Los seres humanos no dejan de sorprenderte. Nada sabía del reality shifting, donde la gente afirma que se mueve de nuestra realidad gris y anodina a mundos imaginarios basados en sus mundos de fantasía favoritos. Estamos hablando de gente que afirma que viaja al universo de Harry Potter, se toma unas cañas con ellos, y después vuelve porque no le queda otro remedio.
El autor nos describe la idea de los muchos mundos, las visiones alucinógenas de Philip K. Dick, que vivió bastante desconectado de la realidad sus últimos años y nos explica las diferentes técnicas y teorías que tienen los shifters. Que tal y como está el mundo necesitamos evasión, está bastante claro. Que lleguemos al extremo de creer que es algo real me pone la piel de gallina.
Normalmente los libros de esta colección me suelen dejar la sensación de dejar muchas cosas sueltas, en este caso creo que contextualiza bien, explica bien el fenómeno, e incluso tiene un epílogo que cierra bien el libro.
Muy bueno.
Por supuesto, tanto en el sueño lúcido como en el viaje astral no intervienen clones. Para los shifters, esta es una diferencia clave. Cuando consigues shiftear se produce una bifurcación en el universo; quien permanece en la realidad cotidiana no eres exactamente tú, sino un simulacro de tu persona, es decir, tu clon. En el sueño lúcido, en principio, solo se da una intensificación de la conciencia mientras sueñas. Hay científicos que se han dedicado a explorar estrategias para activar la atención consciente durante el proceso del sueño, como Stephen LaBerge, profesor de Stanford y autor de Lucid Dreaming (1985), libro seminal sobre la cuestión. Con suficiente práctica y destreza puedes llegar a moldear los sueños, a dirigirlos y estructurarlos, pero en el fondo siempre habrá un componente onírico y, por tanto, ambiguo, inconsciente, demasiado difícil de controlar. Aunque parezca chocante, en el reality shifting, tal como lo entienden la mayoría de sus adeptos, no hay espacio para la inconsciencia. Desde esta perspectiva, los se
res que aparecen en la RD no son proyecciones mentales sino entidades autónomas e independientes. En definitiva, como afirma un usuario de Reddit -con una serenidad, cuanto menos, sorprendente-: «en los sueños lúcidos todo pasa dentro del cerebro, mientras que en el reality shifting viajamos a otra realidad del multiverso».1
El método del cuervo es uno de los más célebres, pero hay muchos otros, cada cual más original y fantasioso que el anterior. Por ejemplo, el método del espejo, que se puede realizar en cualquier posición, tanto acostado como sentado. A Borges le habría encantado, e incluso podría haber inspirado el inicio de uno de sus relatos. Primero debes imaginar que te trasladas a una habitación con un espejo. Mientras te acercas despacio, proyectas mentalmente la imagen del avatar que has diseñado sobre el cristal. Debes hacerlo con la máxima concentración, deteniéndote en cada detalle del cuerpo que proyectas. Cuando la imagen del avatar ya se ha dibujado sobre la superficie del espejo, acercas la mano y la acaricias.

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