Print-o-matic, de nuevo
Sin categoría / julio 3, 2007

En 2005 el Cuchitril sugería una solución para los eternos problemas de distribución y almacenaje de libros: el print-o-matic. Las librerías, en lugar de tener mostradores llenos de ejemplares, sólo tendrían que tener los derechos de impresión. ¿Ciencia ficción? No tanto. Leo en El bibliómano que en la biblioteca pública de Nueva York tienen la Expresso Book Machine, capaz de imprimir un libro de 200 páginas en ocho minutos de un catálogo de 200.000 obras sin derechos. Se me hace la boca agua. Reproduzco el posible diálogo en un día cualquiera de una librería con sistema print-o-matic: Dependienta: Buenos días, señor ¿En que puedo ayudarle? Cliente: Hola, quería un libro que no he encontrado en ningún sitio. La ‘Antología poética’ de Aristides Conocido. Es el poeta favorito de mi novia. D: Vamos a ver… Sí es un libro de 1964, se imprimieron sólo 274 ejemplares, tirada limitada, totalmente descatalogado. C:¿Entonces no lo tienen? D:Nuestro catálogo es el más amplio del mercado. Compramos los derechos de esa editoral hace quince años y podemos imprimírselo. ¿Cómo lo quiere? ¿Edición pulga, bolsillo, tapa dura o de lujo? C: De lujo, es para un regalo. D: Con la edición de lujo regalamos una semblanza…

Print-o-matic
Sin categoría / abril 22, 2005

Tenía ganas de escribir esto desde que leí en el blog de Francisco Herrera las dificultades de la distribución de libros. Al día siguiente leí en algún periódico la cantidad de libros que se destruyen al año porque no se han vendido. Las editoriales y los escritores no quieren sacarlos al mercado ‘al por mayor’ porque no quieren convertirse en autores ‘de saldo’. Creo que están en un error, yo he descubierto autores en los mercadillo que después he comprado en nuevas ediciones, y he encontrado obras geniales que ya están descatalogadas. Me pregunto si las nuevas tecnologías cambiarán el panorama. El panorama musical ya lo están cambiando, aunque las productoras parece que no se han enterado. Las editoriales están tranquilas; existen multitud de libros en formato electrónico, pero no existe un aparato ‘lector’ que pueda, en justicia, hacer competencia al libro de papel. Yo mismo tengo algunos clásicos bajados de la biblioteca Cervantes pero para leerlos siempre me los imprimo. Quizá las cosas cambiaran si se pudieran imprimir los libros como quien hace una fotocopia. Una serie de librerías que pudieran ‘descargar’ o tener almacenados en formato electrónico un extenso catálogo editorial y lo imprimirían a petición del cliente….