Editorial Anagrama, 2004. 322 páginas. Tit. Or. Koba the dread. Laughter and the twenty million. Trad. Antonio-Prometeo Moya. El otro holocausto Hay ocasiones en las que es difícil criticar algo, por aquello de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Si a uno no le parece bien lo que está haciendo Israel con Palestina, enseguida le juntarán con grupos neonazis y le llamarán antisemita. Si le parece increíble que despidan a u...
Descubro gracias a El País y a Cuadernos de televisión que ha nacido Cervantestv, una cadena de televisión online auspiciada por el instituto Cervantes y que será una dura competencia a los documentales que colgamos los domingos. Al primer vistazo me ha gustado; una emisión online en streaming y diferentes secciones con vídeos a la carta. De momento no hay demasiado material, pero supongo que poco a poco irá aumentando la programació...
Lo anunciamos en esta entrada y aquí está toda la información del evento. ¿Qué es esto? Entre los bitacoreros existe una larga tradición de celebrar reuniones o quedadas para poder ver en persona a tus conocidos en la red. Aquí ya se han celebrado unas cuantas Beers & Blogs dónde gente de Barcelona ha podido reunirse y compartir experiencias. La idea es que todos aquellos amantes de los libros, escritores o seguidores de bitácor...
Acantilado, 2001. 264 páginas. Tit. Or. Roman eines Schicksallosen(Sorstalanság). Trad. Judith Xantus. En el infierno Internet, que gran invento. Antes alguien como yo totalmente desconectado del mundillo literario elegía sus lecturas al azar. Ahora buenas amistades como Magda te descubren a autores más que buenos: imprescindibles. Gracias Magda por descubrirme a Imre Kertész. En Sin destino vemos como cambia la vida de un adolescent...
Al final de su grito ocurrió algo que no le produjo espanto, sino una especie de alucinación. El capitán dio la orden de fuego y catorce nidos de ametralladoras le respondieron en el acto. Pero todo parecía una farsa. Era como si las ametralladoras hubieran estado cargadas con engañifas de pirotecnia, porque se escuchaba su anhelante tableteo, y se veían sus escupitajos incandescentes, pero no se percibía la más leve reacción, ni una...


