente sin esperanza. En el enfrentamiento entre sus personajes y la realidad esta última es siempre la vencedora.

En el libro encontramos los relatos siguientes: «La sala número seis», «Vecinos», «Un asesinato», «Kashtanka», «Ladrones»,»Cirugía»,»El camaleón»,»La boticaria», «Una corista» y «Zinotchka».

Leamos el comienzo de «La sala número seis»:

En el patio del hospital hay un pequeño pabellón rodeado de un verdadero bosque de cardos, ortigas y cáñamo silvestre. Su techumbre está oxidada, la chimenea medio caída, los escalones de la entrada se hallan podridos y cubiertos de hierba, y del yeso del enlucido no quedan más que las huellas. Su fachada da al hospital, y por la parte trasera empieza el campo, del que lo separa una valla gris coronada de clavos. Estos clavos, con las puntas hacia arriba, la valla y el propio pabellón tienen ese aspecto particular, triste y repulsivo, que en nuestro país sólo se encuentra en los hospitales y las cárceles.

Si no teméis que os piquen las ortigas, sigamos el estrecho sendero que lleva al pabellón y veremos qué pasa dentro. Abrimos la primera puerta y pasamos al zaguán. Aquí, junto a la pared y la estufa, hay verdaderas montañas de trastos y ropas. Colchonetas, viejas batas hechas un guiñapo, pantalones, camisas a rayas azules, zapatos rotos que no sirven para nada: todos estos harapos están amontonados, arrugados, revueltos, medio podridos, y de ellos emana un olor pestilente.

Sobre esta basura se halla siempre tumbado, con la pipa entre los dientes, el loquero Nikita, viejo soldado licenciado de galones descoloridos. Su cara es dura, de hombre aficionado a la bebida, de cejas arqueadas, que le infunden el aspecto de mastín de la estepa, y de nariz roja; es más bien bajo, enjuto y nervudo, pero su aspecto impone y posee unos puños
enormes. Pertenece al género de personas simples, cumplidoras de su deber y obtusas que ponen por encima de todo el orden y que por eso están convencidas de que hay que emplear los puños. Pega en la cara, en el pecho, en la espalda, en cualquier
sitio, y tiene la seguridad de que de otro modo no mantendría aquello en orden.

En este relato, el optimismo del médico protagonista se verá enfrentado al desengaño del loco habitante de la sala número seis. Entre los dos surgirá una curiosa amistad que tendrá un final desafortunado.

En «Kashtanka» encontraremos, sin embargo, las aventuras de un perro joven y canelo que pasará a formar parte de una extraña t «troupe». En un relato tan breve como ‘Una corista» veremos quien tiene en realidad una moral más elevada; si la legítima esposa, el marido, o la amante de éste, una corista.

Para conocer el resto de relatos les conmino a leerlos. Quizá Chejov perdió la esperanza en la humanidad, pero no dejó de quererla.

(Un día, un libro 55/365)
Escuchando: ‘Guaraní’, Carmen París


P.D. A partir de hoy en las reseñas nuevas aparecerá la portada del libro, gentileza de mi amiga Laura que me ha regalado un fabuloso escaner. Espero que les guste la novedad.

14 comentarios

  • Vigo junio 6, 2005en2:45 am

    ¿El pabellón número seis está dedicado a locos o a enfermos de todo tipo?
    Tengo una extraña filia hacia la literatura «hospitalaria», y este dato tiene su qué. Por ejemplo Solzhenitsyn hizo un libro dedicado a un pabellón de cancerosos… en el fondo debo ser algo hipocondriaco.

  • The happy butcher junio 6, 2005en9:20 am

    ¿Si las portadas de los libros están manchadas (la típica caída de café sobre la mesa…) las sacas también? 😛

  • Palimp junio 6, 2005en3:33 pm

    El pabellón número seis a locos, el hospital creo que era general.

    Happy, las portadas las saco ‘tal cual’ sin retoques de photoshop… 🙂 🙂

  • Vailima junio 6, 2005en8:06 pm

    Eso, eso, sin retoques que ya decidiremos si es café o mancha chorizo…

  • Palimp junio 6, 2005en9:01 pm

    Para chorizo el que me acabo de traer de Logroño ¡Gloria bendita!

  • Cristina junio 7, 2005en5:17 pm

    Jajajaja! Genial todos vos!
    Vigo… ¿por eso preferís la segunda parte de Rayuela? jeje
    Palimp: ¿este era el que te faltaba o ye otru?

  • Palimp junio 8, 2005en10:50 am

    No, el que me falta es ‘Cuentos Rusos’

  • poly junio 9, 2005en4:41 am

    porfavor necesito que me ayuden con este texto tengo que hacer un trabajo de psicologia y psiquiatria para la univerisdad….. si pueden les agradeceria su voluntad………

    gracias

  • Palimp junio 9, 2005en8:10 pm

    ¿Qué entiendes por ayuda?

  • eva abril 19, 2006en7:16 pm

    vaya mierda de libro ke me acen leer pa filosofia…lo siento al que le guste.

  • Palimp abril 20, 2006en12:16 pm

    Más lo tienes que sentir tú que te lo tienes que leer y no te gusta.

  • rosa yldefonzo julio 23, 2007en3:53 am

    la obra inpacta por la crueldad que presenta en cada una de sus narraciones, nosa precenta: egoismo maldad, emvidia, etc . chejov recopilo muy bien las virtudes que nos falta a toda la humanidad.

  • Palimp julio 23, 2007en12:56 pm

    Chejov era un escritor rebosante de humanidad; de eso no cabe duda.

  • Helga marzo 26, 2008en2:46 am

    considero que es mejor ser respetuoso del aporte literario de estos escritores y separarlo de nuestros gustos o disgustos con la lectura, no se lee y ya. La pregunta es, será facil escribir aquello que descalificamos con tanta facilidad???? Lo dudo.

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