Ediciones B, 2000. 424 páginas. Tit. Or. / (Slant). Trad. Carlos Gardini. Historia coral que entrelaza pensantes de diferentes tipos, una sociedad terapiada, estrellas de espectáculos porno virtuales y multisensoriales, gigantescos edificios para criogenizar a ricos, sociedades secretas, terroristas, asesinatos y muchos misterios. No está nada mal el ambiente, la trama y las ideas, pero me dio la sensación de que hay muchas páginas p...
Pan de letras, 2013. 160 páginas. Escrito por Tomasa Tajuña -de la que no es destripar nada decir que es un heterónimo de Óscar Torre y su proyecto Manada pesonal– ofrece un manual de autoayuda para disfrutar de la ciudad de Barcelona aunque seas pobre. Consejos bienintencionados pero en muchas ocasiones salvajes con los que se va colando una buena dosis de crítica social. Como punto en contra comentar que el dibujo del persona...
RBA Un padre intenta criar a su hijo con una pedagogía científica para intentar convertirlo en un genio y las cosas no saldrán como esperaban. Hace más de cien años ya causaban destrozos los métodos pedagógicos científicos y alternativos. No parece que hayamos avanzado mucho. Buenos retratos paródicos, a destacar la figura del sabio Fulgencio, generador de aforismos, cuyas conversaciones con el padre de la criatura son pura cháchara ...
Planeta, 2013. 316 páginas. Lo empecé a leer con curiosidad ¿divulgación científica en formato para Dummies? Eso tenía que verlo (por cierto, inciso, ¿por qué no traducen la palabra dummie? ¿No venderían aquí libros titulados para tontos?). La primera en la frente, el formato me tiraba para atrás. En los primeros capítulos, que tratan de temas generales del cerebro, nada que objetar en cuanto al contenido. Pero después, cuando se va ...
Austral, 2000, 2007. 268 páginas. Lo tomé en préstamo para leer El lector por horas cuyo estreno -creo recordar que en el TNC- pasé por alto. Una obra excelente, deudora de Pinter, tres personajes que juegan extraños juegos de poder a través de las lecturas. Una historia que el espectador tiene que reconstruir. He vuelto a leer también Ay, Carmela, que ya tiene casi 30 años (lo que da fe de lo viejo que es uno, que la vio en su momen...


