André Breton. Antología del humor negro.

diciembre 6, 2006

Círculo de lectores.

BretonAntologiaHumorNegro
Entre el absurdo y la ironía

Otro libro de la antigua lista del esclavo lector. El pope del surrealismo reliza una selección personal de retazos literarios unidos por el humor negro. Qué es lo que entra dentro de esta categoría es muy variable; veamos la lista de autores seleccionados:

Jonathan Swift (1667-1745)
D.-A.-F. de Sade (1740-1814)
Georg-Christoph Lichtenberg (1742-1799)
Charles Fourier (1772-1837)
Thomas de Quincey (1784-1859)
Pierre-Francois Lacenaire (1881-1836)
Christian-Dietrich Grabbe (1801-1836)
Pétrus Borel (1809-1859)
Edgar Poe (1809-1849)
Xavier Forneret (1809-1884)
Charles Baudelaire (1821-1867)
Lewis Carroll (1832-1898)
Villiers de Flsle-Adam (1838-1889)
Charles Cros (1842-1889)
Friedrich Nietzsche (1844-19163)
Isidore Ducasse, conde de Lautréamont (1846-1870)
Joris-Karl Huysmans (1848-1907)
Tristan Corbiére (1845-1875)
Germain Nouveau (1851-1920)
Arthur Rimbaud (1854-1891)
Alphonse Aliáis (1854-1905)
Jean-Pierre Brisset (1837-1919)
O. Henry (1862-1910)
André Gide (1869-1951)
John Millington Synge (1871-1909)
Alfred Jarry (1873-1907)
Raymond Roussel (1877-1933)
Francis Picabia (1879-1953)
Guillaume ApoUinaire (1880-1918)
Pablo Picasso (1881-1973)
Arthur Gravan (1887-1918)
Franz Kafka (1883-1924)
Jacob van Hoddis (1887-1942)
Marcel Duchamp (1887-1968)
Hans Arp (1888-1966)
Alberto Savinio (1891-1952)
Jacques Vacilé (1896-1919)
Benjamin Péret (1899-1959)
Jacques Rigaut (1899-1929)
Jacques Prévert (1900-1977)
Salvador Dalí (1904-1989)
Jean Ferry (1906-1976)
Leonora Carrington (1917- )
Giséle Prassinos (1920- )
Jean-Pierre Duprey (1930-1959)

Como pueden ver, una selección extensa e interesante. Muchos autores me han resultado desconocidos -y de estos, algunos me han parecido bastante malos-. Para cada uno Breton ofrece un prólogo de dos o tres páginas que nos situa en contexto -ideal para aquellos un tanto oscuros-.

La calidad de las selecciones y su pertinencia son bastante variables. Por un lado tenemos obras maestras como la de Swift, que encajan a la perfección dentro de la denominación de Humor negro y que tiene una indudable calidad literaria, por otro tenemos obras como la de Alfred Jarry, irreverentes y de talento, pero que pertenecen más al mundo del absurdo; llamarlo humor negro es estirar mucho el concepto.

Muchos surrealistas querían provocar el escándalo y por eso algunas de las piezas han envejecido mal; su carga de malicia la ha desactivado el tiempo. El libro, en conjunto, está bastante bien, tiene una buena selección de textos de grandes plumas de la literatura universal, y una plantilla de escritores menos famosos pero que en ocasiones sorprenden. Curioso y divertido.

Escuchando: Sonata K162 in E. Scarlatti.


Extracto:[-]

Aquí pueden leer completa una obra sin parangón de Swift incluida en el texto.

Placer de verano

La mansión que ocupo durante la estación estival es vecina de una modesta casa habitada por la más odiosa arpía de todo el litoral.

Viuda de un ingeniero de caminos al que mató de pena, esta bruja unía a la avaricia un mal genio poco corriente, y todo ello bajo la cobertura de una devoción llevada al exceso.

¡Ha muerto, paz a sus cenizas!

Ha muerto, y yo reía a gusto cuando la vi batir el aire con sus grandes brazos esqueléticos y caer sobre el débil césped de su ridículo y excesivamente cuidado jardincillo.

Porque asistí a su defunción; mejor dicho, fui su autor, y pienso que esa pequeña aventura será siempre uno de mis mejores recuerdos.

Era preciso, por otra parte, que eso terminara así, pues tanto me obsesionaba la sola idea de aquella arpía que había llegado a perder el sueño.

¡Horrible, horrible mujer!

Llegué a mi fúnebre resultado mediante un cierto número de bromas, todas del peor gusto, pero que, a fe mía, revelaban en su autor tanta astucia como implacabilidad.

¿Desean un breve relato de mis maquinaciones?
Mli vecina tenía la locura de la jardinería: ninguna ensalada del país era comparable a sus ensaladas, y en cuanto a sus fresales, eran todos tan hermosos que daban ganas de arrodillarse delante de ellos.

Contra las malas hierbas, contra los malos insectos, contra los más voraces gusanos, conocía y empleaba infatigablemente mil trucos de una temible eficacia.

Su caza a los limacos era todo un poema, hubiera podido decir Coppée en un verso inmortal.

Y he aquí lo que imaginé un día que una lluvia tormentosa acababa de caer sobre el país:

Convoqué a una miríada de mocosos (miríada es una manera de hablar) y entregándoles a cada uno un saco:

-Vamos -dije-, amiguitos míos, id por los caminos del campo y traedme cuantos corocoles encontréis. A la vuelta os esperan unas monedas.

(En el distrito donde habito, caracol se pronuncia -incorrectamente, claro está- corocol.)

Y mis golfos salieron de caza.

Les esperaban copiosas presas: jamás, en efecto, tantos caracoles habían irisado el paisaje.

Congregué a todos los moluscos en una inmensa caja bien cerrada, donde fueron irritados a ayunar durante más de una semana.

Después de lo cual, una radiante tarde de verano, solté ese ganado en el jardín de la vieja.

La salida del sol iluminó inmediatamente un Waterloo.

De las lechugas, las achicorias y los fresales, tiempo ha tan florecientes, no quedaban ahora más que los siniestros y mordisqueados nervios.

¡Ah!, ¡de no haber reído tanto, aquel espectáculo devastador me hubiese consternado!

La arpía no creía lo que veían sus ojos.

Mientras tanto, llenos pero no hartos, mis babosas proseguían su obra de aniquilación.

Desde mi pequeño observatorio, observaba como trepaban decididamente al asalto de los perales.

… En aquel momento, la campana convocó a misa de diez.
Mi vecina partió a contar sus penas al buen Dios.

10 comentarios

  • macario coarite marzo 12, 2007en1:22 am

    Me parece que ésta página debería mostrar los textos en la hoja, se encuentra desordenada

  • Palimp marzo 12, 2007en8:03 pm

    ¿?¿?¿

  • Aylen abril 1, 2007en5:16 am

    Agrgame al msn…me gustaria hablar…

  • Palimp abril 4, 2007en8:20 pm

    ¿De qué?

  • eU septiembre 18, 2008en1:13 pm

    Viendo la estructura de los comentarios me siento forzado a dejar un comentario absurdo (éste mismo vale) para que respondas sorprendido.

  • Palimp septiembre 18, 2008en1:15 pm

    😯

  • Antonio Torres mayo 30, 2009en5:45 am

    ¡Excelente cuento!, yo ya lo había leído en una biblioteca y no saben los esfuerzos que tuve que hacer para contener la risa y no me echaran de ella, principalmente cuando los hambrientos caracoles destrozan el jardín. Tuve que ir al baño para apaciguarme. Gracias por subirlo. Gracias.

  • Palimp junio 2, 2009en11:51 am

    De nada 🙂

  • rodrigo mayo 13, 2011en4:38 am

    No sea guebón; pues este texto no es de Swift.

  • laura agosto 25, 2017en11:06 pm

    es pésimo, dudo de mi capacidad intelectual para entenderlo. el surrealismo debería ser un recurso de emociones implícitas y no de nimiedades como el morbo infantil de tirar caracoles a la mujer que no correspondió mi amor. la frustración se maneja desde lo sórdido y no desde lo precoz 🙂

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