Cátedra, 2012. 526 páginas. Mi regalo de cumpleaños de este año; un excelente libro que recopila cien años de microrrelatos españoles (quedan fuera los hispanoamericanos -¿para cuando esa edición?) acompañado de un excelente prólogo de Irene Andres-Suárez, experta en estas lides. Los textos hiperbreves tienen sus propios códigos, como indica la autora: Sea como sea, es indiscutible que la hiperbrevedad condiciona la selección de los materiales que conforman la trama y determina sus rasgos discursivos, formales, temáticos y pragmáticos, porque conseguir esa anhelada levedad implica una ajustada economía narrativa, concisión extrema y máxima elisión, una característica esencial de los textos que nos ocupan. Como Juan Pedro Aparicio, opino que el microrrelato está gobernado por leyes distintas de las que gobiernan las otras formas de literatura y que lo que lo distingue del cuento clásico no es únicamente el tamaño y la concisión, sino también, y sobre todo, su naturaleza elíptica: esa tensión entre el silencio y la escritura, entre lo no dicho y lo dicho, que está en la misma esencia del género porque, en el microrrelato, lo que se silencia, lo que se sugiere y presupone tiene un peso mayor de lo que se dice o se muestra. Conforma,…
Cátedra, 2005. 152 páginas. Con un poco de suerte cuando lean esto yo estaré camino a Logroño para disfrutar de unas merecidas vacaciones. Las entradas, programadas, irán apareciendo hasta completar la misión de un día, un libro. Como comenté en esta entrada Alejandro Casona. La sirena varada. Los árboles mueren de pie. he buscado más obras, en este caso una historia alrededor de la muerte. En una familia asturiana todavía se llora la muerte de una hija cuando aparece una misteriosa peregrina. La peregrina, que no es otra que la muerte, no podrá cumplir su misión y además cambiará el destino de la familia y el de una joven que pensaba suicidarse en el río… La obra está muy bien, el lenguaje poético marca de la casa no defrauda, y la historia recibió elogios internacionales. Pero aquí sí que detecto ese aire reaccionario que tanto se critica, además de una cierta falta de caridad cristiana. Salvo ese detalle, me ha gustado. Calificación: Bueno. Un día, un libro (332/365) Extracto: Andrés.—¿No te habías reído nunca?… Peregrina.—Nunca. (Se toca las manos.) Es curioso…, me ha dejado calientes las manos… ¿Y esto que me late en los pulsos?… ¿Y esto que me salta…
Cátedra, 2010. 398 páginas. Vivimos en una época dominada por los ordenadores. Están leyendo esta entrada en uno, normal o camuflado bajo la etiqueta de tablet o smartphone. Pero la obsesión por construir máquinas capaces de calcular viene de antiguo, y en este libro se ofrece un panorama extenso e intenso de la historia de los autómatas mecánicos. El avance de la ciencia necesitaba de cálculos precisos, y una vez introducidos los números arábigos y descubiertos los logaritmos y tablas de calcular más de uno tuvo la idea de mecanizar esos cálculos. Al fin y al cabo los autómatas mecánicos y los relojes ya existían. Pero no sería tarea fácil; un reloj puede atrasar, pero una máquina aritmética tiene que ser precisa. Lo peor, la competencia humana. ¿Quién se va a gastar el dinero en una máquina cara con tendencia a estropearse con facilidad cuando unos cuantos calculadores pueden hacer el mismo trabajo con mucho menos coste? Como curiosidad, en algunos casos fueron peluqueras reconvertidas: Para su desarrollo De Prony organizó a los calculadores en tres grupos: por un lado, cuatro o cinco prestigiosos matemáticos franceses definirían el problema y decidirían las fórmulas a emplear; otros siete u ocho matemáticos…
Cátedra, 2008. 728 páginas. Embarcado como estoy en esto de comentar libros es normal que me interese por cómo lo hacen los profesionales. Habiendo oído hablar de Maydeu en varias ocasiones (por su último libro, no por éste) me animé a sacarlo en la biblioteca, aunque sus 728 páginas me asustaron en un primer momento. Por decirlo corto, es un catálogo de reseñas, de las muchas que ha escrito para diferentes medios. Pero en vez de ponerlas a lo bruto, las ha organizado en diferentes capítulos según la tendencia del libro comentado. Así, el capítulo 2 está dedicado a las revoluciones de la vanguardia histórica (con subcapítulos como Bienvenidos al interior de la conciencia o Herederos del surrealismo) el tercero a la ficción posmoderna y el cuarto a los decimonónicos empedernidos. El autor conoce el oficio, nos interesa sobre los libros, pone al escritor en contexto, da muchas veces claves interesantes para la interpretación del texto, en definitiva, escribe buenas reseñas. Gracias a eso y a la buena organización del libro no se me ha hecho pesada la lectura de tantas reseñas, aunque confieso que lo leí en tres partes. También me apunté muchos títulos por el camino. Pero, como…
Editorial Cátedra, 2001. 154 páginas. Pionero Había leído otras obras del autor. Incluso representado una de ellas. Pero no había leído ésta, de la que tanto y bien había oído hablar. Que si fue una revolución perdida, que si se adelantó a la vanguardia, tantas buenas palabras que temía una decepción. El argumento lo pueden leer aquí: Tres sombreros de copa. Un joven está a punto de casarse cuando en su habitación de una humilde pensión irrumpe la farándula. Pues bien, las críticas tenían razón. Una obra muy adelantada a su tiempo, no sólo un precursor del teatro del absurdo, sino incluso del teatro pánico de Arrabal. Una obra maestra del género que he disfrutado sin reservas. La sensación fue la misma que cuando leí Crónicas de la verdad oculta de Calders, encontrar una joya perdida en el tiempo que no tuvo la suerte que merecía. Siendo la literatura, como tantas cosas, contingente, estos desencuentros del destino nos privan, seguramente, de otras obras maestras que pudieron ser y no han sido. Pueden leerla aquí: Miguel Mihura, Tres sombreros de copa Calificación: Imprescindible. Un día, un libro (38/365) Extracto:[-] DIONISIO. ¿Qué le sucede? DON ROSARIO. (Mirando debajo de la cama.) ¡Allí…