Alberto Torres Blandina. Niños rociando gato con gasolina.

junio 1, 2021

Alberto Torres Blandina, Niños rociando gato con gasolina
Siruela, 2009. 192 páginas.

Cuatro niños especiales son captados por una escuela que ve en ellos a los niños índigo, seres especiales que guiarán a la humanidad a un nuevo estadio evolutivo. Pero las cosas no se desarrollan como se pretendían.

Me costó encontrar este libro y tenía el miedo habitual de estos casos, después de tanto esfuerzo encontrarme con un libro malo. Por suerte no ha sido el caso. Con una estructura coral en la que diferentes voces narrativas cuentan el ayer y el ahora se van juntando las piezas de la trama. El profesor del centro que se dejó arrastrar a Ibiza, el niño de piel azul de la selva de Guatemala, la pianista precoz, la niña superdotada que vive a la sombra de la hermana muerta y el niño gordito sobreprotegido por una madre loca.

El único problema que le veo es que a mitad del libro ya tenemos la imagen completa de la historia, y aunque las subtramas y los personajes tienen interés propio todo empieza a dar vueltas sobre el mismo eje. Pero está muy bien escrita y estructurada, lo suficiente para haber tenido mejor fortuna editorial.

Muy recomendable.

, el regreso de los b’alameb’

Mirad allí, dijo Leave señalando el cielo estrellado. Lie vahan una semana en la aldea del altiplano maya y su tiern po comenzaba a acabarse. No el de Leave, que había deu dido quedarse a vivir entre los mam, destrozando las expectativas que madame Pratchett había puesto en él como su mano derecha. Si te quedas no vuelvas con nosotros, le amenazó. Tienes una responsabilidad y no puedes volverle la espalda. Leave ni siquiera contestó. Lo tenía decidido. Además, ¿quién era aquella mujer para decirle lo que debía o no debía hacer? Madame Pratchett supo instantáneamente que aquello que hacía a Leave tan especial era lo que le obligaba a quedarse entre los indígenas, a seguir su propio camino. Pero la razón no era su consejera en ese momento, sino el corazón; la traición de su mejor acólito, al que había formado para ayudarla y sucedería. Mirad allí, dijo Leave señalando el cielo estrellado. Esa constelación son las Pléyades. Los mayas creen que la vida en la Tierra surge de esas estrellas. De ellas vinieron los b’alameb’, los padres de la humanidad. Con su descendencia poblaron el mundo y enseñaron a sus hijos las artes y el conocimiento verdaderos. Según las profecías, el 20 de diciembre de 2012 los b’alameb’ volverán a la Tierra para guiarnos hacia una nueva época. Nacerán entre nosotros seres evolucionados, con una conciencia superior, y llevarán al mundo a la era de Acuario.
I ii ese instante apareció el pequeño Patricio entre la male-h\ Venía de otra aldea para visitar a un pariente. Su madre había quedado un poco más atrás debido a las prisas del pequeño. Apareció y todos enmudecieron. Como si aquello liirsc una película, salió a escena en el momento exacto. Al ver al grupo de extraños occidentales alrededor de la hoguera, el niño se quedó inmóvil. Leave se acercó lentamente para que el muchacho no se asustara y huyese a la carrera. Le ofreció una tortita que el chico no rechazó y, con suavidad, ii creó la mano a su piel. Es realmente azul…, afirmó casi en un susurro. Nadie dijo nada, pero todos pensaron que era iiii.i señal. Los niños de Acuario ya han comenzado a nacer. Como este niño índigo habrá otros, diseminados por el mundo, esperando el momento de guiar a la humanidad hacia un futuro mejor.

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