Andar de emprendedor por la vida te expone a lecturas poco recomendables. Coachings, managements y movidas varias que te hacen reconsiderar la posición de la humanidad en el mundo. Algun libro se deja leer, pero hay otros con calidad inferior a los libros de colorear de mis chiquillos. Éste es uno de ellos. El prólogo de Alex Rovira ya me tendría que haber puesto sobre aviso. Aquel infumable Laberinto de la felicidad todavía hace que...
Páginas de espuma, 2007. 284 páginas. Curiosa historia la de este libro, explicada en su prólogo. Al igual que la recopilación de los hermanos Grimm recoge cuentos populares, desde una perspectiva más antropológica que incluye diferentes variantes. Aunque no excesivamente científica porque las anotaciones y datos sobre los orígenes debían ser un pequeño caos. Es un libro que tuvo bastante éxito, pero que sufrió la censura por la imag...
Libros del asteroide, 2011. 210 páginas. Tit. Or. O meu pé de laranja lima. Trad. Carlos Manzano. Dudaba si leer el libro. Me animó que fuera de Libros del asteroide, que creo tienen buen gusto. El resumen pueden encontrarlo hasta en la wikipedia: Mi planta de naranja lima. Una novela de corte muy autobiográfico que nos narra las desdichas de Zezé, un niño que es a la vez una buena pieza -sus travesuras son conocidas en todo el barri...
Contínuamente se escuchan voces alarmadas que afirman que la sociedad en la que vivimos, la cultura de la imagen, internet, los videojuegos y otros peligros nos están volviendo más tontos. Según estos expertos cada vez nos cuesta leer textos largos y somos incapaces de concentrarnos. Algunos llegan a afirmar que grandes clásicos de la literatura del siglo XX ahora no se publicarían. Caminamos, según parece, hacia una idiocracia sin r...
Combel Editorial, 2015. 146 páginas. Aprovecho el día de navidad para colgar lo que bien podría llamarse como la primera lectura compartida con mi hija. Cuando leyó el primer libro de esta saga me comentó ‘No pensaba que la lectura era tan divertida’. Casi me caigo al suelo. Después cada noche antes de dormir me pedía que le dejara leer ‘dos páginas más, por favor’, y yo dudaba entre permitírselo ¡cómo no! o u...


