
Sexto piso, 2025. 110 páginas.
Diferentes historias de mujeres que se ven en el trance de la maternidad o del aborto, y que tendrán la presencia de la Medea mitológica a su lado, ayudando es ese momento complicado.
Me ha encantado. La variedad de historias e incluso de puntos de vista del mismo suceso funciona muy bien, como la presencia de esa Medea que, en un entorno muy alejado de sus orígenes griegos, cumple la misma función.
Me ha sobrado el último capítulo, demasiado explicativo para mi gusto, pero el resto, una delicia.
Muy bueno.
Tienes que avisarle a su mamá para que sepa dónde buscarlo. Me advirtió que ni una palabra, que lo estaba haciendo porque, después de todo, soy su hija. ¿Cómo buscar un cadáver con un bebé creciendo en mi vientre? ¿Cómo escarbar en la tierra fértil de una nueva vida? No me sentí capaz, chica. Entonces decidí abortar.
El Teniente de Chocolate nunca ha sido ejemplo de paternidad, pero desde que empecé a salir con Jordán, se atacó. Verdaderamente no soportó. Me dio un tremendísimo discurso como «mi mugroso» el país estaba atacado. Cada que tenía oportunidad me enviaba videos que subían a TikTok, burlándose con comentarios tácticos, operativos, operativos para dar risa, carne de cañón, mano de obra barata, pollitos de colores, tres meses y están muertos. Se creen el corrido y los tienen tragando sopas instantáneas en el cerro, les quedan las máscaras de payaso, risa a veces se ponía amable y me decía: Dile que se ponga a estudiar para que ande armado y me decía: Dile que se ponga bien feo y me mandaba TikToks de veras, para que mate, tiendo crímenes. Yo no le respondía, pero con charola. La audiencia a veces también me aterroreaba con videos de grupos de sicarios con elementos del Ejército los, presumiento armas de alto poder, las caras de calaveras y rap malandro de fondo, grabando cómo acrillaban pollitos de colores.
Un día se pasó de verga y me mando un video fortisimo y me preguntó: ¿No te da asco coger a una lacra de ese calibre? A pesar de que Jordán no aparecía en ese video se me calentó el hocico, chica, y le escribí: Si me diera asco cogerme al Jordán, me daría también asco ser su hija. Los dos traen sus pinches máscaras ridículas de calaveras, los dos traen armas y pecheras. Él lo hace por su organización y usted lo hace con charola y él por criminal, pero son la misma mierda, así que cállese a la verga.
Devoré. Y nunca me volvió a decir nada.
Y es que no mentiras no le dije, y evidencia hay mucha. Si te metes al submundo del TikTok de los integrantes del Ejército de los malandros, es difícil distinguir quién es quién si no ves los logos. Ambos traen armas exclusivas, ropa negra, camuflajeada o verde olivo y máscaras de calaveras o pasamontañas; presumen tener armas; cuentan estar bien en el negocio de matar. Sí, ambos dicen estar orgullosos de venir de abajo. Cuentan estar bien entrenados, preparados, hablan de matar enemigos, traer toneladas; ser azotantes, granadas y arsenales. Presumen ser los más bravos para los topes. Artillería. Terror. Armas cortas, cincuentones, huevos. Listos para los putazos. Adrenalina. Son amigos de la muerte. Son los más jefes, los más duros. Defienden la organización. Patrullan el territorio. Se la rifan. Se la fletan. Cuidan territorios. Llenan de plomo a los contrarios. Bien empedrados. Son guerreros. Mente de ganadores.
Medea me pidió que me acostara en un sillón, empezó a tocar mi vientre y me dijo: Esto ya no es un aborto, es un parto prematuro. Tienes unas veintidós semanas de gestación. Me explicó que habría dolor de parto, sangrado abundante y que el feto nacería vivo pero no sobreviviría, que sería un proceso duro y doloroso tanto física como emocionalmente, pero que ella estaría conmigo. Le dije que sí, que estaba segura de mi decisión. Un día antes había donado todas las cosas de Eliot, mi bebé no nacido, en un grupo de futuras mamitas.
Medea abrió su bolsa de Carnicería La Bonita y sacó un montón de hierbas, frascos y medicamentos; caminó hacia la cocina, la seguí y me senté en un banco de la barra desayunadora. Tomó un cazo de peltre, sirvió un poco de agua, empezó a vaciar bigotes de dragón, hierba de ruda, aliento de Hades. Todo lo decía en voz alta, muy performática, muy teatral. Ella, vedette 360 grados, chica. Cantaba y bailaba mientras vaciaba no sé qué tanta cosa en el cazo.
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