La Cúpula, 2011. 122 páginas. Uno no se imagina al creador de la serie Odio sobre un joven sin ninguna ambición en la vida siendo alguien implicado en la vida política de su país, pero así es. Peter Bagge, por salirse de los cánones, es del partido libertario, uno de los pocos ajenos a la dicotomía Republicanos/Demócratas que tiene alguna representación. Me lo habían vendido como polémico e incendiario, defensa de causas impopulares, pero es más bien todo lo contrario, la visión de alguien que piensa por sí mismo sobre diferentes situaciones que, en general por motivos partidistas, suelen resultar ineficaces y costosas para el erario público. Algo que aquí conocemos muy bien. Me ha resultado curiosa la página que hace al visitar el salón del cómic en Barcelona, se sorprende de que se vendan revistas pornográficas en los quioscos, que la gente fume porros con relativa tranquilidad y que en una de las paredes del salón se pudieran ver dibujos obscenos. La mitad de los temas tratados no resultarán de interés a nadie que no viva en Estados Unidos, pero sirve para ver que en todas partes cuecen habas. Recomendable.
La Cúpula, 2010. 110 páginas. Una bailarina recibe una curiosa proposición de una joven, seguirla para que sea protagonista de su libro. Acepta y comenzará el periplo de una noche en la que aparecerán antiguos novios, su padre, fiestas en lugares insospechados, inundaciones, misteriosos sectarios y un largo etcétera de situaciones increíbles. En la contraportada del libro se afirma con vehemencia que los hechos son reales, pero la historia sigue claramente la lógica extraña de un sueño, donde al atravesar una puerta puedes encontrarte perfectamente en una fiesta y no sorprenderte por eso. El dibujo es maravilloso y la historia, fascinante. Se añade un epílogo con las mismas protagonistas en unas circunstancias completamente diferentes. Un cómic original y muy bueno. Recomendable.
La Cúpula, 2008. 106 páginas. Trad. Ana Bejarano. El protagonista trabaja en la pizzería Kamikaze, en el lugar -tan parecido a la tierra- donde van las almas de los suicidas. Allí pasan los días grises, igual que cuando estaban vivos, sólo que con algunas cicatrices. La noticia de que su novia se ha suicidado y que tiene que estar en algún lugar de ese extraño mundo le llevará a una esperanzada búsqueda. Basada en un relato de Etgar Keret, del que voy a buscar su libro de cuentos ya mismo, escapa de tópicos y construye una historia de esperanzas tenues como la niebla, fiel reflejo de una existencia en tonos grises. Muy bueno.
La Cúpula, 2017. 208 páginas. Dos historias paralelas que se leen desde los dos puntos de entrada del cómic, y que se juntan en el combate final. En una esquina, Rafa, de origen humilde que logra triunfar en el cuadrilátero a base de sacrificio pero que acabará en la cárcel. En la esquina opuesta Héctor, hijo de una estrella del atletismo que escoge el boxeo para escapar de su padre y porque tiene talento. El guión es ágil como el juego de piernas de los protagonistas, pero en mi opinión con demasiados tópicos (el padre controlador, el boxeador impulsivo, el entrenador sabio…). Pero combinados con un dibujo magnífico, de rojo abundante y trazos poderosos te golpea como un buen jab de derecha. Una buena reseña aquí: El boxeador. Excelente.
La Cúpula, 2010. 220 páginas. Impresionante historia de dos hermanos adolescentes aquejados de esquizofrenia y como van lidiando con ello. Él ve a un pequeño mago que le ordena dibujar. Ella está obsesionada con los insectos y escucha a un sapo que le dice que es la líder. Ya su abuela enfrentó problemas parecidos. El dibujo es asfixiante por momentos; es una obra que tiene todo el sentido en el ámbito gráfico, aprovecha el potencial del dibujo para mostrarnos la visión distorsionada de la realidad que tienen los protagonistas. Turbador.