Salamandra. Hay pocas historias de abuelas. No tienen épica, sólo la heroicidad callada de los cimientos de la sociedad. Así que Ana decide, acertadamente, contar la historia de sus dos abuelas. Su día a día, sus recuerdos, la semblanza de unas vidas grises, casi anónimas, que merecen ser contadas. Un libro estupendo. Vivan las abuelas.
Salamandra, 2017. 414 páginas. Tit. Or. The handmai’s tale. Trad. Elsa Mateo Blanco. Al rebufo de la serie llego a este excelente libro distópico donde los Estados Unidos se han convertido en una dictadura teocrática y las mujeres son poco menos que esclavas. La disminución de la natalidad por la contaminación ambiental y la excusa del terrorismo islámico son los cimientos de esta nueva sociedad en la que el pasado ha desaparecido. Viendo la serie ya se me puso un nudo en la garganta más de una vez, leyendo el libro la sensación se intensifica. Lo precioso, lo terrible de este libro, es que todo lo que se cuenta es verdad. Suele decirse que la literatura miente para decir la verdad, pero todo lo que pasa en esta historia -y así lo confirma la autora- ha sucedido alguna vez -o, aún peor, está sucediendo. Frente a la dictadura que controla tu vida, tu comportamiento y el uso de tu cuerpo, sólo queda el escaso refugio del mundo interior, la posibilidad de la esperanza, la solidaridad invisible. Libro muy crudo y muy bien escrito con el que se le puede dar en la cabeza a todo aquel que use la palabra…
Salamandra, 2016. ¿Es posible enamorarse de un cómic en unas cuantas páginas? Sí. Es lo que me pasó con este piano oriental. La manera de dibujar me cautivó, la estructura de las páginas me sorprendió, y la ternura de la historia terminó de seducirme. Seducción que llegó hasta el final de este libro donde se mezclan las desventuras del inventor del piano oriental (con distancia de un cuarto de semitono entre las teclas), la integración de la autora en París desde su Beirut natal, y la difícil pero bonito en ocasiones que es integrar dos mundos. Muy, pero que muy, recomendable.
Salamandra, 2011. 380 páginas. Tit. Or. Puhdistus. Trad. Tuula Masjatta Ahola Rissanen y Tomás González Ahola. Si no me equivoco llegué a este libro vía algún archivo de rtve y como siempre digo hay que andar con ojo con las recomendaciones de los medios. Si ya te equivocas con los amigos de confianza, no digamos con el resto. Aliide Truu, una anciana que vive bastante aislada en un bosque, encontrará frente a su puerta a Zara, una joven en mal estado que según dice ha escapado de su marido. En realidad es unajoven que huye de una red de trata de blancas y que esconde un secreto que la relaciona con la anciana. Contada con capítulos breves y abundantes saltos en el tiempo dibuja un retrato de Estonia desde la ocupación alemana hasta nuestros días. Personalmente la trama me ha resultado inverosímil y acartonada en ocasiones. Los personajes no son excesivamente profundos y el lenguaje correcto y gracias. Con la misma urdimbre podría haber sido una mejor novela. Eso sí, debo ser el único que piensa así. En El País la ponen por las nubes: El secreto de la crueldad y en general ha gustado: «Purga», de Sofi Oksanen y…
Salamandra, 2006. 126 páginas. Tit. Or. La petite fille de Monsieur Linh. Trad. José Antonio Soriano. Una breve novela que me dejó una amiga y en cuya lectura fallé estrepitosamente. Luego lo cuento. El señor Linh es un refugiado que no se separa de su nieta, y que trabará amistad con un desconocido en el parque. No se entienden mutuamente por razones de idioma, pero los dos comparten la pérdida de sus seres queridos, y pese a todo se harán amigos. La descripción y el desamparo del emigrante en una tierra extraña están muy bien conseguidas, la ternura de la relación de los dos protagonistas me conmovió, pero me pareció que el libro quedaba en nada. Pero se me escapaba algo, un detalle del que se dan pistas en varios momentos pero yo no supe ver (buscando por internet veo que no soy el único, pero error de muchos…). No sé si el percatarse de ese detalle mejora o no la lectura, pero mi valoración está sesgada. Aunque me gustó no sé si me hubiera gustado más o menos. Es breve, así que ustedes mismos pueden hacer la prueba. Otra reseña aquí: La nieta del señor Linh Calificación: Se deja…