Alfaguara, 2006. 140 páginas. Tit. Or. Die Angst des Tormanns beim Elfmeter. Trad. Pilar Fernández-Galiano. El protagonista de la novela cree ser despedido e inicia un vagabundeo sin un rumbo definido motivado por circunstancias que no conocemos y que incluyen algunos hechos terribles que pasan sin motivo ninguno. La lectura de este libro deja una sensación muy extraña. Típico libro que odias o amas y que yo, como siempre, me situo en un punto intermedio. Se trata de una narración en primera persona sin la primera persona. Como si el personaje tuviera una cámara encima del hombro que nos describiera desde su punto de vista una serie de sucesos anodinos. Las pocas veces que entramos en su cabeza es para darnos cuenta de que la realidad es inasible para él, como si sufriera algún tipo de enfermedad disociativa. El ambiente del relato refuerza esa impresión. Pero todo esto hace que, como lectores, no tengamos ningún hilo al que agarrarnos. Ni al lenguaje, totalmente neutro y alejado de florituras estilísticas, ni a la trama inexistente, si a las sensaciones que no conocemos. Como una película en la que nadie hablara y de la que no sabemos por qué la gente actúa…
Alfaguara, 2006. 168 páginas. Tit. or. Die Stunde der Wahren Emfindung. Trad. Genoveva Dieterich. El protagonista tiene un sueño en el que es un asesino, y la sombra de las sensaciones que ha tenido trastocarán la visión que tiene del mundo. Lo que sería un día de rutina más es observado como una sucesión de cosas sin mucho sentido. No es tan experimental como El miedo del portero al penalti y por ese lado es más asequible, se lee con mucha más facilidad, aunque se sigue manteniendo la sensación de extrañamiento del individuo ante una realidad que es así pero no sabemos por qué. Intuimos su falta de significado pero la costumbre nos mantiene en nuestro sitio. Salvo que suceda algo que nos agriete la existencia. Los dos libros que he leído me han gustado, pero viendo que este libro es un poco más de lo mismo que el anterior no sé si seguiré leyendo más del autor. Por lo demás, tampoco me han emocionado. Interesante. No dejó que se le notara nada. En un primer momento le había desconcertado que Beatrice, en efecto, le reconociera inmediatamente. De pronto tuvo miedo de no reconocerla la próxima vez e intentó grabar…
Alfaguara, 2002. 430 páginas. Historia de los últimas días de Evita y, sobre todo, lo que ocurrió tras su muerte y las peripecias de su cadáver y de quienes tuvieron que encargarse de él. El tópico de que la realidad supera a la ficción aquí es patente, porque ni las pasiones que despertó Evita, ni las idas y venidas de su cadáver embalsamado serían creíbles de no ser porque son ciertas. Enfrentado a eso el autor se refugia en una investigación exhaustiva y en meter autoficción y dar cuenta de sus labores detectivescas y de cómo le alcanzó, siquiera de refilón, la maldición de los que se ocuparon de su cadáver. Los hechos son comprobables aunque el autor cargue las tintas en los huecos en los que puede. Imprescindible como documental de una aventura increíble. Como novela le lastra un poco tanto hecho maravilloso. Quizás hubiera ganado si en vez de buscar el rigor se hubiera entregado al realismo mágico. Interesante. Algo parecido sucedió en octubre de 1976, cuando el cadáver fue trasladado desde la residencia presidencial de Olivos al cementerio de la Recoleta. Evita iba en una ambulancia azul del hospital militar de Buenos Aires, entre dos soldados con…
Alfaguara, 2002. 224 páginas. Tit. Or. Verstörung. Trad. Miguel Sáenz. Dos estupendas reseñas: Trastorno y Trastorno El libro pega un salto de la primera a la segunda parte en la que un narrador toma las riendas se aleja de narrativas tradicionales y encadena un discurso fresco, chispeante y rocambolesco que te marea como una copa de buen vino. La sonrisa de las mujeres que despiertan de su sueño y saben que no tienen salvación, cuando comprueban que todavía están en un mundo de sufrimientos, está hecha sólo de espanto. Pienso una y otra vez que estoy abandonado. Y siento esa idea como la más repugnante de las ideas: estar abandonado. La soledad es el camino de los hombres hacia la repugnancia. La vejez es una gran repugnancia. La juventud es un asco, pero la vejez es repugnante. Mis parientes deambulan como muertos y a veces tengo ganas de llamarlos y gritarles a la cara que dejen de estar muertos. «En la alta sociedad, la baja parece útil; en la baja, la alta parece inútil», dijo el príncipe, y luego: «los hombres, cada uno por sí solo, pueden concebirse muy bien como folletines que diariamente continúan, impresos en la Naturaleza. En…
Alfaguara 2005, 2006. 518 páginas. Trad: F.C., Pedro Camacho y Luis Molins. Nada conocía del autor antes de enfrentarme a la lectura de este texto, pero luego he seguido las vicisitudes de su vida (Knut Hamsun). Incluyendo una reunión con Hitler -era admirador de los nazis- que acabó como el rosario de la aurora. Son tres novelas que tienen como protagonista a un vagabundo -aunque no tanto en el sentido moderno- es alguien que ha dejado atrás su vida burguesa y se dedica a vivir a salto de mata, con los trabajos que le van saliendo y sin más objetivo en la vida que ver el día siguiente. Por el camino se retrata con una prosa excelente y una mirada certera la sociedad de su tiempo. El autor escribe muy, muy bien. No es prosa del XIX, es prosa intemporal, fresca como los arroyos del deshielo de los grandes montes, y tan poética como sus paisajes. La única razón para que no sea un autor más famoso imagino que se debe a sus filiaciones políticas. Un libro extremadamente recomendable. Otra reseña: Un vagabundo toca con sordina Cuando el sol se ponga, tal vez el somormujo entone sus melancólicos hurras desde…