La cúpula, 2016. La pequeña Constance vive con sus abuelos una existencia agobiante. La sombra de una hija perdida hace que sus movimientos estén limitados, principalmente por su abuela, una mujer estricta que la mantiene a ella y a su abuelo a toque silbato. Pero cuando creemos que la historia va por un determinado cauce, la cosa se vuelve sorprendente. Una historia de rompe y rasga, donde se conjugan los malos tratos infantiles, la confusión sexual, el desequilibrio mental, la dominación en la pareja y un largo etcétera con un tratamiento gráfico potente, con imágenes que parecen grabadas en piedra. Intenso y turbador.
La cúpula, 2009. 254 páginas. La historia del espía Richard Sorge es de aquellas en las que la realidad supera a la ficción. Avisó a la Unión Soviética de la Operación Barbarroja, aunque Stalin no le tomó en serio. De más ayuda fue su aviso de que Japón no invadiría Manchuria. Con esos mimbres esperaba un cómic a la altura, pero me ha decepcionado bastante. Mi impresión general se resume en una palabra: confuso. Confuso el guión, que se demora en detalles accesorios y en muchas ocasiones incomprensibles y que no proporciona detalles de la trama. A la vez inserta páginas explicativas donde los protagonistas, desde el presente, relatan algunos hechos. Confuso también el dibujo. Sorge aparece muy bien retratado pero el resto de personajes son difíciles de adivinar. Las mujeres son prácticamente idénticas y sólo se distinguen por el vestuario. Esto lo hace también difícil de seguir. Aquí: Periodismo, el arma secreta… encontrarán mejor información que la de esta novela gráfica.
La Cúpula, 2011. 112 páginas. Tierna evocación de las amistades de la niñez y la infancia, a través de una cuadrilla de amigos que juegan en las ruinas de una fábrica. Está bien narrada, con una curiosa mezcla de fragmentos temporales y tiene cierto simbolismo. Con todo, es más simpática que redonda.
La Cúpula, 2015. 124 páginas. Tit. Or. The love bunglers. trad. Lorenzo Díaz. Una historia de amor con un final inesperado. Si tenemos que juzgar la calidad de una obra por el tiempo que se enrosca en la memoria no cabe duda de que es uno de los mejores cómics que he leído. De los que dan ganas de releerlo apenas llegas al final.
La Cúpula, 2004. Que la portada no les engañe. Parece un libro infantil con las alegres aventuras de un simpático monito y no es así. La mala lecha de Winshluss está presente y en forma. Ya comenté por aquí lo que me gustó su Pinocho y muchos de los aciertos de aquel están también aquí. Estamos en la prehistoria, el mono protagonista está casi casi a punto de convertirse en humano. Inteligencia tiene, aunque la fuerza de sus congéneres lo expulse del clan. Perseguido por un dientes de sable (que reaparecerá en el epílogo) irá corriendo diferentes aventuras hasta que encontrará lo que le permita volver triunfante a su tribu: el fuego. No esperen aquí fidelidad a la obra de Darwin, la imaginación de Winshluss va mucho más allá y se atreve incluso con una civilización de gambas. El humor a veces tira del viejo truco del coyote y el correcaminos y en general no tiene tanta profundidad como el Pinocho, pero tiene momentos muy buenos y el dibujo sigue siendo genial. Entretenido. Más reseñas aquí: Smart Monkey (La Cúpula, 2010) y SMART MONKEY . Calificación: Bueno.