Caligrama, 2022. 770 páginas. Lucía sale de la cárcel tras cumplir su condena por haber asesinado a su marido. Fuera le esperan su círculo de incondicionales, con las que sobrevivió mientras estaba encerrada y con las que ha ido montando algunos negocios en el exterior. Tendrá que enfrentarse a una sociedad que le señalará como una asesina, pero habrá algo todavía peor. Su madre, alto cargo en un partido conservador, intentará utilizarla para conseguir más poder en su partido. La novela pendula entre las dos protagonistas, madre e hija, cada una con sus intereses y completamente enfrentadas. Pepa, la madre, verá una oportunidad para postularse como secretaria general de su partido y, quizás, alcanzar la presidencia. Para ello no dudará en utilizar todos los medios a su alcance, una mentalidad sin escrúpulos en la que todo vale para conseguir el poder. Incluso poner entre la espada y la pared a su hija para que le pida perdón en público y quedar bien de cara a la galería. Lucía, por su parte, deberá enfrentarse a la frialdad de su hijo, ya mayor, al que desde pequeño le han inculcado que su madre era una asesina. Ella hará todo lo posible por…
Con M de Mujer, 2022. 188 páginas. Ahora que está de moda la autoficción la autora nos regala un libro de memorias, destacando los recuerdos y la historia personal. Su niñez en un barrio obrero, las visitas al pueblo, la mudanza a la gran ciudad y la vuelta a la naturaleza en un pueblo costero forman los mimbres sobre los que se asienta este libro, de una prosa exquisita. Cuando leemos los libros de memorias de grandes personajes de la historia nos mueve el cotilleo, el ansia de saber o el interés documental. A veces -pocas- te encuentras con que el libro tiene cualidades más allá de consignar ciertos hechos de interés. Que tienen un hálito poético que lo convierten en literatura. En este caso, que la autora no es famosa, los hechos en sí mismo no son lo relevante, sino la manera de contarlos. Este libro puede leerse como una novela por el pulso narrativo que lo sostiene, ya que nos despierta el interés por los sucesos cotidianos que le suceden a la autora-protagonista. Pero va más allá. La mejor literatura es la que narrando lo particular nos habla de lo universal. Y aquí no solo encontramos un lenguaje…
Sexto Piso, 2013. 1178 páginas. Tit. or. The sot-weed factor. Trad. Eduardo Lago. A finales del XVII el autoproclamado poeta Ebenezer Cooke es enviado por su padre a Maryland para hacerse cargo de una plantación de tabaco. Comienza una odisea llena de problemas y sin sabores en los que lucha por mantener una virginidad contra viento y marea. Su antiguo tutor, que está implicado en misteriosas conspiraciones guiará sus pasos, mientras que su criado, una especie de Sancho Panza, lo va metiendo en problemas. Todo mal. Empezando por la longitud excesiva, que como se dice en el prólogo es una descortesía para el lector. Se vende como una obra maestra del postmodernismo y yo digo ‘¿Dónde está, que no lo veo?’ Porque hacer un pastiche del estilo del XVII durante más de mil páginas más que una estructura original parece una broma pesada. Se vende como un homenaje al arte de contar historias, porque a cada paso los personajes narran aventuras o desgracias que les han sucedido. Totalmente a favor, que voy a decir yo que soy cuenta cuentos, pero que las historias sean interesantes. Prácticamente ninguna me ha despertado el interés. También se dice que la trama empieza normal…
Cruilla, 2001. Se compone de un relato sobre la vida de Isaac Newton, algunas actividades y pasatiempos y una serie de artículos a dos páginas que responden a diferentes preguntas sobre qué es la ciencia, para qué sirve, etcétera. Para los peques es un buen libro que te acerca al conocimiento científico. Está bien.
Penguin Random House, 2018. 192 páginas. Ensayo en contra de la maternidad, y no porque la autora quiera poner una pistola en el pecho a todas aquellas que quieran ser madre, sino librarse de esa obligación permanente, cansina y asfixiante que señala como incompletas a las mujeres sin hijos. Porque, por decirlo pronto y mal, si eres mujer y quieres tener éxito en la vida (en tu carrera profesional o artística) no puedes tener hijos. Porque por mucho que los tiempos hayan cambiado no han cambiado tanto y los cuidados te los vas a comer tú. Si eres superwoman es posible que logres compatibilizar todo, pero si no lo eres te vas a sentir culpable por no serlo, porque parece que te lo exigen. Además, ahora los hijos se han convertido en unos pequeños tiranos a los que hay que cuidar como no se hacía antes. Totalmente cierto, antes nos dejaban más o menos como lechugas y ahora tenemos que estar llevando y trayendo a los hijos de extraescolares, ayudándoles con los deberes y otras cosas más. Pondré un ejemplo: en los colegios consideran divertido que la semana de carnaval los niños vayan cada día haciendo algo divertido (en pijama,…