Páginas de espuma, 2024. 110 páginas. Incluye los siguientes relatos: Las Lumbres Hasta que desearás dejar tu corazón sin sangre . Formas de reparar lo que no está roto Yo amo a Paquita Gallegos Tecnocumbia para el fin del mundo Amor mío, corazón de otro La máscara de oso Cabeza quemada La balada del vaquero espacial La persona de la que te enamoraste Cómo desaparecer completamente Todos rozan lo fantástico, de una manera a medio camino entre lo onírico y lo alegórico. No es difícil encontrar a qué hacen referencia los sucesos de La máscara de oso, por ejemplo, pero la belleza de la imagen que plantea la autora le añade una extrañeza que hace que el dramatismo tenga otra perspectiva. Además están excelentemente escritos, me ha resultado un placer leerlo de principio a fin. Muy bueno. Cuando llegaron ellos yo era aún más niño. A uno le vi la pistola y temí. Pidieron permiso para bañarse en nuestra casa. Olían raro. Olían a leche agria. Uno se acercó a mí y me pasó la pistola por la espalda. ¿Es cierto que existen?, me preguntó. Hacía tiempo que andaban buscándolas. Ajá, dije. Te vas a venir con nosotros a guiamos….
Páginas de Espuma, 2004. 222 páginas. Eduardo Becerra reune a un nutrido grupo de cuentistas -entre los que se encuentran nombres notables como los de Eloy Tizón, Ana María Shua o Cristina Fernández Cubas- para que nos expliquen que poética les mueve cuando escriben sus textos. Al principio pensaba que no sería buena idea dejar a los autores hablar de su proceso creativo o de las coordenadas en las que se mueven. Y así es en muchos casos que no señalaré, pura palabrería basada en contar alguno de sus grandes éxitos y poco más. Pero hay bastantes casos en que lo que se cuenta es no solo interesante, sino iluminador. No de la propia obra, sino de la labor de los cuentistas, de las diferencias de género con la novela, de la manera de enfocar las construcciones de textos y un largo etcétera que hacen que por momentos la lectura haya sido apasionante. Bueno. Una metáfora boxística aplicada a la literatura señala que en las novelas hay que ganar por puntos y en los relatos por knock out, pero uno prefiere los símiles alimenticios a los pugilísticos. Así, la novela puede ser poco hecha y el cuento debe estar bien…
Páginas de espuma, 2005. 326 páginas. Antología de relatos de diferentes autores de EEUU, México y el caribe. Una selección infame. Los cuentos de Estados Unidos son tan malos que estuve pensando en dejar el libro. Yo que no dejo nunca nada sin acabar y menos un libro de relatos. Después la cosa mejora un poco, pero estoy seguro que el primero que leí de México, de Bellatin, sufrió por tener tanta cosa mala antes, me pareció regular. Por desgracia aunque luego mejora algo en pocos momentos levanta el vuelo. Me han gustado muy pocos cuentos: Cinco hombres y un desnudo de Ana Clavel y El último verano de Pascal de Cristina Rivera-Garza son los mejores. Los de México y alguno de Cuba no están mal, pero tampoco son para tirar cohetes. Estoy seguro de que hay mejores cuentistas en esos países que los aquí antologados, porque la selección es un desastre. He intentado buscar alguna otra reseña del libro a ver si soy yo que me he vuelto un cascarrabias pero como ahora google es lo que es, he sido incapaz de encontrar ninguna, así que se tendrán que fiar de mi opinión. Muy malo. Siempre el Paraíso Se…
Páginas de espuma, 2011. 126 páginas. Aunque no es una escritora muy conocida sus cuentos me han dejado muy buen sabor de boca. Aquí una reseña excelente: El perro que comía silencio del que extracto esto: Sus cuentos tienen la fuerza de toda buena literatura: absorben, transfiguran, rompen y recomponen; y una es diferente cuando acaba de leer. Muy bueno. Cuatro horas al cubo Todo comenzó con un estornudo. Yo por cortesía le dije Jesús, ella me respondió que no me tomara la molestia, que era atea. Nos embalamos de inmediato en un diálogo sobre religión, pasando por obispos muy fecundos, viajes a la India y muchos otros temas que podrían llenar cuatro horas de tren y varios vagones. Esta vez decidí fingirme un profesor de filosofía y letras. Separado, bien optimista. Amante de los niños, claro. Mis padres vivirían lejos, en Tierra del Fuego al menos, y yo, aunque soñador, sería un tipo muy asertivo. Cuatro horas de tren no son solo cuatro horas. Es una vida pequeña, cuatro horas al cubo. El marco perfecto para mostrarse encantador, recreándose una personalidad de salón y un curriculum como siempre se ha querido tener, y representar el rol del rufián, el…
Páginas de espuma, 2011. 286 páginas. Multitud de minirelatos alrededor de tres ejes. Los primeros inspirados en figuras retóricas como la epanadiplosis o el hipérbaton. Los segundos cogen frases hechas del lenguaje (abrigar la esperanza, entre la espada y la pared,…) y arman una historia que inspire esa frase en un sentido literal. Los últimos están escritos a partir de titulares de periódicos. Pues bien, a pesar de que simpatizo con el juego que se propone la autora, y que los relatos están escritos con solvencia, solo uno de ellos me ha despertado algo de simpatía. El resto se me han hecho interminables, excesivamente directos en su planteamiento y sin el menor músculo narrativo. Si decía aquel que un relato te tiene que ganar por KO estos no me han hecho ni cosquillas. No me ha gustado. Abrigar esperanzas Pedro Juan era ya todo un hombre cuando, en la sección para caballeros de unos grandes almacenes, conoció a Esperanza. «Te llamas igual que mi madre», le dijo. «Pero igual, igual, ¿eh?». Ella sonrió. «A veces la llaman Espe», añadió él. «Como a mí», contestó ella. Y como si aquellas coincidencias fueran suficientes para entrar en confianza, Pedro Juan se decidió…