Leer de noche y sin luna

noviembre 18, 2010

Vía Barrapunto llego al siguiente artículo de Pérez Reverte donde opina sobre el libro electrónico:

Leer con luz de luna

Que me ha resultado curioso por el conjunto y por los detalles, muy del autor. Recomiendo la lectura del mismo antes de continuar, es cortito y se lee rápido.

Por lo visto Hace tiempo que me preguntan por el libro electrónico. Qué opino y cómo veo el futuro, la desaparición del papel, los formatos clásicos y demás.. Su respuesta en cada uno de los párrafos es un poco incoherente:

Párrafo 1. Le da lo mismo (Mi trabajo es ocuparme del contenido: contar historias y que la gente las lea. Del soporte se ocupan otros.) y además no hay por qué elegir, son complementarios (Al hablar de libro de papel y libro electrónico, lo usual es oponerlos. Obligarte a elegir, como siempre. O conmigo o contra mí. Y no es ésa la cuestión.).

Párrafo 2. El ebook te permite hacer muchas cosas (Además, mientras lees puedes zapear a tu correo electrónico, escuchar música, ver imágenes y cosas así. Todo muy salpicadito, multimedia.) pero eso es un problema porque la lectura es otra cosa (Porque leer no tiene nada que ver con eso. Me refiero a leer de verdad, en comunión estrecha con algo que educa tu espíritu, que te hace mejor y consciente de ti mismo) y si hay que elegir, viva el papel (He dicho que libro de papel y libro electrónico deberían ser complementarios; pero si me obligan a elegir, diré alto y claro que no hay color. Y que, llegado a ese extremo, la pantalla portátil me la refafinfla. )

Párrafo 3. El ebook no tiene ni tendrá el encanto del papel (Ninguna conserva la arena de la playa o la mancha de sangre que permiten evocar, años después, un momento de felicidad o un momento de horror que jalonaron tu vida) y el que no elija el papel no es un lector (Quien crea que esa trinchera extraordinaria, su confortable compañía, la felicidad inmensa de acariciar lomos de piel o cartoné y hojear páginas de papel, pueden sustituirse por un chisme de plástico con un millón de libros electrónicos dentro, no tiene ni puta idea. Ni de qué es un lector, ni de qué es un libro.)

El contraste del aire conciliador del primer párrafo con la afirmación tajante del último es tan brutal que sólo se explica suponiendo un poco de mala idea del autor. Si le da lo mismo ¿A qué tanta beligerancia?

Si lo he traído hoy aquí es porque estoy en desacuerdo con el fondo y con la mayoría de las frases del artículo, así que me perdonarán que me desahogue contestándolas.

Nada en contra con el primer párrafo. Como léctor voy a seguir combinando papel y libro electrónico hasta que me muera porque sí se complementan. En formato electrónico tengo obras que son imposibles de conseguir en papel y otras que no quiero tener en papel pero que tengo curiosidad por leer. Cuando sea viejo me encantará poder aumentar el tamaño de la letra en vez de tener que ir con lupa.

Tampoco veo ningún problema en las capacidades multimedia. No sólo porque permitan integrar fotos y vídeos en los textos que lo necesiten. También permitirán insertar notas ‘al pie’ de una manera más cómoda, e incluso añadir diccionarios y otras fuentes de referencia para textos oscuros. ¿Hay peligro de desparrame? No. Cuando estás leyendo, estás leyendo. Sea en el ebook o en papel. Yo leo en el metro, delante del ordenador e incluso andando. Las mismas interrupciones me pueden atacar desde fuera del libro. Aquí se contradice un poco; las bombas no son capaces de interrumpir esa conexión mágica, pero la tentación de enviar un correo desde el ebook sí, por lo visto.

Se nota que Pérez Reverte nunca ha leído un libro electrónico. Yo lo he hecho y la lectura me ha enganchado igual que en el papel. Pero es que además se puede anotar en los márgenes, subrayar y otras cosas. Con el programa que uso yo puedo destacar, añadir una nota, un punto de página, un enlace o incluso un dibujo. Puedo seleccionar fragmentos y luego, de un vistazo, ver todos los que haya seleccionado. Puedo copiar y pegar. O puedo no hacer nada, que es lo más habitual.

No he vivido ninguna de las fascinantes aventuras del curtido Pérez Reverte, con bombas o en desiertos iluminados por la luna. Pero he podido leer mi libro electrónico en el hospital sin molestar a nadie, y en el autobús sin dejarme los ojos por la escasa luz. Incluso leo por la noche mientras mi mujer duerme tranquila. Si se va la luz, no me hace falta buscar mecheros (además ya no fumo). Podría leer en el desierto incluso sin luna.

Puede que yo no sepa leer de verdad, aunque he visto a gente igual de enganchada con libros de poca enjundia que ni te hacen mejor ni educan tu espíritu. Incluso he visto a gente absorta en las aventuras del capitán Alatriste. Pero yo no soy quién para decir qué libros son los que se pueden leer de verdad y cuales pueden ser pasto de los ebooks. No habrá una cuesta de Moyano ni un mercado de San Antonio, pero están por nacer las páginas que recomienden y vendan libros oscuros, y las redes sociales y clubs de lectura donde se intercambien archivos.

Si Pérez Reverte esta harto de las pantallas, yo estoy harto del fetichismo del libro, aunque yo también sea culpable. Me gusta como al que más un libro bien editado, pero me gusta más el contenido. Leí la última página del Diccionario de las artes de Azúa en el camastro de mi primer cuartucho en Barcelona, pero no lo tengo porque era de la biblioteca. El fragmento de La isla del día de antes de Eco que me hizo consciente de mi mortalidad lo leí en el autobús de camino a Logroño, y ni siquiera me acuerdo de quién era el libro. Me prestaron Las olas y hasta hace poco no lo tenía en mis estanterías. Si lo que recuerda el momento de felicidad es la arena en el libro lo mismo te lo puede recordar los calzoncillos que llevabas ese día. Si nada decora mejor que un buen libro es que lo estamos utilizando para algo bien triste, para decorar.

Pero Pérez Reverte aún va más lejos y además del fetichismo del libro se adelanta a los tiempos convirtiéndose en victimista del libro. Ya se imagina convertido en miembro de una casta de élite mal vista por los lectores de a pie (los que no leen de verdad) y se pone la venda antes de la herida. Como no hay mejor defensa que un buen ataque, saca sus 30.000 libros de los pantalones sin darse cuenta de que no por tenerla más larga se es mejor amante -y siempre me ha parecido de mal gusto presumir de tamaño. Le felicito por tener una casa en la que poder albergar cómodamente esa cantidad, ya que yo no me acerco ni de lejos a esa cifra y tengo mis libros repartidos por varios sitios. Protegido tras esa trinchera puede afirmar sin complejos que si prefieres el ebook ni eres lector ni sabes lo que es un libro. Aunque a él, por lo visto, lo que le gusta es acariciar sus lomos y hojear sus páginas. A los lectores de verdad no les hace falta ni leer.

Bonus: Enlace a una entrevista de Arrabal, ese genio:

Entrevista a Fernando Arrabal: “Lo único que hago de izquierdas es decir que soy de izquierdas”

De la que destaco al hilo del artículo de hoy:

-Internet permite tener un contacto con sus lectores. Mire el caso de Pérez-Reverte…

-¿Quién?

-Pérez-Reverte. Dijo que Moratinos era un “mierda” por llorar.

-Usted me habla de dos personas que no conozco.

13 comentarios

  • Vigo noviembre 18, 2010en11:22 am

    Uno puede ser más o menos reacio a la implantación del e-book en la sociedad. Yo mismo no soy muy dado a los avances tecnológicos, y aún, por ejemplo, me defiendo con un móvil que no tiene casi ninguna prestación salvo la de permitirme “llamar por teléfono”. Ahora bien, no querer ver algunas de las ventajas que tiene el formato e-book es estar medio ciego. Y aunque no sea por uno mismo, sino porque sé que muchísima gente como tú si que se aficionarán rápidamente a usarlos. A la larga me imagino que casi todos conviviremos con los dos soportes y será la cosa más natural del mundo.
    El “problema” de Reverte es que en los últimos años siempre cuando escribe tiene que estar cargando contra algo (me acaba de venir la imagen de verle como un Don Quijote yendo obsesivamente hacia los molinos de viento). Tener una posición crítica es adecuado, pero lo de Reverte es excesivo, porque siempre está refunfuñando y sus quejas la mayoría de las veces me suenan gratuitas. Lo he hablado con otras personas, y el juicio ha sido el mismo: que la fama se le ha subido a la cabeza (al menos creo recordar que cuando era reportero de guerra me caía bien).

  • Mon noviembre 18, 2010en11:30 am

    Que mordaz eres.
    Magnífica replica, Reverte va desarrollando cada dia que pasa mayor elitismo.

    Y estoy de acuerdo en todo lo que comentas, como no.
    El libro es comunicación y no hay ni buen lector ni mal lector, poner ese tipo de premisas como hace Reverte es no tener realmente ni puta idea.

  • ericz noviembre 18, 2010en1:56 pm

    ¿Cuál es el tema? ¿Contraponer ideas sobre el ebook o en burlarse de Perez-Reverte? No ha quedado muy bien la combinación.

  • Seikilos noviembre 18, 2010en2:22 pm

    Burlarse de Pérez Reverte y comentar sobre algo escrito por Pérez Reverte son operaciones análogas, inevitables.

  • Romano noviembre 19, 2010en1:40 pm

    Me ha encantado tu post.
    Me parece muy acertados tus comentarios.
    No entiendo la moda fetichista que ha surgido con los libros fisicos. Si te gusta la lectura , te gugstara en papel o en libro electronico. Y lo dice alguien que compra mensaulamente 200€ en libros, y hace tiempo quito los cuadros de la habitacion para poner estanterias de libros. 🙂

  • Palimp noviembre 19, 2010en5:32 pm

    Vigo, Reverte se ha ido construyendo un personaje en sus artículos semanales y ahora no puede escapar de él. Esas broncas continuas se han convertido en marca de la casa y ya empieza a ser un poco cansino.

    Yo creo que antes Reverte pensaba que hacía falta una literatura de aventuras entretenida para adolescentes, y que lo que escribía estaba encaminado en ese sentido. Pero desde que es académico y famoso le ha pasado lo que a muchos autores populares, que pasan de considerarse artesanos del entretenimiento a literatos con mayúscula.

  • Palimp noviembre 19, 2010en5:35 pm

    Mon, ese es el problema, el elitismo. ¿Qué es eso de leer de verdad? ¿Quién es el juez?

  • Palimp noviembre 19, 2010en5:46 pm

    ericz, mi idea es contestar a los argumentos esgrimidos por Pérez Reverte, pero el tono de su artículo invita a que mi réplica sea no burlesca, pero sí mordaz. Normalmente soy un tipo aburrido que rebate argumentos con la monotonía de un contable, pero en esta ocasión me he soltado la melena.

    En realidad debatir cerca del ebook no tiene mucho sentido. Sería como hacerlo sobre si llevar un reloj analógico o digital. A mi me parece bien quien diga que nunca usará un ebook y que morirá con el papel, como al ultramoderno que se lleva su iPad hasta al servicio. Y todas las combinaciones intermedias. Pero lo importante no es que me parezca bien, sino que a toda esa gente les dará igual lo que me parezca. Cada lector escojerá lo que más le convenga, apetezca o necesite. Ni lo que diga Reverte ni lo que diga yo les va a hacer cambiar de opinión.

    Yo seguiré combinando papel y electrónica porque me gustan ambos y me preocupa poco lo que digan los demás. El que quiera decorar su casa y acariciar lomos seguirá con el papel, porque no se puede negar que no es lo mismo, para impresioanr a las visitas, una estantería llena de libros que un ebook (aunque tenga más). Ya lo decía Jaime Rubio aquí: Pero el nuevo. No soy inmune, a mí tmbién me gusta presumir de biblioteca, pero no lo disimulo con una defensa del papel y su olor. Que por cierto, no se qué perra le ha ogido a todo el mundo con el olor del papel, como si fuera un ingrediente esencial de la lectura. Mis libros de antes apestan a tabaco, y muchos de los de ahora, que son de segunda mano, a polvo mojado.

  • Palimp noviembre 19, 2010en5:47 pm

    Seikilos, gracias. Puede que no sean inevitables, pero incluso a mí me ha tentado el lado oscuro a la hora de responder, así que algo de cierto hay en tu afirmación.

  • Palimp noviembre 19, 2010en5:49 pm

    Romano, gracias. Yo también me gasto muco dinero en libros y tampoco me caben, pero no entiendo que manía le han cogido al ebook. Entiendo que te guste más el papel pero si alguien quiere un ebook ¿a ti que te eimporta?

  • panta noviembre 20, 2010en5:12 pm

    Coincido plenamente con @Romano.
    @Palimp,has dejado una frase rotunda en los comentarios, para reflexionarla un rato: lo importante no es que me parezca bien, sino que a toda esa gente les dará igual lo que me parezca. Esto deberían aplicarselo los Pérez Reverte y Sánchez Dragó del mundo literario, ellos no tienen una patente de corso sobre cuál será el futuro del libro, ni de los lectores.
    Saludos.

  • Maya noviembre 21, 2010en9:50 pm

    La realidad es que todo evoluciona. ¿Los libros serán reemplazados por e-books? No lo creo, los lectores de fondo, de carrera, aquellos que compran varios libros por mes, aquellos para quienes la lectura es un asunto importante dentro de su rutina diaria, no cambiaran el papel por un formato electrónico. La industria editorial es otra cosa: Habrá que hacer espacio para un formato virtual tarde o temprano… Interesante artículo, ¡Saludos!

  • Eduardo Traducción diciembre 3, 2010en10:37 am

    No podría estar más de acuerdo con este genio contemporáneo. Personalmente, estoy contento con mi lector digital pero la sensación al pasar las páginas, ese olor característico al abrir un libro y la durabilidad de una novela, no son reemplazables por ningún chip. Sin embargo, un libro son palabras, independientemente del formato. Si los e-books logran más adeptos a la lectura, me doy por satisfecho.

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