Jacobo Cardona. Historia de los objetos insignificantes.

marzo 13, 2026

Jacobo Cardona, Historia de los objetos insignificantes style=
Kikuyo, 2024. 60 páginas.

Antología del ensayo del mismo nombre y que trata de nuestras relaciones con los objetos, que nos ha ido construyendo como seres humanos, y que en ocasiones, por ser pequeños o intrascendentes, no le damos especial relación.

Sirve como aperitivo del trabajo más grande y su aire fancinero le da un sabor especial.

Bueno.

Y con estos se establecen nuevas secuencias.
El objeto permite contar una historia. Es la prueba de un recorrido y de un movimiento: los objetos de piedra tallada por humanos se diferencian de las marcas ambientales por la relación situacional en que son encontrados, los golpes de moldeo dejan negativos cuyos cortes siguen una tendencia o patrón que puede ser interpretado y clasificado en una tipología técnica. De esta manera, los arqueólogos establecen un orden, sujeto a un esquema mental mecanicista y lineal, base de la formalización narrativa y progresiva llamada prehistoria. El monolito de Kubrick, por ejemplo, rompería ese esquema, de ahí la molestia que produce en las mentes inmunes al desvarío.

Provocación similar puede desatar en espíritus más complacientes, crédulos o susceptibles a la ilusión conmovedora del fraude, el Oopart (out of place artifact) u objeto fuera de lugar, artilugios supuestamente encontrados en yacimientos prehistóricos que contradicen una lógica temporal debido a su compleja estructura técnica. En otras palabras, son demasiado avanzados para la época trazada en la historiografía oficial, como la copa de Wilburton, una pieza de hierro hallada en 1912 en una mina de Oklahoma estimada en 300 millones de años; o el martillo de Texas, hallado con la madera del mango fosilizado y la cabeza fundida con la roca.

El surrealismo ofrece muestras semejantes, pues en una operación de ensamblaje o descontextualización desnaturaliza al objeto, es decir, lo abstrae de su función original, sea modificándolo morfológicamente o situándolo en espacios en los cuales rompe el equilibrio de las relaciones culturalmente preestablecidas, con el fin de facilitar el instante poético o la experiencia sensorial inédita.

He ahí la incógnita final: el objeto nos sitúa en la trama, es el soporte material de la historia del hombre sobre el planeta. Las relaciones en las que está inscrito producen el sentido.

El monolito de Kubrick, el Oopart y el objeto surreal abren el cauce de una realidad alterna al margen de la lógica racional, de la vida cotidiana o de la vida real. No hacen cuerpo con el esqueleto, pero son con-secuencia.

No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *