Xavier Sala i Martín. Economía liberal para no economistas y no liberales.

noviembre 19, 2008

Editorial DeBols!llo, 2007. 278 páginas.

Xavier Sala i Martín, Economía liberal para no economistas y no liberales
El liberalismo va a llegar

Si no recuerdo mal este libro me lo recomendó The happy butcher. Es difícil separar la economía de la política, así que muchos libros de économía incluyen, además de sus tesis, defensas más o menos encubiertas y más o menos acertadas de las ideas de sus autores. Tenía ganas de leer un libro que por un lado fuera una defensa del liberalismo y por otro estuviera escrito por un economista de prestigio.

Éste lo es, aunque más que ser una explicación -como dice el título- de la economía liberal para no economistas y no liberales es una agrupación de artículos publicados en diferentes medios. La primera parte más estructurada en torno al tema y la segunda directamente una selección de artículos.

Vaya por delante que leí el libro con espíritu crítico. Estoy de acuerdo con algunas tesis que defienden los liberales, pero creo que tienen más confianza en su sistema de la que merece. Mi opinión sobre las ideas que el autor desarrolla es parecida. Muchas me parecen acertadas, pero otras totalmente desencaminadas. Veamos una muestra.

Un acierto: los economistas no tienen que predecir. Su labor es diagnosticar una situación y dar, en la medida de lo posible, soluciones. Un médico no tiene que predecir cuando alguien va a ponerse enfermo, sólo curarlo cuando se de el caso. Leyendo esto se me ocurre preguntar ¿Quién es el que tiene que tomar las medidas que curarán una economía? ¿Las empresas? ¿El estado? No veo a las empresas solventando por su cuenta las crisis de los paises y si es el estado quien debe tomar esas decisiones ¿Qué liberalismo es este?

No soy tan cerril como para no reconocer que la única economía que funciona es la economía de mercado. Pero el liberalismo no es sólo eso. El autor afirma:

A pesar de que, hoy en día, la práctica totalidad de los economistas estamos de acuerdo en que el mejor sistema económico es el de libre mercado, no existe acuerdo sobre el grado de implicación que el gobierno debe tener en la economía.

Del párrafo anterior debe deducirse que debemos encontrar nuevos nombres, porque alguien que crea en el libre mercado pero con un gobierno que grave las grandes fortunas, proporcione escolarización y sanidad gratuita y que apoye las nacionalización de los monopolios es definido como liberal, y esa no es precisamente la imagen que tengo.

Insistiendo en el tema de las predicciones me gusta el artículo que trata sobre la bolsa. Repite que la labor del economista no es adivinar si la bolsa subirá o bajará y afirma que quien diga lo contrario, miente. Textualmente: Cuando den con alguien que se jacte de saber, huyan corriendo de él.. Que se apliquen el cuento todos los que confían en las recetas mágicas de Aitor Zárate.

A la hora defender las bondades del sistema liberal se afirma que la familia media de hoy vive mejor que los reyes de antaño. Algo en lo que estoy completamente de acuerdo. Pero ¿A qué debemos el lujo actual? El tanto siempre se lo adjudica el liberalismo, pero yo siempre he creído que debe llevárselo la ciencia. Y no creo que el auge de la misma venga por el sistema económico, sino más bien por la libertad política -que no económica. En cualquier caso no estaría de más una demostración o algún argumento a favor de esa tésis. Yo siempre he pensado lo contrario, que si no hubiera desarrollo científico y tecnológico el sistema liberal se hundiría, pero como no soy un experto no lo afirmo a la ligera.

También presenta la propiedad intelectual como motor del avance científico. Algo que parece contradecir el sistema operativo Linux, la Wikipedia o la gran cantidad de contenido Creative Commons que circula por la red. Por cierto, en el libro se afirma en dos lugares que Linux cuesta 180 euros una vez añadidos los plugíns. No sé de dónde sale esta cifra, puesto que tanto Linux como cualquier programa imprescindible para trabajar con él son totalmente gratuitos. Al contrario que Windows, puesto que no sólo hay que comprar el SO, también tenemos que adquirir Officce o algún otro producto similar.

No me han gustado tampoco los epítetos tendenciosos que cuelga al movimiento antiglobalización -y eso que yo no comulgo con sus ideas-. Dentro del pupurrí final de artículos me ha parecido graciosa la propuesta de que si los pacatos de la moralidad quieren castigar la prostitución, lo que deberían hacer es legalizarla, porque ¿Qué peor castigo que cotizar a hacienda? Que tiene simpatía por Microsoft lo vuelve a demostrar al defenderlo contra la acusación de monopolio por el tema del Internet Explorer que aniquiló a Netscape. Según él, ahora todos los navegadores son gratuitos y eso es una ventaja para el consumidor.

Con todo el libro me ha gustado: una cosa es no estar de acuerdo y otra es la información que ofrece.

P.D. En plena debacle económica se hace buena la profecía de que nadie puede prever nada y se ha puesto en duda la capacidad del libre mercado para la autoregulación.


Extracto:[-]

GARANTÍA DE LA COMPETENCIA
La segunda labor que debe llevar a cabo el gobierno es garantizar que las empresas trabajen en régimen de competencia. Ya hemos indicado que los monopolios y las conductas monopolistas que limitan la libre elección entre distintas alternativas y reducen la competencia y la disciplina de mercado no son buenos para la economía. Uno de los papeles importantes que debe desempeñar la administración es el de limitar los abusos de mercado por parte de las empresas que, al disfrutar de una situación de monopolio, imponen a sus clientes indefensos unos precios demasiado altos y una calidad excesivamente pequeña. Actualmente, muchos gobiernos imponen leyes antimonopolio y de fomento de la competencia con el objetivo de intentar doblegar a las empresas que abusan de su situación privilegiada para explotar al consumidor.

Una vez llegados a este punto, debemos insistir en la idea de que lo realmente importante es que haya competencia entre empresas y no que su propiedad sea privada. Y digo que es importante porque a menudo se confunden los conceptos de privatización (que es la venta de una empresa de propiedad pública a inversores privados) y de liberalizarían (que es la introducción de un marco de competencia entre las distintas empresas del sector). Un monopolio privado que abusa de los clientes es tan malo como un monopolio público… y viceversa. Y es importante recordar este hecho porque, algunos gobiernos que se autoproclaman liberales han sido muy rápidos a la hora de privatizar —sobre todo cuando venden la empresa pública a un amigo de la infancia del presidente del gobierno a un precio reducido—, pero menos rápidos a la hora de liberalizar y de asegurar el régimen de competencia que impone la beneficiosa disciplina del mercado: al no estar sujeta a esa disciplina, la situación de los consumidores no mejora por el simple hecho de que el monopolio sea de propiedad privada, puesto que éstos siguen sin poder elegir una alternativa cuando no se les ofrecen servicios de calidad a precios competitivos. Por lo tanto, un monopolio privado tiene tan pocos incentivos a satisfacer a los consumidores como un monopolio público. Lo que la economía de mercado necesita es la competencia que permite la libertad de elección por parte de los consumidores. Necesita la liberalizarían y no la privatización.

Se dan situaciones en las que resulta bastante difícil evitar la existencia de monopolios. Por ejemplo, cuando se inauguró la primera línea de tren de España en 1848, los clientes que querían ir de Barcelona a Mataró en tren no tenían la posibilidad de elegir un tren alternativo. La compañía ferroviaria tenía, pues, el monopolio del transporte entre estas dos ciudades. Las dimensiones del mercado y los costes de construcción de la línea hacían totalmente in-viable la creación de una empresa alternativa, por más competencia que quisiera imponer el gobierno. Este problema, conocido con el nombre de monopolio natural, no tiene una clara solución económica y constituye uno de esos casos en que hay que elegir la alternativa menos mala. La primera alternativa es no hacer nada y permitir que el monopolio esté en manos privadas e imponga los precios que más le convengan. En principio, esta situación perjudica claramente al consumidor, por lo menos a corto plazo, ya que queda indefenso ante los abusos del monopolio sin posibilidad de escaparse y comprar los servicios de la competencia. Ahora bien, los defensores de esta posición (defensores que normalmente se encuentran cerca de la Universidad de Chicago), dicen que esta nefasta situación es temporal porque los elevados beneficios que obtiene el monopolista acabarán por atraer el cambio tecnológico y éste acabará imponiendo la disciplina de mercado. En el caso del ferrocarril, el progreso técnico acabará trayendo el automóvil y el avión. Es decir, a la larga, aparecerán los coches y los autobuses que permitirán ir de Barcelona a Mataró con medios alternativos y ello supondrá el fin del monopolio natural del ferrocarril. De hecho, esto fue exactamente lo que ocurrió durante el siglo xx: cuando apareció la automoción, la compañía ferroviaria perdió su situación de privilegio y hoy en día ya no se puede hablar de monopolio del transporte entre Barcelona y Mataró.

9 comentarios

  • luis noviembre 20, 2008en1:14 am

    Si hacemos un análisis histórico habría que aceptar que la economía de libre mercado, tal como se estipula, no ha existido nunca (y dudo que lo haga bajo concepciones capitalistas), ni tampoco lo ha hecho una economía ‘comunista’ [ dejando aparte los problemas de viabilidad si no es aceptado universalmente]; nunca hemos tenido una relación precio-servicio que no haya sido arbitraria o claramente interesada, y la prueba es que una gráfica de la distribución de la riqueza no arroja los resultados que cabría esperar de un sistema autoregulado de oferta y demanda (no sólo de mercancías, sino también de medios de producción ).

    Para mí el fallo está en que si bien la mayor parte de las premisas del liberalismo son lícitas e incluso deseables, adolece del mismo problema que el marxismo, y es que entre la premisa y los fines deseados hay una serie de postulaciones entre el mito y el axioma que resultan no serlo tanto, casi siempre por el factor humano.

  • Palimp noviembre 20, 2008en1:49 pm

    Efectivamente, nunca ha existido una pura eocnomía de mercado. Esto dificulta el análisis de los métodos porque si algo falla, como está ocurriendo ahora ¿Dónde está el problema? ¿En qué el mercado realmente no se autoregula o hay que mirar en otro lado?

    Parece que vamos dando bandazos: mercado libre, intervención con Keynes, vuelta a la desregulación con Freidman y ahora otra vez intervención.

  • MeZKaL noviembre 20, 2008en8:38 pm

    A mi el Sala Martín me cae gordo. Demasiados años escuchandolo decir tonterías por las mañanas en la radio.

    Si veo a una persona diciendo barbaridades sobre un tema que domino (como las gilipollez sobre el linux) no me fiaré de el cuando me hable de cosas que no domino.

  • luis noviembre 21, 2008en9:19 am

    Que el mercado de autoregula es algo seguro, el quid está en el cómo y si ésa regulación es la deseable con unas circunstancias dadas, o si la regulación no llevará a su propia extinción.

    Bajo la forma actual de entender la situación lo previsible – que no lo deseable – sería que, sin supervisión, las entidades financieras aprovecharan la inyección de liquidez para ampliar su capital y posicionarse para tiempos mejores, dejando la activación de la circulación del capital como algo secundario. Lo deseable sería precisamente lo contrario, pero hay que tener en cuenta que cada componente del mercado no vela por el interés general, sino por el particular, y el interés particular peca de ser humano, con su grandeza y sus muchas miserias, de ahí la necesidad de dejar de entender «el mercado» como columna vertebradora de un modo de vida y empezar a utilizarlo como una herramienta de gestión de la riqueza. Ya decía Sampedro hace unos cuantos años que hay más beneficios por los que mirar en la actividad económica que el meramente económico, y no podría estar más de acuerdo.

  • Palimp noviembre 22, 2008en12:05 pm

    Mezkal, ya sé que te cae gordo. Como es mi primer contacto con él, estoy libre de prejuicios. El que alguien diga tonterías sobre algo que no es su campo de actuación no quiere decir que también las diga sobre lo que sabe.

    Luis, claro, el mercado y todo en el mundo se autoregula. Pero siempre he pensado que cuando se habla de autoregulación se refieren a que se autoregula para funcionar bien y con salud. Eso es más discutible y nunca he visto pruebas al respecto.

    Por otro lado, como bien dices, aunque esa autoregulación existiera puede que los objetivos del mercado no sean los nuestros como especie. Algo que vistas las grandes desigualdades que existen en el mundo parece ser así.

  • MeZKaL noviembre 22, 2008en10:03 pm

    No estoy de acuerdo. Si alguien miente sobre un tema que conozco para argumentar sobre algo que no conzco, no puedo fiarme sobre el resto de sus argumentaciones para demostrar otras cosas.
    Si este tio defiende el software propietario sobre el software libre razonando que al final el software libre sale más caro, y llegando a esa conclusión a partir de mentiras, ¿Como puedo fiarme de él cuando me argumente que un sistema sanitario privado es mejor que un público por X razones?.
    A mi parecer puede estar alterando esas razones (igual que en el otro caso) para llegar a la conclusión que a él le interesa.

  • Palimp noviembre 24, 2008en8:06 pm

    ¿Miente o está mal informado? Son dos cosas diferentes.

  • Charly mayo 24, 2009en1:48 pm

    Sabeis la dirección de la pagina web de Xavier Sala i Marti ?

    Sabeis si existe publicado en alguna web, algun resumen de su libro Economia Liberal para no Economistas y Liberales, para tener los conceptos mas claros si cabe, despues de leer su libro, me han quedado muchas lagunas.

    Un saludo
    carlos.chamorro@telefonica.net

  • Enrique septiembre 26, 2013en7:17 pm

    Un poco decepcionado con la crítica que ni se acerca al nivel de este gran economista. Parece que no se entiende que el liberalismo no significa ausencia de Estado sino que éste tiene 4 tareas según Adam Smith (padre de esta doctrina). Además que un Estado liberal sí puede tomar medidas: precisamente dejar de hacer o «laissez faire». Las recomendaciones de un economista liberal son que el gobierno deje más espacio para el mercado y por tanto sí hay medidas que tomar. Igual que un médico que te recomienda que dejes el cigarro o el azúcar.
    Respecto a la ciencia? Sí, los economistas aceptamos que el progreso científico viene por el tema de la propiedad intelectual y la demostración viene por el lado de que los países con mejor tecnología tienen sólidos sistemas de patentes. A ver que alguien me diga ¿cómo hubiera sido posible que Linux se desarrollara sin su predecesor Unix que fue vendido a ATT? ¿cómo hubiera sido posible Linux sin las PC? Aquí lo que debe entenderse no es la excepción sino la regla. La existencia de Linux no cambia el hecho de que la gran mayoría de progresos técnológico viene motivado por las posibles ganancias. Por supuesto que eso cambiaría el día en que no sólo haya software libre sino también PC’s, smartphones, tablets, smart TV´s, autos eléctricos, motores de avión, libros, DVD’s, documentales y demás bienes libres del pago de la patente. Ese día veremos si acaso el progreso tecnológico continúa desinteresadamente al estilo Linux.

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