Liliana Colanzi. Nuestro mundo muerto.
Cuentos / mayo 15, 2019

Eterna Cadencia, 2017. 125 páginas. Incluye los siguientes cuentos: El ojo Alfredito La Ola Meteorito Caníbal Chaco Nuestro mundo muerto Cuento con pájaro Ya comenté cuando leí Vacaciones permanentes que era una autora a la que seguir la pista, y es cierto. En este su segundo libro de relatos abandona la sensibilidad de sus anteriores cuentos y ons ofrece una paleta de situaciones oscuras, deprimentes, marginales a veces, que nunca concluyen porque todas parecen anticipar el fin del mundo. Mis preferidos son los últimos. Canibal, sobre la pareja de una posible traficante, sus viajes en el mundo y su vida en habitaciones de hotel. Chaco, relato cudrísimo y fantasmagórico alrededor de la muerte y la posesión. Muy recomendable. El murmullo volvió a crecer en mi cabeza. El río se hizo veneno, el pescado se murió. La hambre fue grande, la comida faltó. Mandaron tres a cazar, ninguno de ellos volvió. Chupando huesos de chancho la gente los encontró. Ayayay. Amarrados de las manos los trajeron de regreso. Cada uno de los niños con un palo les pegó. La cabeza del más joven como zapallo se abrió. A los perros les largamos, la carne les escurrió. Los clavamos con la lanza,…

Kobo Abe. Historia de las pulgas que viajaron a la luna.
Cuentos / marzo 15, 2017

Eterna Cadencia, 2011. 206 páginas. Trad. Ryukichi Terao y Gregory Zambrano. Incluye los siguientes relatos: La invención de R-62 El palo El dictador El método El valor de las orejas El misionero Historia de las pulgas que viajaron a la Luna Total Scope / Cine perfecto La soga El diablo El cuarto de los niños En general no me han impresionado demasiado, más tirando a Kafka que a la ficción científica, pero sin tener tampoco mucha profundidad. Los mejores, en mi opinión, La soga y El cuarto de los niños, más oníricos y crueles que el resto. Se deja leer. El diablo Un día encontré una trampa ratonera al fondo del armario. Aunque no recordaba haberla comprado se me ocurrió probarla, pues se percibía la presencia de roedores desde hacía algunos días; la instalé en un rincón de la habitación con restos de granos de soja fermentada como cebo. Ese mismo día hubo una presa. Al volver a casa después del trabajo, escuché un chillido en la oscuridad. Cuando prendí la luz, vi que había quedado atrapado un pequeño animal extraño de color verde azul. Esta no fue toda mi sorpresa; ese animalito, al voltearse para verme, juntó las dos…