CDN, 2021. 214 páginas. Historia de Jorge Arizmendi, que se salió de cura por falta de vocación, viajó a Estados Unidos, se enamoró de una chica, la perdió, la volvió a encontrar en una búsqueda de la felicidad incansable. Esperaba más de un texto que es correcto, con una trama que no está mal, pero explicada de una manera tan plana que apenas aquí y allí he encontrado escenas que me han movido algo. Cuando habla la pareja protagonista, en esa contradicción perenne, me ha encantado. Los panfletos apenas disimulados que se sueltan aquí y allí me han dejado frío a pesar de que comulgo con lo que proclaman. Se deja leer. ( ARMEN Vale. ¿Tienes coche? Jorge Bueno, lo tiene el banco y yo lo conduzco. Lo estoy comprando a plazos. Carmen Yo también conduzco, pero no tengo coche. Uso el de mi padre. Si mañana te cansas puedo conducir yo. Jorge No, yo no me canso. Me gusta conducir. Carmen Pero a lo mejor en la comida bebes vino. Jorge Bebo muy poco. Carmen Vale, pero de todos modos me gustaría conducir un rati-to, por practicar. Jorge A los coches les sienta mal que los conduzca gente diferente….
Centro dramático nacional. Obra de teatro asfixiante en el texto y en la puesta en escena. El argumento es tan sencillo como irrelevante: la reunión. Una familia se une para comer y, a lo largo de una hora y cuarto, salen a la luz todos los sentimientos que hasta entonces contenía una presa invisible. En esta pieza hay una energía contenida, un revolver cargado de insatisfacción y violencia. La sencillez de la rutina y la miseria cotidiana le sirven para hacer creíble el desmoronamiento de una familia. […] Tres hermanos, Rainer, Roger e Iván, vertebran esta reunión familiar. Les unen frágiles lazos. Y en esa cadena, los eslabones más frágiles son sus mujeres. (Miguel Ayanz, ‘La Razón’, 05-05-2007) Comentarios: Mujeres soñaron caballos Ulrica.- (Larga pausa. Ella lo mira duramente). Treinta. De pronto los jinetes miran hacia la ventana y ven a la mujer asomada. Las miradas se encuentran. Todo se detiene. Nada más que dos segundos, tres, que en… Rainer.- (Adelantándose). Sí, sí, que en cine es mucho. Ulrica.- (Larga pausa. Ella mira con fastidio a Rainer). La mujer comienza a transpirar. Pero los jinetes le sonríen, la saludan con sus gorras y siguen de largo sin imaginar lo que…