Primer Acto, 342
Teatro / septiembre 26, 2012

La crisis llega a todas partes, y la revista Primer Acto, posiblemente la mejor dedicada al teatro, ha tenido que reestructurarse para seguir existiendo. Pero resiste. Con un número dedicado a la justicia, un tema básico para el teatro, que ha sido en muchas ocasiones el que ha denunciado abusos de poder. Me ha gustado la siguiente anécdota de uno de los artículos: En relación con los propios días de la independencia aparece una heroína romántica, sobre la cual se han escrito varias obras teatrales y realizado programas dramatizados de televisión: Policarpa Salavarrieta, fusilada en tiempos de la pacificación, y cuya figura recuerda al entrañable personaje de Federico García Lorca, Mariana Pineda, quien apoyó a los rebeldes contra el mismo rey, Fernando VII y fue ejetutada por análogas razones. La primera obra sobre esta heroína adolescente fue escrita por un republicano de origen español, José María Domínguez Roche (1788-1858), alrededor del año de 1820, o sea, en el primer año de la independencia. Fue estrenada en el pueblo de Suesca, donde la vio el general Francisco de Paula Santander, y la llevó a Bogotá, donde se presentó en la llamada Gallera Vieja, produciendo una gran conmoción en los espectadores, que…

Primer acto 253.
Teatro / agosto 21, 2012

144 páginas. Otro número con bastantes artículos de interés. El texto La paradoja del exiliado que nos recuerda que México abrió sus brazos a los exiliados de la guerra civil. El texto Casandra de María Luisa Algarra, un retrato de la alta burguesía a las puertas de la revolución. La hija menor de la familia, Juana, cual moderna Casandra, lanza sus vaticinios sin que nadie la crea. Bajo el título El compromiso ahora se analiza el montaje del Marat-Sade de Weiss de 1994, y se recuerda el montaje de 1968, y como la distancia ha cambiado la visión de la revolución. El montaje de El cerco de Leningrado de mi admirado Sanchis Sinisterra por parte de Nuria Espert, con entrevista a la autora y un debate sobre Memoria y compromiso ofrecen una visión ya desencantada (estamos en los 90) del teatro combativo. No tiene que ver con este número, pero he encontrado esta galería en flickr con casi todas las portadas de la revista: Primer acto Calificación: Bueno. Un día, un libro (354/365)

Primer acto 251.
Teatro / julio 19, 2012

128 páginas. Un número con bastantes cosas de interés. La obra de teatro, Rezagados, de Ernesto Caballero, una obra que vi hace muchos años en una sala muy pequeña, casi clandestina, de Barcelona. Unos ciclistas perdidos del pelotón que parecen ir a la búsqueda de Godot. El autor fue el que montó el espectáculo Presas, de mi amiga Verónica Fernández. Hay unos cuantos artículos dedicados al festival de teatro de la Habana, en el que falleció Atahualpa del Cioppo, que iba precisamente a que le dieran un homenaje. También es destacable la reseña del libro Las limitaciones sociales del teatro español contemporáneo, que se convierte en un artículo extenso con entidad propia. Calificación: Muy bueno. Un día, un libro (322/265)

Primer acto 225
Teatro / junio 26, 2012

128 páginas. Un número dedicado al teatro iberoamericano, bajo el epígrafe de las vanguardias. Textos interesantes, aunque las vanguardias de la época son historia para nosotros. Me ha resultado muy interesante el artículo sobre Luis Valdez y el teatro chicano, que desconocía por completo. El texto incluido es Las escapatorioas de Laura y Oscar, de Virgilio Piñera, donde una pareja intenta escapar de las convenciones sociales con medios no convencionales. Rozando el surrealismo hace crítica de la sociedad burguesa, pero tambien de las falsas escapatorias. Leer a Virgilio Piñera siempre me trae a la memoria cuando lo leía en una pequeña biblioteca de La Habana. Uno de los mejores recuerdos que me traje de la isla. Calificación: Bueno. Un día, un libro (299/365)

Primer acto 220
Teatro / junio 6, 2012

136 páginas. Número de 1987 que incluye la obra de teatro El americano ilustrado de José Ignacio Cabrujas, historia de amor y poder entre dos hermanos con la política y la religión de fondo. Interesantes las declaraciones de Fernando Fernán Gómez: Su forma de interpretar está a medio camino entre el realismo poético stanislavskiano y la pura y simple naturalidad, según método aprendido y practicado sobre el escenario, viendo trabajar y aprendiendo de los actores de la tradicional escuela española encarnada por esa generación de actores y actrices de los años cuarenta y cincuenta. Hablando del sistema de Stanislavsky, dice: «…creo que en eso sigo, pero sin profundi-zaciones ni grandes teorizaciones. Partiendo de ese principio elemental, procuro incorporar todos los personajes a mi mundo interior, los construyo de dentro a fuera, preguntándome cómo habría sido ese personaje si ese personaje hubiera sido yo». Pero en su artículo autobiográfico recogido en el libro «El Actor y los demás», confiesa, con desarmante sinceridad, que durante la dura gira con «El Alcalde de Zalamea», en 1980, «antes de salir a escena, para estimularme, me decía: «Animo, Fernando, que estás bastante bien pagado… Y faltan pocos meses -pocas semanas, pocos días, pocas horas- para…