[*] Victor Zalbidea. La perversa Obra de Godo.

noviembre 16, 2005

Editorial Sicania, 1978. 262 páginas.

ZalbideaPerversaObraGodo
Feto monstruoso

Regalo de bodas de una antigua amiga, es un libro de difícil clasificación. En la portada aparece lo siguiente: ‘UN LIBRO P.E.F. (Político-Erótico-Ficción)’. Y en la contraportada, que iba a poner entera (pero que no haré porque el que la escribió no se leyó entero el libro; y no lo culpo), añaden lo siguiente:

una especie de rebelión antimetafísica, el ataque a una organización secreta político-religiosa, el conflicto extraterrestre, o la quijotesca historia de un moderno Don Juan…
Carlos Barral lo definió como ‘un gigantesco feto’. En esencia tal vez sea, simplemente, una divertida novela de aventuras.

La esencia he sido incapaz de encontrarla. Un resumen podría ser como sigue: tras un extraño prólogo en la ciudad de calvicia, asistiremos a la iniciación de nuestro protagonista, Dogo, en su verdadera condición: él es un godo, seguidores de una extraña doctrina propagada por Godo, que tiene su origen en un misterioso circo que desapareció hace tiempo. El mismo que le ayudará en su iniciación, Moledor, le sembrará las semillas de la duda; quizá Godo pervirtió los verdaderos ideales del circo, y haya que luchar contra ellos. El industrial Mahalahonda pretende mostrarse como el sucesor de Godo, pero hay una facción rival, liderada por Pajoli. Las diferentes aventuras sexuales de Dogo le darán la clave para hallar a Berta, amazona del circo y musa de los godos, y, de una manera extraña, permitirán a Dogo encontrar lo que busca.

Releyendo lo anterior pudiera ser que alguien me acusara de no haber leído el libro; además de inclasificable es irresumible. Pero pueden hacerse una idea. A ratos me he reído con ganas, a ratos no sabía por donde me daba el aire. No sé si el autor es un genio, un iluminado, un bromista, si es una novela escrita en clave, bajo efecto de las drogas, o todo lo anterior a la vez.

Quizá sea que yo, aunque siempre me haya creído fiel a los preceptos del circo, haya sido también godelizado (digo, godizado), y mis intentos de rebeldía hayan sido en vano; sin un Franciscachu que desde su aparente cretinismo pueda darme una pista he perdido el contacto con las raices…

Ven, es contagioso. Como teratólogo que soy me ha parecido interesante su lectura, pero mucho ojo, si se adentran por sus procelosas páginas, háganlo bajo su entera responsabilidad…


El regalo de un escáner por parte de mi amiga Laura me posibilita ofrecerles unas muestras al azar. Disfrútenlas.


Entonces comprendí cuál era el fundamento de Calvicia; su razón de ser, su fundamento, su meta, su camino, todo: Se reducía a un mero intento de emulación de la lustrosa calva de Godo. Y lo más sorprendente era que ellos, que estaban sometidos en el empeño, no se daban cuenta de que creían que llevaban una vida libre y dispersa. Nadie reparaba en la importancia y la carga que suponía la calva de Godo. Nadie en Calvicia, tal vez. Pero, ¿qué extranjero, qué ser de otro mundo, no repararía en el papel determinante que podía hacer una calva en el momento de asistir a semejante fiesta y contemplar entre los cocos bien afeitados la calva destacada de Godo?


Para ti, al fin y al cabo sólo significa haber perdido un día; para mí, en cambio, que llevo tanto tiempo detrás de ello, ésta es la pérdida máxima de mi esperanza de encontrarlo. He creído en ellos durante mucho tiempo y tal vez no debí haber confiado tanto. Estefaní parecía depender absolutamente de Cienfiestas en lo que al Circo se refiere; y éste, que aparentaba saber mucho de él, estaba en realidad más alejado que nadie. Yo creía que ellos formaban parte del Circo, al menos llegué a creer por un tiempo que Cienfiestas conocía a Belda, e incluso que tenía tratos carnales con ella; pero mentía, mentía, mentía; me mentía a mí, y seguramente se mentía también a sí mismo. ¡Ni siquiera llegó a ver a Belda! ¿Qué le colocaba entonces por encima de mí? No era más que un «godo» y se lo aseguro, de los menos importantes. Podía pensarse que un hombre como él, descendiente de los Cienfiestas, podía tener algún poder con respecto al Circo. Cienfiestas desde luego, no lo tiene. Respecto a Estefaní, si se hubiera liberado de la influencia de Cienfiestas tal vez habría llegado a alguna parte, pero Estefaní no llegó a desconfiar de Cienfiestas». «Yo no le habría creído» —espetó Dogo de pronto. Pero Moledor se desbordaba: «Todos nos dejamos llevar por su aparente poder, por sus mentiras. Y todo esto porque tenía dinero. Pero Cienfiestas, pese a ser un Cienfiestas, es también un godo. Por lo demás no crea que todos son godos desde jóvenes como usted, en muchos casos la condición tarda en manifestarse. No hay cifras para ello. Repentinamente uno es godo».


¿Quién hacía reír, sentirse plenamente a gusto, a Isaolda? ¿Quién hacía brotar con más intensidad que nunca del fondo de los ojos de Isaolda el brillo revelador?
Dogo comenzó a prestar atención y oyó:
— …Era el peor de todos, y sin embargo el único que aprobó en la convocatoria de septiembre —dijo uno.
—¿A quién te refieres? —preguntó otro.
—Sí hombre, a Cucurbitáceo. Aquél que andaba con las piernas así y así.
Todos reían. Isaolda también estaba muy contenta.
—Espera —dijo ella—, ¿no te referirás a aquél que siempre comía haciendo así: «cronch, cronch»?
—A ese mismo —dijo el otro sonriente—, «cronch, cronch».
—Y que cuando nos fuimos aquella vez en Santa María de la Cabeza, le dijo el camarero que había tomado dos bocadillos y en realidad había tomado cinco…
—Sí, cronch, cronch.
A Isaolda le caían las lágrimas de tanto reirse. Ya no miraba a Dogo para nada. Dogo hacía lo posible por comprender aquéllo, pero sabía lo difícil que le iba a resultar: «Necesitaré semanas para comprenderlo; pero por lo que empieza a intuir, ese Cucurbitáceo de que hablan, es una especie de Francisca-chu».
Entonces el que había hablado, continuó:
—Pues os contaré lo que le pasó el otro día a Cucurbitáceo.
(Dogo: «La Historia del Cucurbitáceo».
—Como os digo, le habían suspendido en junio en Materiales (Dogo interpretó: Cucurbitáceo quiso ser godo en junio, pero no logró sobrepasar la prueba de la materialización). Aquello era para él un inconveniente enorme, pues tenía problemas familiares (su familia goda le incitaba a la conversión definitiva) e incluso tenía una novia con la que quería casarse, para lo que naturalmente necesitaba terminar la carrera cuanto antes y ponerse a trabajar (tenía un problema de comunicación con una goda con la que no le respondían bien los «rayitos») para colmo de males tenía un tumor en la cabeza que por suerte no resultó maligno (tenía la deformación axial, típica goda) y cada vez echaba más en falta las comidas que se daban en casa (tendía a la redondez goda). Como verdaderamente no sabía nada, le suspendieron con justicia, y en lugar de hacer lo posible para aprobar, decidió no estudiar y aprobar de otra manera. Se enteró de que el profesor de la asignatura tenía una hija muy joven (se enteró de que su profesor era un alto jerarca godo), y envió a su hermana para que conociera a la hija del profesor, lo que ella hizo. Después Cucurbitáceo consiguió que la hermana le presentara a la hija del profesor. Cucurbitáceo comenzó a ligar con ella y la consiguió en pocos meses. Disimuladamente logró que la hija le presentase al padre. Naturalmente el padre se informó sobre los estudios de Cucurbitáceo y supo que le faltaba aprobar Materiales para terminar la carrera (se informó de que a Cucurbitáceo aún le faltaban unas pruebas para ser godo; éstas eran las pruebas de la tercera parte en que «sin empujes ni alas», el godo debe materializar sus ideales). Naturalmente el profesor le aprobó rápidamente en Materiales, con lo que Cucurbitáceo terminó al fin la carrera (seguramente esto debía interpretarse como que el padre introdujo a Cucurbitáceo en los más elevados círculos godenses). Finalmente Cucurbitáceo se va a casar con la hija del profesor para que le busque el profesor un enchufe.


Recapitulación de Dogo

«Durante mucho tiempo me he balanceado en la cuerda floja de la incertidumbre. Las más de las veces, he estado convencido de mi godez; pero aunque no lo confesara, aunque yo mismo no me atreviera a manifestarlo, ha estado presente siempre en mí, la duda. Ahora creo poder decir con claridad que:

Ni soy godo ni lo he sido nunca.

«Jamás llegué a creer en el Circo tal como me lo describieron siempre, tal como me lo describió Moledor; nunca distinguí con claridad a ningún godo; me ilusioné creyendo que poseía la facultad del «rayito», pero ahora sé con certeza que no fue más que eso: una ilusión.
»Mi origen es godo, no por tendencia a lo godo, sino por mi inclinación al Circo. Pero Godo «godizo» el Circo y lo convirtió en una sombra irreconocible de lo que había sido años atrás. Por eso se puede decir que Godo es el anti-Circo, pues cuando lo godo cobra su nombre, su verdadera esencia (el Circo), desaparece.
»Creo en la realidad y la necesidad del Circo; y desecho la posibilidad de llegar a él siendo godo. Esto, que antes hubiera sido una contradicción, ahora es una realidad: lejos de ser un escalón hacia el Circo, lo godo niega toda posibilidad de llegar a él.
»E1 Circo no es tal como Moledor y otras personas me lo han descrito. En realidad lo que estas personas describen es un Circo «godizado», es decir, la idea mítica del Circo que Godo logró que se fuera imponiendo, mientras los verdaderos vestigios del Circo desaparecían, o se hacían cada vez más ocultos o clandestinos en las afueras de la Ciudad.
Una mañana comprendí que el Circo no sólo no había desaparecido del todo, sino que se reproducía. Fue cuando vi desfilar a varios grupos de personas repetidas veces, por la Ciudad. Entonces comprendí que aquéllas eran las Nuevas Manifestaciones del Circo y reproducían los vestigios casi extintos del Circo.El Circo pues, comenzaba a estructurarse de nuevo.
Por lo que respecta a los godos, el descubrimiento de que Esmeralda estaba al servicio de Pajoli me hizo sospechar algo terrible: que Pajoli buscaba hacer lo mismo que en otros tiempos había hecho Godo y anteriormente tantos otros: godizar el Circo y utilizarlo para alcanzar el poder. Entonces me decidí a luchar contra lo que hasta entonces creí que era mi condición propia.


Made tenía asombrosamente presentes sus dos promontorios pectorales. Eran hasta tal punto lo que más destacaba de ella, que yo había de tener mucho cuidado, pues cualquier contacto corporal inmediato la pondría en guardia y no podría conseguirla. Y yo lo que necesitaba era contemplar la realidad de aquellas promociones. Por eso cuando hablaba con ella, apenas me era posible dejar de tenerlas en cuenta.
Así es que después de apenas tres días con ella, contemplándolos, no podía más; y el próximo día en cuanto la viera le diría cuánto me gustaba (pero lo que me gustaban eran sus promontorios) e incluso le pediría que se uniese a mí (pero lo que quería era unirme a sus promontorios) y apenas me contendría hasta el día en que pudiera destaparla y verlo todo al natural.
Por aquella temporada estaba enloquecido con la presencia de Made «la de los grandes promontorios». Cuando pensaba en ella no podía apartar en ningún momento la imagen de los dos grandes promontorios que la precedían. Tenía la impresión de que en la consecución de aquellos dos promotorios, se encontraba la encarnación del triunfo de una idea escondida, de una persecución que acompañaba al deseo de encontrar un indicio carnal de Belda. Aquellos dos promontorios significaban que a la idea fundamental de la imagen de Belda, se anteponía la carne. Y que detrás de esta búsqueda sin descanso y de esta continua investigación tras las mujeres había un deseo muy claro y destacado (tan destacado como los dos promontorios) y que podía ser más importante que aquél. Que al menos era un camino que conducía a un fin: la satisfacción pretendida o la definitiva decepción y fracaso de aquella investigación llevaba a cabo a través de las mujeres.

(Un día, un libro 220/365)

26 comentarios

  • Vigo noviembre 21, 2005en4:15 pm

    El libro parece un auténtico delirio difícil de digerir. Podría decir uno de esos latinismos que tanto me gustan, y que aquí me parece que queda que ni pintado.
    «Cucurbitae caput non habemus», que vendría a ser algo así como «No tenemos cabeza de calabaza», el escritor debería tenerlo en cuenta para su próximo libro…

  • Palimp noviembre 24, 2005en10:26 am

    El autor tiene otras joyas en su haber:

    Confesiones secretas de un bisexual : (anarco)
    Drácula y la mujer fálica
    Ovni, analisis de un contacto
    Naranjas de la China
    El delito sexual en España, 1944-1974
    JUANITA LA DOMESTICA PERVERSA.
    Tenía una profunda y enigmática mirada, una sensualidad envolvente, irresistible
    La pornografía.

  • Carlos Valle De Lobos octubre 22, 2007en1:21 pm

    Frecuenté la compañía de Víctor Zalbidea a mediados de los 90 cuando vivía en Madrid. No me cabe la menor duda de que éste hombre ha sido uno de los grandes
    olvidados de las letras españolas del periodo 65-85. Hombre inasequible al desánimo que se autoeditó casi toda su obra.
    Allí donde estés, un abrazo.

  • Palimp octubre 23, 2007en3:43 pm

    Sólo he leído este libro, pero debió ser todo un personaje.

  • Carlos noviembre 20, 2007en9:21 pm

    Víctor Zalbídea, uno de los grandes del teatro y la literatura… No sé nada de ti desde hace mucho tiempo y me gustaría volver a tomar un solysobra contigo un día de estos… Un abrazo de tu amigo… Carlos Delgado

  • carlota noviembre 28, 2007en7:37 pm

    Salud Víctor,hoy me he acordado de vuestra familia, de AUCHIP teatro, y gracias a la red , teclée y aquí estás, estamos.
    Te mando este mensaje de Amor y Esperanza allí donde estéis y ojalá nuestros caminos vuelvan a cruzarse.
    Fue el primer libro que leí tuyo, demencial, jejeje,y después me gustó mucho la historia de Anarco y las funciones de teatro delirantes y rompedoras, como me siguen gustando.
    Un abrazo eterno

  • Palimp noviembre 29, 2007en12:56 pm

    En realidad esta página no es de Víctor, pero si por casualidad nos encuentra que deje un mensaje para sus admiradores y amigos.

  • luis enero 24, 2008en2:03 pm

    Es grande, un buen tipo y un genio de un intelecto bestial nunca reconocido. Salut per sempre victor

  • Iván junio 2, 2008en12:20 am

    Aparte de los libros citados tiene otro publicado por AKAL editor titulado «!Mide el Cuerpo de Marisol!», lo tengo pero es tan sumamente ilegible e ininteligible que no me puedo pronunciar al respecto.Me da la impresión que en esos años en ciertos círculos místico-intelectuales de Madrid había la costumbre de coñearse mediante cartas anónimas con mensajes enigmáticos (vease todo el fenómeno de UMMO) a individuos receptivos (como me parece que era Zalbidea), el libro se basa en una visión Marisoliana del Retiro (es difícil de explicar, hay que leerlo para creerlo -o al menos para creer que en aquella época algún editor pudiera gastar dinero en editar un libro así-).No dudo del intelecto del autor ni de las dotes como escritor(de estas últimas no dudo dado que se que no existen). Si alguien tiene interés puedo escanear un par de páginas y ya puede quedar claro lo que digo. !Que mal hizo el alcohol y otras drogas en aquellos años!.

  • Palimp junio 3, 2008en12:10 pm

    ¡Escanea, por favor! Esos documentos son inencontrables…

  • Carlos Delgado diciembre 22, 2008en12:47 am

    Me alegra encontrar noticias sobre uno de «los genios» de este país y olvidado por muchos…. donde quiera que estés Zalbi, un abrazo… yo nunca te olvido.

  • Miguel Angel febrero 2, 2010en6:49 pm

    Yo debute en el teatro con Victor, tenia 18 años, ninguna experiencia y no daba el tipo fisico del personaje y aun no tengo ni idea de por que Victor me eligio para el papel, queria agradecerle desde aqui la oportunidad y si es posible me encantaria volver a contactar con el, por cierto, tengo el libro de Godo firmado por el. Otra cosa, un gran gran director de teatro, consiguio que pareciera un actor decente con su gran paciencia.

  • Jorge F. diciembre 1, 2010en2:37 am

    Víctor Zalbidea Jodra falleció en Portugalete el día 27 de octubre de 2008 a los 83 años de edad

  • victorzalbidea enero 19, 2011en1:31 pm

    no estoy muerto y no creo en facebook

  • victor zalbidea marzo 24, 2011en5:56 pm

    abrazos a todos los que me habeis comprendido como los que no , especiales a carlos delgad , gran locutor y produtor de radi , a villadelobos , gran poeta , a carlota , gran mujer, a miguel angel tobias ,presenador de television y a luis de valencia …en algun mundo paralelo en el que nos
    conocimos nos encontraremos

  • José Ramón Pedroza noviembre 3, 2011en12:14 am

    Hola, a través de ésta página me estoy enterando (apenas) de la muerte de Victor, convivimos durante los años 1998 y 99, estuvimos trabajando juntos en diversos proyectos y nos divertimos mucho. Después yo regresé a México, de donde soy y le perdí la pista.

    Le envío un fuerte abrazo en donde quiera que se encuentre siendo el día de los fieles difuntos, 2 de noviembre de 2011

  • victor zalbidea enero 26, 2012en6:06 pm

    pese a que ya alcare que no estoy muerto mi amigo mejicano pedroza lamenta mi muerte , a quien quuiera comunicarse conmigo que me escriba a apartado 4o070,28o8o madrid y a pedroza la digo que aun lamento
    que perdiera mexico ante alemania en aquel mundial cuando vivia en usera ¿estoy muerto?

  • victor zalbidea enero 29, 2012en8:02 pm

    si quereis ver mi bibliografia completa en la biblioteca nacional de madrid y mi teatro en fundacion juan march madrid , lo que hice , lo hice y ahi quedo,y ya no hago mas

  • victor zalbidea enero 29, 2012en8:06 pm

    mi nombre completo es victor zalbidea gomez , y aun tyeniendo un importante apellido materno bvalenciano pues mi abuelo fue el traductor del ibero nunca crei que debia usarlo literariamente , pero este mundo de internet te confunde por raro que seas

  • Carlos Delgado enero 19, 2013en5:35 am

    Víctor… coño! Ya sé que eres un personaje PEF, pero déjate contactar… ya ves que me acuerdo de ti y siempre busco información, pero eres… eso… un PEF, más E y F,pero en fin… una gran persona para mi y un «maestro», pues esos que no quieren enseñar, son los que sin querer enseñan de verdad… Un sol y sombra?

  • Estela mayo 11, 2013en10:30 pm

    Mi padre Víctor zalbidea Gómez es un gran escritor. sigue vivo y escribe con gran imaginación

  • victor zalbidea julio 19, 2013en6:56 pm

    seguir los pasos de estela zalbidea, dio un recital memorable en atelier,interprete compositora y maestra!

  • victorzalbideagomez agosto 17, 2013en7:14 pm

    mi labor teatral fue en auchipp y abrir , se encuentra orwellianamente tratada , mi movil 620379736

  • victor zalbidea agosto 2, 2016en8:23 pm

    a estas alturas ignoro quien me ha hecho el favor de esta reseña ensañandose también y al qu recomiendo leer a Kafka y a gombrowicz para entender algo de literatura moderna ,me gustaría conocer a este critico iluminado o algo de su obra pero esta en el anónimo como el que plagio el quijote

  • victor zalbidea agosto 2, 2016en8:29 pm

    creo que se llama juan pablo fuents y es muy conocido en su casa a la hora de comer

  • Palimp agosto 7, 2016en11:48 am

    No es cierto que la reseña se ensañe, aunque sí es cierto que el crítico está iluminado por el sol del mediodía.

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