Vicens Vives, 1962. 200 páginas. Me ha costado encontrar una edición de esta novela, y no será por falta de méritos. Retrato de la Revolución Mexicana, acompañamos a Demetrio Macías, que va avanzando de bandido a oficial dejando muchos ideales por el camino. Impagable el lenguaje, lleno de modismos y sabor local, la galería de personajes, la deriva ideológica de los mismos, nobles al principio, cínicos al final. Se incluye un extenso...
KRK ediciones, 2010. 194 páginas. Tiene muchas cosas buenas estos niños perdidos: una estructura teatral impecable, el enfoque de los protagonistas, atrapados en la memoria de una manera literal, y la crítica de un momento de nuestra historia. Pero más allá de todo eso la historia -en mi humilde opinión- se ha contado tantas veces que contarla una vez más no aporta casi nada. Se deja leer. Lázaro Eres un cenizo y un cagón. Cuca Me ha...
Después de un año de reuniones en las que hemos hablado de literatura, nos hemos recomendado libbros y hemos escrito más de cien relatos, el meetup cierra (casi) la temporada. El sábado pasado hicimos una cena de despedida hasta la temporada siguiente. Asistimos trece personas y se leyeron los relatos anónimos cuyo tema era Un polvo memorable. Después nos fuimos de copas y unos pocos valientes aguantaron hasta las seis de la mañana. ...
Cuentos del vigía, 2010. 102 páginas. Conjunto de microrrelatos que comienzan por un koala que aparece misteriosamente a dormir en un armario y acaban con un personaje al que le van cambiando los niños sin motivo ni explicación. Hechos sorprendentes injertados en lo cotidiano. Sin estar mal no hay ninguno de los que te salta la chispa, que te emocione o sorprenda de alguna manera especial. Dejo un par que me han parecido decentes, no...
Anaya, 2010. 58 páginas. Tierna historia sobre uno de los primeros pasos para dejar la niñez: cuando dejan de leerte cuentos para que tengas que leerlos tu mismo. Y una reflexión sobre lo útil que puede ser volver a ser un niño. Ideal para los peques que ya se están haciendo mayores y para los mayores que quieran sentirse un poco peques. Y lo peor para mí era que más de una vez vosotros discutisteis sobre quién debía leerme el cuento...


