Manuel Mujica Laínez. Bomarzo.

junio 17, 2008

Editorial Seix Barral, 1984. 610 páginas (en dos volúmenes).

Manuel Mujica Lainez, Bomarzo
Fresco renacentista

Bomarzo, además de ser un municipio de Italia es un jardín con unas esculturas extravagantes que mandó construir Pier Francesco Orsini. Este jardín sirvió de inspiración a Manuel Mujica Lainez para la creación de la novela Bomarzo

Ya vimos en la entrevista del programa A fondo una revelación del final -lo que ahora llamamos spoiler– que le cambió la cara al autor. Con esos datos ya me imaginaba por dónde irían los tiros y no me equivoqué. Yo no haré como Joaquín y omito el dato, aunque no le quite belleza al libro.

La novela es la historia de Pier Francesco Orsini, que en la ficción -supongo que también en la realidad- es jorobado. Su vida queda marcada por este hecho y no podríamos decir que su caracter es retorcido por ello, ya que encaja perfectamente en el ambiente que le rodea. Nadie mejor que un aristócrata como Manuel Mujica Laínez para retratar el ambiente aristocrático del renacimiento.

Leyendo este libro uno se da cuenta de la insignificancia de la vida. Todos los personajes que aparecen fueron muy poderosos en su momento. De sus decisiones dependían la vida de gente y reinos. Hoy, apenas quedan cuatro datos históricos y las fabulaciones de los novelistas. Si tan ilustres personajes dejan tan poca huella ¿Quién se acordará de nosotros cuando nos hayamos muerto?

El protagonista no es un personaje encomiable, no hace de contraste de la corte corrupta. Por eso, quizás, al final no hay redención para él… o sí, depende del punto de vista. El autor describe a la perfección un mundo de intrigas interminables donde la moral no tiene cabida ni en los príncipes ni en la iglesia. Todo se mueve por el interés y el ansia de poder. No hay juicios morales; las cosas, sencillamente, eran así.

El lenguaje que utiliza el autor es sin duda elegante, aunque en ocasiones es demasiado barroco para mi gusto. En varias ocasiones se hace referencia al Orlando Furioso, que justamente acabo de leer, en aquella época sería una lectura muy común. Una parte importante del libro explica como se construyó el parque que da origen a la novela; muchas de las figuras explican situaciones de la vida del protagonista.

Una de las obsesiones de Pier Francesco Orsini es la búsqueda de la inmortalidad, que intenta conseguir mediante la alquimia. Libros misteriosos y ayudantes con supuestos poderes se volcarán en la tarea, con desigual resultado. Un búsqueda que, según se mire, puede haber resultado un éxito ¿o no?

Una buena novela, muy recomendable que cuenta con un extremado elogio de Borges -lo pueden leer en la entrada de la wikipedia:Bomarzo. Sin embargo, cada escritor tiene sus lectores y me temo que aunque he disfrutado mucho con esta novela, yo no soy un lector de Mujica Laínez.

Escuchando: Too Much Too Young. The Specials.


Extracto:[-]

Para él no eran más que unos aventureros auspiciados por acróbatas y recitadores ciegos, en los mercados, desprovistos de la nobleza augusta que es patrimonio indiscutido de la Ilíada y la Eneida, y que los poetas cultos cantaban sucumbiendo ante una suerte de snobismo al revés, con el vicio imperdonable de sustituir al latín ritual de los vates por la lengua subalterna de todos los días. Claro que no expresaba su repudio en voz muy alta y se limitaba a monosilábicas reticencias, pues no quería comprometerse frente a los señores frívolos cuyo favor ansiaba. En cambio, Pierio Valeriano —a quien, por otra parte, se cita en el Furioso— daba a regañadientes su beneplácito al poema, con la sagacidad dúctil que le confería el largo uso cortesano y que le enseñaba que los señores, por alguna misteriosa razón irritante, no se equivocan al dictaminar sobre lo que atañe más sutilmente al refinamiento, y que las grandes damas ilustradas, conductoras de la opinión, que originan las modas (y que, invariablemente, en el curso de los siglos, fundan o impulsan las instituciones de arte), son dueñas de un olfato especial que les permite discernir intuitivamente los nuevos valores del espíritu ligados con ciertos aspectos particulares de la civilización.

La verdad es que las cortes elegantes de entonces, imitando a las de Ferrara, Mantua y Urbino, deliraban con las historias de caballería, en las que reconocían algo así como la exaltación de las proezas de sus antepasados mitológicos, de lo más suyo, de lo que más justificaba sus prerrogativas. Y aunque los barones simulaban mofarse indulgentemente de las gentes sencillas y crédulas que sólo podrían apreciar la envoltura exterior de los complejos relatos, y que, en las plazas, oían atónitas a los narradores ambulantes que referían la ficción de Brandimarte y de cómo fue robado de la casa paterna y vendido como esclavo, hasta que se descubrió que ese sarraceno era hijo del rey de la Isla Lejana y casó con su adorada Fiordalisa, otra sierva del mismo señor, al saberse que a su vez era hija del rey Dolistone..-los barones sólo simulaban mofarse, acodados a las ventanas de sus palacios, porque luego, riendo y frotándose las manos, hacían subir las escalinatas a los rapsodas zurcidores de cuentos, y se deleitaban con sus fábulas de mágico atletismo. Messer Pan-dolfo no los entendía. Se necesitaba para ello ser más aristocrático, como nosotros, como los Gonzaga y los Montefeltro. Miraba a esos héroes como parientes. Si me hubieran dicho que Bradamante, la hermana de Deynaldo que iba por los caminos revestida con luciente armadura y lidiaba de igual a igual con los hombres, formaba parte je nii genealogía, no me hubiera inmutado lo más mínimo, porque en mi genealogía figuraba la princesa de Taranto, María d’Enghien, esposa de Raimondello Orsini, conquistador del Santo Sepulcro, y esa princesa, heredera de magníficas posesiones, de viuda defendió a Taranto como un capitán valiente, con espada y coraza, contra el rey de Ñapóles, de Sicilia, de Hungría v de Jerusalén, con quien terminó casándose, todo lo cual podría constituir cómodamente un canto más del Orlando Furioso, y si Bradamente resultaba una sucesora mítica de Hipólita, reina de las Amazonas y de Camila, la que secundó con sus armas a Turno contra Eneas, Maria d’Enghien había sido, en Italia, su genuina sucesora en carne y hueso.

El recuerdo de aquellas alegorías gravitó sobre mí poderosamente. Años después, cuando conseguí llevar a cabo el Sacro Bosque de los Monstruos cuya semilla maduraba en lo profundo de mi ser y que fue el corolario artístico de muchas y distintas contribuciones, la memoria de los Orlandos me sugirió algunas de sus esculturas extrañas, hombres descomunales, dragones y arpías, de modo que si el surrealismo de mi creación —que provoca actualmente el estupor de maestros de esa escuela tan imaginativos como Salvador Dalí— debe buscarse en fuentes telúricas como la que provee la tradición etrusca local, o en homenajes sentimentales como el que suscita el elefante de Abul, también se lo debe buscar en el hechizo que brota de Boiardo y de Ariosto, caldeado de genial fantasía. Desde cierto punto de vista, el Sacro Bosque de Bomarzo ha sido, en piedra, lo que Orlando Furioso fue en peregrinas palabras. Uno y otro inician una época, una revolución en el arte. Me ufano de lo que dentro de esa revolución me corresponde y que los críticos no me han reconocido hasta ahora. Se ha escrito que el Furioso representa, con Boiardo y Pulci, la últi ma forma del interés por la poesía de los paladines. Sí, pero además representa la primera forma de otro interés, nioderno. Lo mismo sucede con mis estatuas. Un mundo estético nuevo, más libre, aguardó detrás de mis Maravillas, monumento elevado a Orlando, a Ruggiero, a Reynaldo, a Angélica, a Astolfo, a Brandimarte, a Bradamante, a Grifone, a Aquilante, a Fiordil’gi, a Atlante, al mago Merlín.

9 comentarios

  • ericz junio 17, 2008en1:12 pm

    Elegante y demasiado barroco, bien dicho. No da para releer, eso es seguro.
    Pero no desesperes de Manucho, puedes probar La casa. Parecido pero más liviano. Por otro lado, que agradable leer algo con estilo propio, tan poco globalizado.

    un abrazo.

  • Portnoy junio 18, 2008en1:25 am

    Te dejo un enlace en el que se puede contemplar el retrato del protagonista.
    http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/2007/05/bomarzo-de-manuel-mjica-linez.html
    Es una buena novela… el tono es más o menos necesario.
    Un saludo

  • C. Martín junio 18, 2008en2:51 pm

    Pues a mí me gustó mucho: reconozco que como crítica es más bien escasa, pero es que no recuerdo por qué 🙂

  • Néstor junio 19, 2008en2:04 am

    Buena novela, estoy de acuerdo con Ericz que «La casa» es menos ambiciosa pero mucho más legible y además excelente. Cultor del cuento, «Misteriosa Buenos Aires» es otro prodigio de un autor que no ha tenido la bendición de los círculos académicos argentinos y está hoy casi olvidado.
    Aquí te dejo lo que alguna vez escribí de Manucho y disculpas por autocitarme.
    un abrazo
    Néstor
    http://amanuense.blogspot.com/2005/04/manucho.html

  • Néstor junio 19, 2008en2:10 am

    Buena novela, pero estoy de acuerdo con Ericz que «La casa» es menos ambiciosa pero mucho más legible y una obra excelente.
    Es raro hoy leer a Manucho, la academia literaria de este país prácticamente lo ha olvidado, diarios, universidades, etc., una lástima, porque tiene obras destacables, como su colección de cuentos «Misteriosa Buenos Aires».
    Alguna vez escribí esto en el blog, sobre su figura. Disculpas por autocitarme.
    un abrazo
    Néstor

    http://amanuense.blogspot.com/2005/04/manucho.html

  • Palimp junio 20, 2008en12:39 pm

    Gracias a todos por los comentarios y aportaciones.

    Tengo pendiente el de ‘Misteriosa Buenos Aires’, que no recuerdo si he leído o no. Estoy de acuerdo en que el tono le va a la novela, incluso considero que es una buena novela -aunque veo, Portnoy, que tampoco le gustó demasiado- pero no es para mí.

    Eso sí, es una novela que mejora en el recuerdo.

  • Seikilos junio 20, 2008en8:14 pm

    A mí también me gusta mucho la prosa de Manucho, creo que lo hemos comentado alguna vez. Hoy sus herederos dilapidan su preciosa biblioteca en Córdoba, lamentablemente. Que Borges lo quería era una cuestión de buen compañerismo de parte del viejo, la caballerosidad pública que sostenía. Esto es del diario de Bioy (habla Borges sobre Mujica Láinez):

    No parte de una situación o de unos personajes. Parte de una situación que no es nada. Por ejemplo, una vieja que vive sola en una quinta. Después agrega episodios que le divierten, homosexualidad, porque es moderna, algunos muchachos que él conoce, la historia de ese príncipe portugués que fue al baile y que nadie se le acercaba porque no sabían cómo tratarlo, si de Alteza, Monseñor o Señor y que al final se quebró ese hielo y conoció a le tout Buenos Aires. Yo creo que escribe novelas porque es chismoso. Después el lector se pregunta lo que quiso decir el autor, y es precisamente lo que el autor nunca supo.

  • Palimp junio 21, 2008en6:07 pm

    La prosa de Borges y la de Manucho son antagónicas, Borges siempre intentó simplificar y eliminar toda afectación en sus escritos, así que es normal que no coincidieran. Los temas en Borges tienen más altura, también.

  • maria luz noviembre 9, 2008en12:24 am

    hola esta muy bueno el cuento deja mucha enseñanza..

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