Varios. El libro de los elogios.

abril 15, 2026

Varios, El libro de los elogios
Vinilo, 2023. 110 páginas.

Colección de artículos sobre diversos temas desde el punto de vista, como define el título, del elogio. Nunca imaginé que se pudiera defender tan bien el uso de corbata (que aborrezco) o que las malas traducciones, los uniformes, o las salas de espera, pudieran ser reivindicadas.

Lo empecé a leer sin mucha fe y me encantó. La variedad de autores y puntos de vista le dan un sabor especial, y cada artículo tiene su punto interesante y fresco.

Muy bueno.

Creo en los pactos, en su cumplimiento, en la palabra que se da y que se toma. En los pactos a los que llegamos por consenso. Hay momentos en la historia en los que las cosas salen bien, momentos en los que el sentido común se planta ante el horror de un genocidio, militar, económico, cultural. En esa fuerza común es en la que creo.
Creo en lo común, creo en los comunes, en el pensamiento común.
Creo en el sustantivo colectivo “gente”, pero prefiero decir “personas”.
Creo en el lugar común, conocido también por el galicismo “cliché”, porque funciona para todos.
¡Qué lindo es entendernos! Es como un abrazo incluso en el desacuerdo. Y qué sensación extraordinaria la del malentendido, suponer una cosa y que sea otra, algo que sucede de manera permanente en el lenguaje, ese desplazamiento, que en la poesía, enjabonada, esquiva, obliga a salir de las casillas.
Una vez un hombre me dijo que no creía en Dios pero sí en la Iglesia, porque que las hay, las hay. Desde entonces creo en las Instituciones. Con su zigzag y su trampa. Creo que ayudan a sostener esas ficciones frágiles sobre las que vivimos, sobre las que elegimos creer para levantarnos cada día y
seguir en este mundo horrible, hermoso, tremendo y definitivo.
Creo en la palabra, en el poder de la palabra.
No hace falta que las palabras hagan cosas. No hace falta pretender que las palabras hagan cosas de verdad. Las palabras son cosas. Las palabras crean verdades.
Creo en la falta. En la falta de palabra, en el poder del silencio. En su potencia y en su poder de daño. En el poder de callar y llevarse los secretos a la tumba. Sin que nos digan dónde están. Creo en la falta. En la falta de un plato de comida para empezar a hablar. Una falta que remediar.
Creo en reducir los deseos a su mínima expresión.
Creo en el poder de la música. El de la música fuerte, la que despierta vecinos. La que acompaña las masacres de la historia, la que acuna el sueño de los bebés.
Creo en los fantasmas. En el que recorre Europa ahora con cara de hombre blanco postfascista aunque pueda ser mujer. Quien no entienda que el machismo no tiene sexo por favor pida explicación. Siempre es tiempo de aprender.
Creo en aprender siempre más que en enseñar, en aprender cuando se supone enseñar.
Creo en la revolución, una revolución permanente…

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