Roy Lewis. Por qué me comí a padre.
Ci-Fi / junio 7, 2022

Gigamesh, 2017. 222 páginas. Tit. or. The evolution man, or how I ate my father. Trad. Raquel Marqués. Estamos en el fin del Pleistoceno, los homínidos viven fatal, a merced de las inclemencias del tiempo y de los ataques de los grandes depredadores. Pero todo está a punto de cambiar gracias al descubrimiento del fuego y a la evolución que pondrá en marcha. El progreso no puede detenerse. Excelente edición de Gigamesh que se ha puesto las pilas con el diseño y no menos excelente traducción que no es la que dejo como muestra. Por desgracia no son suficientes para levantar una obra mediocre que pretende ser graciosa y me ha parecido aburridísima. Es lo malo de leer una obra humorística, que como no entres en el tipo de humor del autor todo se hace cuesta arriba. Si, además, lo comparamos con obras parecidas, como las Cosmicómicas, todavía es peor. Porque donde Calvino maneja un registro poético que le da una profundidad extra al relato, aquí encontramos una trama bastante plana que no te lleva a ningún lado. No me ha gustado. »Mi persistencia se vio súbitamente recompensada. Descubrí que no podía, como en principio me había propuesto, escalar hasta…

Arkadi y Boris Strugatski. Ciudad Maldita.
Ci-Fi / septiembre 28, 2020

Gigamesh , 2004. 367 páginas. La ciudad está en un sitio indefinido, donde el sol se enciende y se apaga, la cartografía es desconocida y todos forman parte de un experimento del que se desconocen los fines. Andrei, el protagonista, pasará de ser basurero a editor de un periódico, político de alto nivel y por último explorador de los confines de ese extraño mundo. Ciencia ficción en el margen como muchas novelas de los Strugatski el experimento funciona primero como una metáfora del régimen soviético -y por eso no pudo publicarse hasta muy tarde. Sin embargo la potencia de las imágenes, la personalidad de los protagonistas -ese Andrei enfrentado consigo mismo, luchando entre el deber y la humanidad- y lo onírico de ambiente y situaciones hace que la cosa vaya mucho más allá. ¿Por qué hay un ataque de babuinos? ¿Qué es la pared? ¿Qué significa el experimento? ¿De dónde sale el edificio rojo -y adonde va? Son todo preguntas que quedan más o menso sin respuesta, y uno se queda atrapado en este mundo a mitad de camino entre el realismo mágico, una pesadilla de Kafka y la ciencia ficción más hard. En muchos sitios la describen como una…

Mike Resnick. Kirinyaga.
Ci-Fi / marzo 23, 2020

Gigamesh, 2017. 350 páginas. Tit. or. Kirinyaga. Trad. Ramón Peña. Koriba es un mundumugu, el brujo o chamán de los kikuyus e intenta crear la utopía perfecta en un mundo artificial cedido por el gobierno mundial. Allí intentará que las antiguas tradiciones se recuperen por completo, y que nada de los europeos -medicina, tecnología, cultura- contaminen su proyecto. Lo que yo he entendido de la lectura es que Koriba es un fanático que intenta algo imposible: vivir en un pasado que ya no existe y que su pueblo permanezca ajeno a la medicina moderna o las comodidades tecnológicas. También mantener costumbres atroces como la de asesinar a un niño por nacer de pie. Y lo debo haber entendido bien porque en el epílogo el autor así lo dice. Pero ¡oh sorpresa! que esté contado en primera persona por Koriba ha hecho que muchos críticos confundan autor con personaje y lo acusen de machista, racista y mil cosas más. Y es que parece que la capacidad de la humanidad para entender las cosas complejas está de capa caída. El libro en sí está entretenido y funciona bien, mejor en la primera parte donde la ingenuidad de Koriba se ajusta a su…

Arkadi y Boris Strugatski. Destinos truncados.
Ci-Fi / febrero 10, 2020

Gigamesh, 2003. 320 páginas. Tit. or. Jromaya sud’ba. Trad. Justo E. Vasco. Articulado en dos tramas, un relato interno con más aires de ciencia ficción donde un escritor se va enterando de lo que existe en realidad detrás de los gafudos que sufren una enfermedad parecida a la lepra y parecen estar convirtiendo a los jóvenes de la ciudad en algo más grande. Y un relato externo sobre las tribulaciones de un escritor con la burocracia y una máquina que es capaz de predecir el número de lectores que tendrá una obra. Para decirlo corto: aquí ciencia ficción poca y tangencial. Pero para decirlo claro: esto es una obra como la copa de un pino que se disfruta por el lenguaje, por esos diálogos entrecortados, por un ambiente que en cada página parece la descripción de un sueño. Las tribulaciones del escritor del relato externo, escondiendo su carpeta azul, su obra preferida que nunca muestra, que malvive de reseñas y minucias y del éxito de sus ‘Cuentos infantiles modernos’, cercanos a un Bradbury que no había leído. Y las andanzas del escritor del relato interno, defendiendo la justicia caiga quien caiga, aunque no sea devoto de la religión del futuro…

Alfred Bester. Los impostores.
Ci-Fi / noviembre 11, 2016

Gigamesh, 2016. 190 páginas. Tit. Or. The deceivers. Trad. Cristina Macías. Hace poco leía El ladrón cuántico y comentaba que era una novela de aventuras con terminología de ciencia ficción. Esta novela es madre de aquella. En los 80 se experimentó con nuevos formatos, más libres en temas e intenciones y este libro es un ejemplo. Rogue Winter es el producto de un extraño experimento y fue criado por los maoríes de Ganímedes. Tiene la habilidad de reconocer patrones en todo lo que le rodea. Encontrará a su pareja ideal en una polimorfa de Titania, capaz de asumir cualquier forma. Pero su idilio será interrumpido por una serie de contratiempos: intentos de asesinato, secuestros, persecuciones, mafias, contrabando y una serie interminable de carreras. Acción trepidante y mucho buen humor que conforman una novela entretenida y refrescante pero que no va más allá. La capacidad sinérgica de Rogue Winter no respondía ante todas las pautas y constructos; tenía curiosos puntos ciegos y sordos, la mayoría triviales, pero alguno importante. Más grave era el hecho de que reaccionaba a pautas de tres idiomas, pero solo era consciente de dos. Eso fue lo que lo abocó al desastre. Winter hablaba solarverbal porque era…